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miércoles, 4 de abril de 2012

Cuaderno de viaje a U.S.A. VI: El cementerio de los héroes


Vamos a decirlo ya claramente: no entiendo la mentalidad de los norteamericanos actuales. Bueno, tal vez sí. He leído un libro, del que ya hablaré un día de estos, sobre la formación del espíritu imperial que llevó a cabo Augusto en la Roma de hace más de dos mil años. Para los americanos su país es lo último a lo que puede aspirar un ser humano, no puede haber nada mejor que su país. Aquí muchos coches llevan una pegatina que es un lazo de distintos colores que sirve para manifestar su apoyo a las tropas americanas:” Support our troups” es lo que dice. En las casas unifamiliares, en los concesionarios de coches, en las oficinas bancarias y no sólo en los lugares públicos te encuentras continuamente enormes banderas de barras y estrellas, como en una obsesión. La gente lleva en las camisetas mensajes de ese tenor ¿Qué pensaríamos de un país de Europa en el que todo el mundo, de cualquier edad y condición social, dedicara el día del domingo a pasarlo en un cementerio honrando la memoria de todos los héroes que han dado su vida por la adorada patria? Uno sólo se puede imaginar eso en el Tercer Reich de los años treinta o en la Unión Soviética anterior a la caída del muro de Berlín.
Nuestros anfitriones nos propusieron la visita al cementerio de Arlington y aceptamos porque ellos querían ir pero también porque podía ser interesante conocer directamente estas cosas. Visitamos la tumba de JFK, abarrotada de gente, el monumento a Iwo Jiwa, en realidad un homenaje a todos los marines desde el 1776 hasta las últimas guerras del petróleo; fuimos al monumento al soldado desconocido que en realidad es un auditorio cuyo diseño es el de un templo grecorromano y donde pudimos ver el cambio de guardia y un homenaje que a mí me pareció el reconocimiento oficial a los últimos huérfanos de esa semana, pero los que saben más inglés me dijeron que era simplemente una ofrenda que los estudiantes de un instituto realizaban a todos los caídos por la patria. Una cosa normal, vamos: lo que hace cualquier joven un fin de semana.


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