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martes, 24 de abril de 2012

Cotidiano

Si te quieres tomar un café te vas a un Starbucks donde te dan medio litro de aguachirri en un baso de plástico y te puedes pasear por la ciudad con esa impedimenta, coger el metro y hasta el autobús, pues lleva una tapa de plástico que impide que mojes al vecino. Si tienes hambre puedes elegir entre tomarte una hamburguesa en Burguer King o en McDonalds, un trozo de pollo de KFC según la fórmula del Coronel Sanders, (Kentucky Fried Chicken),  una pizza, un bocadillito o un donut en Dunkin Donuts.

Cuando aquí se fumaba en todas partes ellos lo hacían sólo en la calle, a la puerta de las oficinas. Ahora que lo hacemos nosotros así ellos ya no fuman ni en la calle. Tampoco se ve beber. Beber en la calle está prohibido, aunque todo el mundo va haciendo sus comidas por las aceras y el metro. En el coche no puedes llevar alcohol si no es en el maletero y envuelto en bolsas, pues de lo contrario podrían pensar que vas bebiendo y detenerte. Lo venden en sitios específicos, fuera de los supermercados. En New Jersey nos pedían un carnet para demostrar la mayoría de edad aunque hayas superado con creces el medio siglo.  Es decir, beber no está prohibido pero te ponen todas las trabas que pueden, de manera que está dejando de ser un hábito cultural. Lo sirven en los restaurantes y el domingo vimos un hombre tirado en la acera y también el sábado por la tarde a dos chicas en el metro que iban como una moto, pero en general, consumir alcohol es algo reservado a la intimidad.  Y mal visto.
De igual modo está mal visto comer bien. Sólo algunos presumidos neoyorquinos lo hacen y lo disfrutan. Si quieres algo más allá de comer por la calle vas a un sitio de hamburguesas, un típico restaurante con muchas pantallas de televisión donde ponen en directo los partidos de baseball, baloncesto, futbol, hockey e incluso, fútbol europeo (soccer), y unas simpáticas jovencitas te traen cocacolas con la comida. En casa no se come, por lo visto.



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