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jueves, 15 de junio de 2017

La berrea en la dehesa.


            A finales de septiembre se llenan los montes y las dehesas de los berridos sonoros del venado macho. Es el anuncio del otoño. En esa época se produce el celo de las ciervas hembras que corretean entre encinas y robles perseguidas por los machos que previamente se han enfrentado a cornadas entre sí para dejar claro quién es el macho alfa, el que tiene los mejores genes para que sean transmitidos a la descendencia: se ha ganado a testarazos el privilegio de cubrir a las hembras.
            El macho de humano tiene en ocasiones un comportamiento similar que tal vez tenga orígenes parecidos a los del venado, se trata de esas discusiones entre varones en las que se quiere llevar la razón e imponérsela al grupo a costa de lo que sea. En este caso la cosa es más anómala, porque vencer en esas luchas no le asegura el éxito entre las hembras, ni es garantía de llegar a la cópula. ¿Cómo se produce la lucha en el caso humano? Pues igual que en el caso del ungulado: a testarazos. El humano compite usando, supuestamente, la cabeza para pensar, pero en la mayoría de los casos, tal cosa no llega a producirse, (no hay raciocinio, ni nada parecido), y lo único que hace es dar cuenta de su superioridad sin más. Ya lo decía el poeta.


EN ESPAÑA, DE CADA DIEZ CABEZAS, NUEVE EMBISTEN Y UNA PIENSA”. Antonio Machado: Campos de Castilla.

            Dice Jürgen Habermas que “en aquellos contextos sociales en que el objetivo es la comprensión mutua es cuando aparece la acción comunicativa”. En los casos que comentamos, no existe acción comunicativa porque el objetivo no es la comprensión mutua. Si analizamos la sesión en la que se producen los intercambios de frases que hemos llamado discusiones entre varones, veremos que cada participante lucha solamente por imponer su discurso, que los demás le escuchen y que finalmente le den la razón como corderitos sumisos. Mientras que esto sucede, el resto de asistentes, está simultáneamente en la misma tarea, tratando de imponer su discurso, que los demás le escuchen y que finalmente le den la razón como corderitos sumisos; cosa que muy difícilmente conseguirá nadie en una querella así.
            No importa que los participantes, (no me animo a decir contertulios), tengan una forma de pensar muy próxima. Da igual, porque enseguida se manifiestan diferencias que pueden venir, principalmente de dos causas:
- porque tengan intereses encontrados en el tema que se trata.
- porque traten de justificar lo injustificable: no reconocer que sus intereses no son los que declara, razonamientos previos equivocados que se quieren ahora tapar con nuevos razonamientos, (sostenella y no emendalla), y otros.
            En última instancia, las diferencias se deben a que uno debe afirmar siempre lo contrario de lo que cualquier otro afirme al objeto de no darle nunca la razón, lo que sería humillarse, según esta especial forma de pensar. 


DISCUSIONES ENTRE VARONES.

            Hay antecedentes históricos que avalan nuestras tesis. Véase si no, la agria polémica que sostuvieron los líderes de PODEMOS, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, con motivo de las primarias de su partido. El enfrentamiento sobrepasó lo recomendable y se convirtió en una auténtica guerra que los medios de comunicación, siempre atentos a perjudicar a esa formación, convirtieron en una guerra sin cuartel. Los continuos ataques entre ambos, más allá de la lucha ideológica, llegaron a convertirse en agravios como la acusación indiscriminada, la descalificación, etc. La ruda reyerta entre varones que se disputan el dominio de la tribu, en definitiva.
            Este asunto ha tenido su repercusión en pérdida de apoyo popular, según indican las encuestas. Máxime cuando su competidor en la izquierda, el PSOE, ha conseguido recuperar a su legítimo secretario general que fue apartado por la “casta” del partido. Naturalmente los participantes han justificado sus envites al enemigo con razonamientos de apariencia prudente. En concreto, el vencedor del altercado, Pablo Iglesias acusaba a su oponente de:
- Centrarse en el trabajo parlamentario, al que daba prioridad absoluta.
- Olvidarse, en consecuencia, del trabajo en la calle: manifestaciones, paros, mítines, etc.
- Acercarse demasiado a la socialdemocracia y a las posturas de transversalidad política.

            ¿Qué es lo que ha sucedido después de la victoria de Pablo Iglesias? Pues que en lo que va desde que sucedió su victoria en las primarias hasta hoy se ha dedicado a lo siguiente:
- Centrarse en preparar una moción de censura en el Congreso de los Diputados, lo que le ha absorbido todo su tiempo y dedicación.
- Olvidarse, en consecuencia, del trabajo en la calle, sin apoyar, por ejemplo, las manifestaciones antinucleares que se han producido en los días anteriores a la famosa moción.
- Acercarse al PSOE hasta el extremo de decirles que, si no aprobaban su moción no habría problema porque él sí podría aprobar la suya si la presentaran.

            Visto lo cual, uno puede preguntarse: ¿qué era lo que tanto le separaba de Íñigo Errejón?