Páginas vistas en total

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿Qué se debe?


(Gráfico de El Faro de Vigo)

En el año 2011 España tenía un paro del 22.56%. En el año 2015 España tiene un paro del 22.37% (y subiendo). Es decir el mismo. Eso lo dicen las estadísticas oficiales del gobierno, en concreto el Instituto Nacional de Estadística. ¿Cómo se ha conseguido esto que el gobierno quiere vender como un magnífico logro? Mediante dos cosas: con un aumento dramático de la deuda del estado para pagar los servicios públicos y convirtiendo todo el empleo creado en empleo precario, con sueldos que llevan a la miseria a pesar de estar trabajando.

La primera consecuencia de la política económica del gobierno pone de manifiesto su fracaso. Si para seguir aguantando tenemos que endeudarnos pasando de una deuda del 68.5% del P.I.B. al iniciarse la legislatura a una deuda del 99.26%, (en agosto de este año), esto quiere decir que no hemos hecho nada en nuestro sistema económico para superar las dificultades que venimos padeciendo desde el 2007, cuando nuestra deuda pública era del 35,5%. Europa ya nos ha dado la voz de alarma. El gobierno espera a que pasen las elecciones para ponernos unos recortes que han de ser más duros ahora, pues nuestra situación de crédito ha empeorado. Este nivel de deuda es una carga insoportable. Si cada español debía en 2007 8.482€ y pasó en 2011 a 15.919 €, ahora mismo debemos 22.621 € (en agosto de 2015). Cuando decimos cada español, incluimos a todos: parados, jubilados, niños, enfermos, todos. Así, una familia media de cuatro miembros debe más de 90.000 € de media. Cualquiera puede imaginar el volumen de recortes que nos van a caer una vez pasen las elecciones del 20D. No hay que ser un adivino, ni un sabio de Harvard, para imaginar el 2016 como el peor año económico de la crisis.

La segunda consecuencia de estas políticas es la propia de las políticas neoliberales: traspasar recursos de los más pobres a los más ricos, como un nuevo Robin Hood. En realidad, todo este drama de la crisis económica, (a la que pronto habrá que cambiar el nombre cuando pase una década y vayamos cada vez peor), ha surgido porque los que tienen la gobernanza del mundo, (es decir las redes de interacción público-privado-civil a lo largo del eje local/global, según Joan Prats, lo que se ha simplificado con el nombre poco adecuado pero eficaz de casta), trabajan cada día para que los recursos de los más desfavorecidos y los recursos de todos nosotros (públicos) pasen, de manera paulatina e imperceptible, a manos de los ricos-ricos que detentan todo el poder económico. Son los que han logrado hacerse con el poder hegemónico en nuestra sociedad, hegemonía que obtienen mediante el control cultural, (de hábitos, costumbres, formas de vida), el control político, (a través del control de los medios de comunicación), y del control, en última instancia, económico como resultado de todo ello.

Esta situación sería, en el fondo, cómica si no fuera tan dramática como las estadísticas nos muestran. ¿Cómo es posible que aguantemos tantas injusticias, tantos ataques a nuestra hacienda, tanta humillación sin siquiera revelarnos un poquito? La última fase de este proceso es esa en la que la derecha española, apoyada por la derecha europea, nos está diciendo que estamos superando la crisis, que ya es cosa del pasado, (de un pasado socialdemócrata por supuesto), y que a partir de ahora todo va a volver a su sitio.

Mientras sufríamos los tremendos avatares de nuestra maltrecha economía hemos ido conociendo que el partido del gobierno se financiaba con la corrupción de las adjudicaciones públicas, (lo que se puso de manifiesto con la investigación judicial que concluyó que la sede de Génova se había reformado con dinero negro). En esa corrupción han participado las grandes empresas, de la misma manera que lo han hecho en Cataluña. En ese sentido es llamativo comprobar como en Cataluña han triunfado en las adjudicaciones de obras unas determinadas compañías, mientras que en el resto del país esas adjudicaciones han recaído en otras, según la red clientelar de cada partido en el gobierno. Hemos sabido que el presidente de la Generalitat se llevaba bolsas de dinero a Andorra y que las empresas evaden sus beneficios a paraísos fiscales sin pagar impuestos, al tiempo que los gobiernos se los reducían aquí y los autónomos pagaban más que en ningún país de Europa. Hemos cenado cada noche con las noticias sobre Bárcenas, la Gürtel, la Púnica, los Eres de Andalucía. Han metido en la cárcel al presidente de una Comunidad Autónoma, (el balear Jaume Matas). Han pillado millones de euros en manos de un líder carismático del sindicalismo, el líder de la UGT minera, (Fernández Villa). Tenemos la luz, la telefonía, los carburantes (antes de impuestos), el gas, más caros de Europa y sabemos que en esas compañías ganan sueldos de privilegio como asesores los que fueran ministros y altos cargos de los gobiernos tanto de la derecha como de la izquierda. Algunos han llegado a pasar hambre porque hemos tenido que destinar miles de millones para salvar la banca, una banca en la que los altos cargos se jubilan con cincuenta años cobrando indemnizaciones multimillonarias, al tiempo que nos dicen que tenemos que subir la edad de jubilación 1. Hemos sabido que las Cajas de Ahorro, (en su origen públicas), pasaron a manos de políticos corruptos de todos los partidos que se iban de putas con nuestros ahorros de día y de noche, mientras expulsan a la calle a la gente que no puede pagar la hipoteca, sin siquiera tener derecho a la dación en pago. Mientras tanto el hijo del que fuera presidente de nuestro gobierno hace negocio vendiéndole esas viviendas, (viviendas sociales que se construyeron con nuestros dineros), a fondos buitres que expulsan a los inquilinos para especular con ellas.

Todas estas cosas son la realidad, pero el gobierno y la oposición “moderada” construyen otra realidad, sujeta a sus intereses, en la que lo único que importa es el pulso entre Cataluña y la España constitucional. Tanto en Cataluña como en España los problemas son los mismos: paro, corrupción, crisis económica, falta de créditos, de investigación para el desarrollo, deudas impagables, etc. En las elecciones catalanas, la derecha local se salvó al llevar el juego a su terreno: el de la independencia. Nos salimos de España y todos nuestros problemas se van a terminar, decían, como si en Cataluña no se generara paro, corrupción, etc.  

Ahora llegan las elecciones generales y tanto la derecha catalana como la española han decidido que centrar todo el debate en el tema nacional les va bien a los dos: a los catalanes en Cataluña y a los españoles en España. Tienen a casi todos los medios de comunicación a sus órdenes y nada va a evitar que estemos hablando hasta el 20D de este bonito asunto.

¿Sabéis de lo que vamos a hablar a partir del uno de enero? Pues de la que se nos viene encima sin que hayamos solucionado ninguno de nuestros problemas estructurales.


1 Para promover los planes de pensiones de los bancos y que ellos se sigan jubilando como millonarios. 


jueves, 20 de agosto de 2015

Lasciate ogni speranza (1)

(Foto Grecotur.com)
Todavía tengo colegas, incluidas algunas personas inteligentes, que trabajaron en la construcción antes de “la crisis”, (antes de que estallara la burbuja inmobiliaria), que aún creen que esto puede cambiar, (por ejemplo, al año que viene), y que se alegran de los presagios favorables que dice ver el gobierno, que lo único que pretende es contar con cuatro años más para seguir desvalijando las arcas públicas.

En  España se perdieron casi 5 millones de empleos, la mayoría en el sector de la construcción y,  casi una década después, se han creado unos pocos miles a base de convertir en precarios la mayor parte de los puestos de trabajo. No sólo se ha creado poco empleo, es que se hacen menos horas de trabajo de las que se hacían en los momentos más duros de la recesión. Y los salarios son, en la práctica, la mitad de lo que eran. ¿Alguien se acuerda de cuando llamábamos "mileuristas" a los pobres jóvenes que no pasaban de mil euros al mes? Ahora hay montones de trabajadores que no sacan ni para vivir, con 700 euros de salario mensual y menos.

La realidad económica es compleja, y ahí está el problema: los carteristas que nos gobiernan se aprovechan de ello para contarnos milongas. El paro no baja sustancialmente; las prestaciones por desempleo disminuyen en número y en cuantía; los que aún tenemos trabajo ganamos la mitad que ganábamos antes, cuando se podía trapichear un sobresueldo de aquí y de allí; entonces ¿cómo es posible que suba el P.I.B.? Pues sube porque aumentan los beneficios de los especuladores, al tiempo que baja el porcentaje de riqueza que proviene de los salarios.

En primer lugar, hay que decir que el P.I.B. está por debajo del que teníamos en el año 2008 y la renta per cápita a la altura de la del 2006. Durante todos estos años han estado bajando, no solo con los gobiernos de Zapatero, también con los de Rajoy. Pero es que en ese periodo la deuda se ha duplicado pasando a ser casi del 100% del P.I.B. es decir: que para pagar todo lo que debemos deberíamos entregar toda la riqueza creada en un año, (año en el que no podríamos comer ni gastar un solo euro), y aun así no llegaría para pagarla. Pero además, han sacado 40.000 millones de euros de la caja de las pensiones y ni así son capaces de actualizar las pensiones, al menos, en la cuantía del I.P.C.

¿Este panorama se debe a una visión pesimista de la economía? En absoluto. La situación es mucho peor de lo que pueden enseñarnos las cifras y estamos mucho peor que en el 2006. ¿Por qué? Porque hemos perdido una década y no hemos avanzado nada sino que hemos estado viviendo de las rentas y no sabemos de qué vamos a vivir a partir de ahora, en la próxima década.

En el fondo, nuestra situación no difiere en nada de la de Grecia. Ya sé que nos gusta sentirnos por encima de ellos y miramos a los griegos con una ridícula displicencia. Pero el desastre económico que vivimos no viene de las cifras sino de las realidades. Acabamos de enterarnos de que no hay un plan para Grecia y por tanto no hay un plan para España, Portugal, Irlanda, Italia… Pero, ¿cómo podemos extrañarnos de ello? ¿Acaso ha habido un plan para Rumanía, para Bulgaria, para Estonia y los países del este en general? Pues no. Desde el año 1989 en que cayó el muro de Berlín no ha habido un plan para recuperar sus economías. Entonces, por qué Europa habría de tener un plan para sacar a Grecia y a España del hoyo?   

En realidad si lo tienen. Los poderosos han pensado que Grecia y España se han de dedicar a servirles las cañas a los turistas alemanes en las playas mediterráneas y eso es lo que quieren que hagamos. Y que les paguemos las deudas cuanto antes. Sin dilación. Y que además nos olvidemos de tener sanidad gratis, educación gratis, servicios sociales y ayudas a los necesitados. El dossier de Le Monde Diplomatique (en español) del mes de agosto sobre Grecia es demoledor. 

Entonces, ¿existe alguna solución a esta crisis para los países periféricos de Europa? Claro que sí, la solución es ponernos a trabajar. Si no nos ponemos a trabajar no pagaremos las deudas nunca, no podremos mantener el estado de bienestar y cada vez estaremos peor, diga lo que diga el gobierno. Tendremos que recuperar la actividad industrial, creando nuevos nichos de mercado. Habrá que hacer un esfuerzo en educación, en investigación en I+D+I. Pero eso no es lo que quieren los alemanes que hagamos, que eso ya lo hacen ellos. Lo que quieren es que les sirvamos las cañas.

De manera que, viendo lo que han hecho con los griegos, la solución no está en el euro ni en la Unión Europea. A lo mejor tenemos que empezar a buscárnosla nosotros "solitos". Para empezar, podíamos mirar la experiencia de América Latina, durante décadas bloqueada por el F.M.I. hasta que decidieron dejar de hacerles caso a los ricos y ponerse a trabajar. Y ahora, encima, están pagando lo que debían. Los ricos nos acusan de querer vivir sin trabajar, pero no quieren que trabajemos.

Sorprendentemente no es un problema de deuda, es un problema de soberanía. Pero si no permiten que los políticos sensatos y, sí, moderados, como Tsipras, arreglen las cosas, vendrá la extrema derecha a complicar aún más la situación, como ya ha empezado a pasar en algunos países del este y como amenaza en los del oeste.


Si la U.E. no está cuando la necesitamos, no necesitamos a la U.E. Lo dice un europeísta convencido, (o que lo estaba hasta ayer).   

(1)    Abandonad toda esperanzaEn el noveno verso del Canto Tercero de su Divina Comedia transcribe el Dante la leyenda que figura inscrita en la entrada misma del Infierno: Lasciate ogni speranza, voi ch’intrate. Citado por Ignacio Ramonet en el artículo de portada de Le Monde Diplomatique de agosto. 

miércoles, 12 de agosto de 2015

Adiós, Sierra de Gata.























INTRODUCCIÓN PERSONAL A LA SIERRA DE GATA.
Los paraísos personales no son tantos. Suele haber dos, tres, a menudo menos de media docena de sitios a los que uno, de manera recurrente, acude de tanto en tanto para sentirse a gusto con la naturaleza, en definitiva, para sentirse a gusto con el mundo. Mucha gente ni siquiera eso. Simplemente gustan de ir a un determinado hotel; a una playa abarrotada donde te bañas al sol y poco más; o a un sitio donde, simplemente, se está fresquito en verano. Son sitios que se han convertido en una referencia. Yo tengo algunos: El Parque Nacional de Doñana, El Pirineo (a un lado y otro de la frontera), la sierra de Guadarrama, Asturias, lo que queda sin quemar de Galicia y por último (last but not least), la Sierra de Gata en Cáceres. A estos hemos unido recientemente algunos valles navarros.
A la sierra de Gata solemos ir, especialmente cuando hay algún puente, tanto en primavera como en otoño. Son las épocas mejores para estar allí porque en verano hace demasiado calor. También se podría ir en invierno pero no lo hacemos. Los días son muy cortos y lo que queremos es hacer senderismo y estar al aire libre y no encerrarte en una sala con chimenea desde las cinco de la tarde, hora en que el sol va cayendo tras las montañas, y a partir de la cual ya no se puede andar por ahí. Para eso se está mejor en casa.
Antes íbamos al Valle del Jerte y a la Comarca de la Vera, pero la mejora de las comunicaciones llevó a que la zona se llenara de madrileños los fines de semana y en periodos vacacionales, lo que fue muy bueno para la economía local pero malo para nosotros, de manera que decidimos ir a la Sierra de Gata donde encontramos parajes muy hermosos y donde los pueblos conservaban mejor sus caseríos de lo que lo han hecho en los valles de Plasencia, donde la renovación urbanística ha creado algunos de los ejemplos más llamativos de mala arquitectura: esa en la que se mezclan los materiales más feos de la modernidad con el torpe diseño de constructores sin tradición ni técnica.


TEORÍA DE LAS CAUSAS: CAUSA FINAL.
Decía Aristóteles, (que era el hombre más sabio de la antigüedad), que para conseguir un efecto hacía falta una causa y hablaba de cuatro tipos de causas. Para que se quemen más de ocho mil hectáreas de monte en la sierra de Gata, por ejemplo, ¿qué causas se necesitan? Según el sabio griego una causa material, en este caso lo que se quema, la vegetación, especialmente los pinos. Una causa formal, el fuego, lo que da forma al incendio. Una causa eficiente o motora, (lo que mueve al incendio), en este caso una cerilla, una llama imprudente, un rayo… Pero lo más importante de todo ello es la causa final, el efecto que se busca.
Siguiendo a Aristóteles, la legislación española consiguió un hito de eficacia en la lucha contra los incendios atendiendo a la causa final de estos. Los incendios provocados, (que son la mayoría), obedecen a un fin que consiste en mejorar el rendimiento económico a corto plazo del monte. De un monte se obtienen muchos rendimientos, algunos para la población, como es el turismo, otros para la región, pues permite el desarrollo de zonas deprimidas, y otros para el conjunto del planeta pues mejoran el medio ambiente, producen oxígeno y eliminan gases de efecto invernadero, mantienen especies animales salvajes, etc. Para el dueño del monte, los beneficios son menores y lo que es peor, lo son a largo plazo, y a nuestra cultura actual no le gustan los beneficios diferidos, preferimos los inmediatos.
De manera que muchos propietarios de montes están deseando que se quemen para dedicar esos terrenos a mejores usos como son el pastoreo de ganado, por ejemplo, y, no digamos ya, la recalificación urbana de terrenos que antaño fueron montes. Por ese motivo, la reforma de la Ley de Montes de 21 de noviembre de 2003 (Ley 43/2003) en su artículo 50 preveía que los montes que sufrieran un incendio no pudieran cambiar de uso durante treinta años, para desincentivar que los incendios fueran provocados por la avaricia de sus dueños.
Esta Ley promovida por el parlamento español durante el gobierno de José María Aznar ha sido revocada por una reforma publicada el 21 de julio pasado, unos días antes de que se produjera un incendio tan devastador como el que se ha dado en la Sierra de Gata. ¿Cuál es la razón para revocar una medida como la de impedir durante 30 años la recalificación de estos montes? Pregúntenle al partido en el gobierno, que no ha querido irse sin antes modificar este artículo. Seguramente se ha plegado a las presiones de los grandes propietarios rurales.


NOS GUSTA QUE LO QUE SUCEDE TENGA UNA CAUSA: NECESIDAD DE UN CULPABLE.
Se lo hemos oído decir a muchos psicólogos: cuando un hecho nos traumatiza necesitamos encontrar un culpable. Echar la culpa de lo sucedido a una persona o a un grupo, (en nuestro caso a una institución legislativa), permite que centremos nuestra ira que, de esta manera, será más precisa, más concreta.
Volviendo a Aristóteles, recordemos que decía que todo efecto tiene una causa. A veces las causas parecen casualidades, lo cual quiere decir, en mi opinión, que están dispersas, diluidas en muchas causas que no podemos localizar o discernir. Pero lo más frecuente es que la causa final sea fácilmente detectable. Hay un principio que suele cumplirse siguiendo la lógica aristotélica: si quieres saber quién ha creado un problema, empieza por saber quién ha salido ganando con ello. Es un principio metodológico de investigación que no suele fallar.


YA NO QUEDAN TANTOS PARAÍSOS.
Algunos pueblos de la Sierra de Gata hablan la “fala” que no es otra cosa que el gallego que hablaban los colonos que repoblaron la zona hace algunos siglos. Galicia, como Extremadura, son tierras muy hermosas pero sus habitantes lo desconocen. En el pueblo de mi familia materna, cuando no estaban trabajando, se iban al río a pescar truchas: había muchísimas. La última vez que estuve allí no vi ninguna. Pregunté por qué era eso y me dijeron que era porque río arriba lavaban los tractores en sus aguas. Es más barato eso que llevarlos a lavar a una máquina.
No sé si los aprovechamientos económicos que en el futuro tendrá la zona serán más rentables que los derivados de la explotación forestal.
No sé si los seres humanos tenemos derecho a modificar el paisaje hasta el extremo de acabar con una naturaleza que deberíamos compartir y no sólo explotar.
No sé si tendremos derecho a acabar con los animales que allí vivían. Desaparecerán decenas de especies de pájaros, de aves rapaces, de rapaces nocturnas, mamíferos, plantas, arbustos y árboles que formaban el bosque quemado.

Espero que la zona mejore económicamente si es eso de lo que se trata, pero es probable que yo no lo vea porque no vuelva a ir allí a perder mi tiempo por sus caminos. Es probable que ya no me interese, no lo sé. Ya no quedan tantos paraísos.


miércoles, 29 de julio de 2015

Grecia y la economía.

Primero tuvieron una dictadura de los coroneles entre 1967 y 1974 para evitar que los comunistas ganaran las elecciones (y no pasó nada).

Luego Francia puso el avión presidencial para que Konstantinos Karamanlís viajara a hacerse cargo del gobierno (y no pasó nada).

En 1980 los golpistas crearon el partido Amanecer Dorado (y no pasó nada).

Durante 30 años la derecha y los llamados “socialistas” se repartieron el poder, crearon un estado sin recursos públicos, vivieron en una enorme corrupción con la que se hicieron ricos y no pasó nada.

Para entrar en la Unión Europea y para seguir tirando enmascararon las cuentas del Estado y ocultaron un enorme déficit, con la ayuda contable de Goldman Sachs (donde trabajaba Draghi) y de Lehman Brothers (donde trabajaba Luis de Guidnos), que llevó al país a la ruina (y no pasó nada).

Finalmente los bancos decidieron cobrarse las deudas y sumieron al país en la miseria (y no pasó nada).

Luego Draghi, de Guindos y otros como ellos convirtieron la deuda de los bancos en deuda de los estados porque vieron que JAMÁS podría Grecia pagarla y así ahora la pagaremos entre todos (y no pasó nada).

El gobierno de Tsiriza quiso renegociar la deuda con un plan para pagarla pero la troika les impuso unas durísimas condiciones que llevan al país a la miseria más absoluta (y no pasó nada).

Ahora el parlamento griego estudia una demanda contra Varoufakis por alta traición.

Los griegos inventaron la lógica… pero eso fue hace mucho tiempo. 

miércoles, 22 de julio de 2015

Propuestas de PODEMOS para salir de esta crisis.

El 21 de julio pasado, Nacho Álvarez comentaba en El Mundo el modelo energético que propone PODEMOS a través de unprograma equitativo de inversión en energías limpias para EspañaEste plan es una respuesta al problema planteado al perder nuestro modelo productivo (equivocadamente basado en la burbuja inmobiliaria) y que no hemos sustituido por ningún otro, como dice el economista de Podemos: “ante estos desafíos, la política económica del Gobierno del PP descansa fundamentalmente en una apuesta espuria por ganar competitividad: rebajar los costes salariales y flexibilizar aún más el mercado de trabajo, confiando en que la devaluación interna impulse una cierta inversión nacional y extranjera que reactive la economía”. Dejando de lado el hecho de que esto supone que la crisis la paguen los que menos culpa tienen, es decir, los asalariados, (en especial los de rentas más bajas), la propia propuesta es mezquina y denota una total incapacidad para plantear soluciones a esta lastimosa marcha de la economía que nos está llevando a una miseria que empieza a presentarse como irresoluble.

El plan que presenta Podemos pretende sustituir el uso de combustibles fósiles por energías renovables. La inversión a realizar se amortizaría mediante el ahorro producido en la factura del petróleo a medio plazo y tendría una incidencia positiva en los dos problemas más importantes a los que nos enfrentamos en este momento: el deterioro de nuestro planeta producido por el calentamiento global y, a nivel nacional, la búsqueda de un modelo productivo alternativo a la fallida propuesta neoliberal. “En el corto plazo, la rehabilitación de edificios es un traje a medida para las necesidades de España: una fracción importante de aquellos que perdieron su empleo en la construcción con el estallido de la burbuja inmobiliaria podría trabajar en esta actividad”; afirma Nacho Álvarez. Pero más allá de este primer estímulo para nuestra economía se pretende a largo plazo: “un Plan de Energías Renovables que incorpore todos los eslabones en la cadena de valor, desde la investigación y fabricación hasta la instalación y generación de energía. Estas actividades, de alto valor añadido, requerirían muchos empleos asociados de alta cualificación”.

Este plan, que ha sido redactado por el equipo de Robert Pollin, científico de la Universidad de Massachusetts-Amherst, (y consejero del gobierno de Obama), se adapta perfectamente a nuestras necesidades y es factible. Yo diría que es más factible que los sistemas energéticos tradicionales basados en combustibles fósiles, como el del fracking que ya ha causado daños y que ha tenido un coste de 1.350 millones de euros abonados a la empresa ACS, (después de los desaguisados causados por la plataforma Castor en Tarragona), en concepto de indemnización por los beneficios no logrados y que pagaremos los consumidores en el recibo de la luz, (que será más cara aún durante los próximos 30 años), lo que ha servido para que Florentino Pérez y sus socios sean un poco más ricos y nosotros un poco más pobres.  

Pues bien, ante los retos a los que nos enfrentamos dramáticamente, la prensa española se dedica a lo que podríamos llamar periodismo anecdótico, que consiste en buscarle las vueltas al adversario publicando opiniones, informaciones y críticas a las cosas más insustanciales, con tal de no hablar de lo que, de verdad, debería interesarnos. Nadie habla de este plan sino de la web de la alcaldesa de Madrid y de los tuit de su concejal de cultura. Bueno, no sólo eso, El Mundo trae una información que titula: como hablar de Kim Kardashian sin parecer idiota. ¡Interesante!


Este partido ha presentado su plan energético, después de elaborar un informe económico de la situación española y de las vías de solución a nuestros desequilibrios que fue elaborado por Vicenç Navarro y Juan Torres López antes de las elecciones locales y que se titulaba: democratizar la economía para salir de la crisis mejorando la equidad, el bienestar y la calidad de vida (una propuesta de debate para solucionar los problemas de la economía española). Este largo título encabezaba un documento de 68 páginas en el que se debatían las carencias de nuestra estructura económica y se proponían soluciones realistas. Nadie ha contestado con un mínimo de rigor a estas propuestas. En lugar de ello se tacha al partido de “populista” y se avisa, como recientemente hacía el presidente del gobierno, de que la crisis ya ha terminado y que, como prueba, se va a bajar el IVA justo antes de las próximas elecciones generales, tratando de idiotas al conjunto de la población española. Al tiempo que el otro gran partido tradicional, el PSOE, asume la reivindicación que hizo Podemos de garantizar una renta básica, medida que fue calificada por ellos y sus medios afines con el tópico calificativo de “populista”. Pero frente a la inminencia de las elecciones nadie se detiene ante nada, y donde dije “digo” digo “Diego”. 

miércoles, 1 de julio de 2015

España en marcha.

Nunca me gustó la serie de RTVE “Cuéntame”. Porque no me gusta volver para atrás, que es una actitud peligrosa:

No vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

No me gusta porque no recuerdo así aquellos años. Mi padre no era un funcionario del régimen que se volvió emprendedor cuando las cosas empezaron a mejorar en los años sesenta y todo eso que cuenta la serie. De aquella época recuerdo muchas carencias. No tengo nostalgia, que es un sentimiento peligroso, como decía el Sisa: del sentiment inhòspit de l'enyor.

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Cada cual se ha criado en un ambiente distinto. A mí me tocó vivir de una forma determinada y sufrir unos sacrificios que otros no tuvieron que pasar. De hecho, mucha gente lo tuvo mucho más difícil que yo. No soy rencoroso, no me duele que para otros las cosas fueran más fáciles, a lo que me niego es a que se presente la época del franquismo y la transición de forma unilateral.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

El pasado no me interesa, me preocupa el futuro, lo que queda por pasar que, en una parte fundamental, depende de lo que hagamos ahora. Eso es lo que me importa.  

No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Ahora resulta que esta derecha nuestra, hija del fascismo, del franquismo, quiere dar marcha atrás en lo que hemos venido consiguiendo durante todos estos años. Vivimos tiempos de reacción. En todo el mundo se están conculcando los acuerdos que dieron origen al pacto social con el que se organizó la postguerra mundial, los que dieron paso a la transición aquí. Los poderosos se están sintiendo fuertes, están pensando que es posible acabar con todo lo que los partidarios del progreso fueron consiguiendo con paciencia y están dispuestos a todo, a desmontar el estado y sustituirlo por la ambición del monopolio y colocar a la gente en jaulas para que no molesten.
Hoy es el día en que entra en vigor la nueva Ley Mordaza. Bien, creen que así nos van a callar. Tenemos que decirles muy claro lo que va a pasar:

¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

En el año en que yo nací la libertad estaba guardada bajo siete llaves. Pero en ese mismo año se publicó “Cantos Iberos”, de Gabriel Celaya, (del que se puede ver AQUÍ el poema completo y otras cosas interesantes), con algunos de cuyos versos hemos adornado estas vagas disquisiciones. Si ellos en aquellos años difíciles no se callaron: ¡que no esperen que lo vayamos a hacer nosotros ahora!  



jueves, 28 de mayo de 2015

Relaxin'

A veces por la noche, por fin soy libre. Quiero decir que lo soy porque he terminado mis obligaciones. Obligaciones laborales, obligaciones domésticas, familiares, sociales, etc. Me siento después de cenar, tal vez frente a una copa, me pongo algo de música (o radio clásica en la TDT que paso por el equipo) y me cojo un libro que me apetezca, como hacía Michele de Montaigne en su torre de gentilhombre del Perigord, salvando todas las distancias, (claro, ¡que más quisiera yo!). Ahora estoy leyendo una antología de Antonio Gramsci preparada por Manuel Sacristán, (Editorial siglo XXI, México, 2005), que he visto recomendar en Le Monde Diplomatique (edición española). Gramsci fue un hombre especial. Vivió la parte final de su vida prisionero, (de 1926 hasta 1935, cuando fue ingresado en el hospital con el mal de Pott, principios de tuberculosis, arterioesclerosis y otros males, que le llevaron a sufrir una hemorragia cerebral de la que murió, dos años después, a los cuarenta y seis años de edad). Le encarceló Musolini en cuanto que tuvo el poder suficiente para hacerlo, porque Antonio Gramsci era el Secretario General del Partido Comunista Italiano. Nunca he sido comunista, pero tampoco nunca les he tenido miedo o fobia. Me identifico con el marxismo, porque los análisis marxistas de la economía, de la política, de la cultura, me parecen insuperables, pero no me identifico con la “praxis” leninista, y tendría mucho que decir contra las excrecencias de tipo estalinista que del leninismo han surgido, según mi humilde opinión. El caso es que el pobre Gramsci está ahora de moda, (bueno, tampoco tanto como Belén Esteban), y me apetece echarle un vistazo.
Los autores políticos son históricos, en sentido hegeliano, y sólo tienen valor puestos en su lugar, en su momento particular. Leer a Gramsci nos puede ayudar a despejar las tinieblas de nuestro presente, pero esos textos se escribieron para despejar las tinieblas de nuestros abuelos. Claro que más antiguo es Montaigne y aquí llevo varios años tratando de leer sus Ensayos, y todavía sigo.
Esta semana se ha levantado un viento fresco en este país que, poco a poco, se está llevando las tinieblas y permitiendo que la luz se imponga. Esperemos que este tiempo se haga hegemónico, como diría Gramsci.

¡Dios! Se me ha ocurrido poner alguno de aquellos discos de Miles Davis de los cincuenta, (you know what I mean, man), y en este momento empieza a sonar una versión inolvidable de “My Funny Valentine”, de Richard Rodgers. Ahí está el saxo de John Coltrane, el piano elegante y con swing de Red Garland y, completando la sección rítmica, nada menos que Paul Chambers al bajo y la batería de Philly Joe Jones. Un quinteto que era hegemónico en el año en que yo nací y con el que empecé a oír jazz cuando adolescente.


miércoles, 1 de abril de 2015

La niña siria.

En Siria hubo un levantamiento contra el tirano el Asad. Pero como resulta que Siria tiene el grave inconveniente de no disponer de grandes reservas de petróleo, los occidentales nos quedamos cruzados de brazos porque el conflicto no iba con nosotros (con nuestros intereses).

Como quiera que en el pasado reciente no hicimos nada por ayudarles contra el tirano, ahora la situación se ha polarizado entre los seguidores de el Asad y los extremistas del Estado Islámico, o sea que la rebelión siria, que nació como un movimiento democrático, se ha transformado en un auténtico problema para nosotros, pues, como se suele decir, es peor el remedio que la enfermedad.

Pero el comportamiento de occidente es de lo más incoherente. Ahora estamos obsesionados en impedir que los musulmanes que viven en nuestros países se vayan a luchar para derrocar al tirano integrándose en las fuerzas del I.S.

Y digo yo que el I.S. es un régimen infame, (por cierto financiado por nuestros amigos Saudíes que también son suníes), pero ¿desde cuándo se le impide a un extranjero que se vaya a luchar a otro país? 
A mí no me gustan ni unos ni otros, pero todo esto no es el verdadero problema, es una cortina de humo para no fijarnos en lo que denuncia UNICEF, que es el problema siguiente:

  • 5,6 millones de niños que sufren situaciones extremas dentro de Siria: pobreza, desplazamiento y estado de sitio.
  • 2 millones de niños que viven ahora como refugiados en Líbano, Jordania, Irak, Turquía, Egipto y otros países del norte de África.
  • 3,6 millones de niños de las comunidades vulnerables en las que se albergan otros refugiados.
  • 2,8 millones de niños iraquíes obligados a abandonar sus hogares, muchos de los cuales se encuentran atrapados en las zonas controladas por los grupos armados.
Todo lo que pasa con la infancia en Sira, la parte más visible del drama humano, es lo que debería importarnos a nosotros y en lo que deberíamos fijarnos. Pero no hacemos nada, sólo reprimimos aquello que va contra nuestros intereses de países ricos (ricos aunque algunos estemos pasando algunos "apurillos").
De manera que podemos preguntarnos si no tendrá razón la niña siria que levanta sus manos cuando una periodista la enfoca con la cámara. No esperan de los extranjeros más que problemas e incomprensión. Ella, por si acaso, se rinde a la cámara. 




sábado, 21 de marzo de 2015

No todo vale para ganar unas elecciones.

No vale todo para ganar unas elecciones, o para arrancar unos pocos votos que pueden ser decisivos. Que el día de reflexión de las elecciones andaluzas titule en portada el que fuera el mejor periódico de España durante décadas (El País) una información que dice textualmente: el fiscal pide investigar a Monedero por insultar a la policía; es una maniobra de tal bajeza que da asco.
Resulta que un determinado fiscal, (que pronto logrará mejorar su posición en la carrera profesional), se aviene a seguirle el juego al partido del gobierno y acusa a Monedero de unas declaraciones que hizo hace dos años y que fueron denunciadas por un sindicato policial. Esa denuncia fue archivada por el juez y, ahora, dos años después y el día antes de las elecciones andaluzas, al astuto fiscal las saca de nuevo a la palestra y pide a la judicatura que se vuelva a investigar.
Las declaraciones, que fueron hechas cuando aún no existía Podemos, se refieren a la opinión del catedrático de ciencias políticas de que la policía introdujo la heroína a gran escala en el País Vasco y luego en el resto del estado, en un momento en el que la movilización de los jóvenes era muy fuerte, con la intención de neutralizarla.
Curiosamente, esa opinión y la sospecha de que en su país también sucedió así es un clásico entre la nueva izquierda de los Estados Unidos y uno recuerda habérselo leído a muchos autores, que por cierto no fueron procesados por defender esas opiniones. Aquí, lo ha afirmado Pepe Ribas en su libro “Los 70 a destajo”, en el que cuenta la historia de la mítica revista libertaria Ajoblanco, sin que ningún fiscal haya tratado de limitar su libertad de expresión, por afirmar que, también en Barcelona, era la policía la que introducía la heroína en los barrios marginales y entre los grupos alternativos de la época.
Yo, señor fiscal, me uno a esa opinión aunque no tengo pruebas que lo demuestren, pero cada uno puede opinar lo que quiera y yo opino que usted no tiene la dignidad necesaria para desempeñar el encargo que ha recibido de la sociedad, que no es otro que vigilar que se cumple la ley y no el de bailarle el agua a sus superiores.

Es indecoroso por parte del gobierno promover esta acción. Indecoroso de la fiscalía por aceptar defenderla. Indecoroso de la vieja izquierda por aprovechar sus viejos medios de comunicación, (hoy vendidos a extraños intereses oligárquicos), para airearla en el momento oportuno.


O acabamos pronto con ellos, o ellos acaban pronto con nosotros y todo lo nuestro. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Régimen.

Desde que han irrumpido nuevos actores en el panorama político español (Podemos) se ha instalado, con carácter de cierta permanencia, una nueva polémica que divide la opinión de aquellos que se interesan por la cosa pública. Se trata del debate sobre si “el régimen de la transición del 78” ha dado lugar a un momento histórico “modélico” o si debemos someterlo a crítica, censurando aspectos de aquel movimiento político que no cumplieron las expectativas en él depositadas, (al tiempo que se aplauden sus logros, cuando los ha habido). La sola consideración  de tal cosa es ya un absurdo lógico. Cuestionar la posibilidad de tal crítica, que por supuesto es legítima, (¡faltaría más!), es una señal de que algo no va bien, como si el régimen vigente en España gozara  también de los privilegios dialécticos de la Santa Sede, es decir, de la infalibilidad que hasta ahora era una prerrogativa exclusiva del Papa de Roma.

La realidad es bien distinta. Las acciones humanas están siempre sujetas a crítica y si se trata de cosas que se desarrollan por procesos que, nada tienen que ver con los procesos puramente matemáticos, como son los de la política, la justicia, la historia, etc.; con más razón aún. El régimen constitucional del 78 arranca del intento de solucionar un problema insoluble, a saber: ¿cómo acabar con un régimen en el que ya no creía ni la derecha celtibérica, porque estaba estropeando muchas posibilidades de negocio que se veían limitadas por no estar inmersos en el aluvión general de los llamados “países democráticos”, con toda la estructura del estado formando parte de aquel régimen de orígenes fascistas y golpistas que se apoyaba en el control militar de la población? 

En aquel tiempo se produjeron dos situaciones de cambio bien distintas que acabaron confluyendo en el régimen resultante. Por un lado estaba el empuje auténticamente democrático de los que estaban hartos de soportar una dictadura, (aunque ya para entonces hubiera devenido en algunos aspectos en “dicta-blanda”), y por otra parte, estaban aquellos que lo que querían era meternos en los procesos de negocio que se estaban dando en el mundo, muchos de los cuales no eran accesibles a nosotros por seguir en esa extraña “excepción anti-democrática”. Pero más allá de esto, se trataba de abrir las puertas a los negocios que países extranjeros como los Estados Unidos o la República Federal Alemana aspiraban llevar a cabo en España, en especial, en cuanto a los deseos americanos de integrarnos en el pacto atlántico para servirse ellos mejor en la defensa de sus particulares intereses nacionales.

Es evidente que el trasfondo de intereses económicos y políticos particulares era el que dominaba los procesos de cambio que se estaban dando, pero también es evidente, que ese relato no se le podía contar a la población, el relato de la transición debía ser otro. Suárez, una vez que fue Presidente del Gobierno, llegó a creerse que podía defender los intereses de los españoles por encima de todo. Fue enviado al vertedero de la historia mediante una campaña de críticas desde ambos lados del mapa político.

Se había equivocado de papel. Quien de verdad ostentaba el poder en España eran grupos de poder como los americanos, representados aquí por el gabinete de abogados Garrigues-Walker, (del que formaba parte Antonio Garrigues, miembro de la Trilateral). A Felipe se lo explicó muy bien Willy Brandt y él no cometió el error de pensar que tenía vía libre para hacer lo que quisiera como hizo Suárez. Ahora se está empezando a saber que, en realidad, el 23-F fue un golpe para acabar con la carrera de Suárez y de aquellos que anteponían los intereses nacionales a los intereses “realistas”.

La transición, después del breve periodo Calvo-Sotelo, fue dirigida por los socialistas entre los años 1982 y 1996, año en que finalmente triunfa José María Aznar ante los escándalos del gobierno bien aireados por casi toda la prensa. En ese periodo, España conoció una modernización evidente: ley del divorcio, reforma fiscal, (ambas de Fernández Ordóñez, que había sido miembro del partido de Suárez), leyes que sirvieron para garantizar los derechos constitucionales, reforma educativa. Además, España, que había ingresado en la CEE en 1986, lo hizo también en la OTAN, después de un referéndum en el que el apoyo de Felipe González fue decisivo, pues había dicho que si la consulta impedía el ingreso de España en la organización él dimitiría.

Si miramos los cambios producidos en el periodo podemos comprobar que, pese a que la mayoría de la gente obtuvo mayores garantías para ejercer sus derechos, en lo que respecta a los aspectos económicos se puede afirmar que muy poco cambió en la economía respecto de lo que había en el franquismo. De hecho, los cambios más importantes fueron la paralización de la industria española, que había estado dirigida desde el estado a través el I.N.I., mediante la llamada reconversión industrial; y la privatización de muchas de aquellas empresas que empezaron a pasar a manos privadas, proceso este último que aún continúa y que tuvo su mayor “éxito” en la época Aznar, pero que ya en la época González alcanzó a muchas empresas públicas.

Gran parte del negocio industrial fue desmantelado por presiones internacionales. Había que quitar industrias en España para que fueran rentables las de otros países competidores. Así se hizo en la siderurgia, en la minería, en la construcción naval y muchos otros sectores. De manera que desde los años ochenta se empezó a vislumbrar los tipos de negocio que servirían para alimentar las grandes fortunas nacionales: el negocio conocido como de “el ladrillo”(1), muy ligado al del turismo; y el monopolio de servicios públicos, muchos de ellos privatizados por entonces y vendidos a los amigos (2).

Quedó, pues, un país con unas estructuras económicas muy simples, (esa fue una de las bases de su fracaso). Una agricultura de latifundio en el sur y con escasas inversiones en el norte; una industria desmantelada con fábricas propias de un país menor: alimentación, algo de textil y poco más; una industria foránea que sentó aquí sus bases por el menor coste de la mano de obra, especialmente la industria del automóvil; los monopolios del franquismo que siguieron campando a sus anchas sin competencia alguna (por ejemplo las eléctricas); y los grandes nichos de negocio hispanos: el turismo de sol y playa y la construcción, junto con el maravilloso mundo de los servicios que iba a dar trabajo a todos los desempleados de la Tierra, según se decía.

Este precario mundo empresarial, con la inestimable participación de las empresas crediticias y financieras, es el que ha dirigido los destinos de la patria durante todo el periodo democrático. Y ¿qué hicieron los flamantes partidos democráticos para superar esta situación o, al menos, para minimizar sus efectos para las clases populares? Apropiarse de todo lo público, (del dinero de todos); repartírselo a los privilegiados en forma de subvenciones o permitiéndoles precios de monopolio; dirigir la política económica hacia donde la oligarquía necesitaba en cada momento, (subvenciones a la compra de coches, a la de pisos, obras faraónicas, infraestructuras, etc.); sujetar y neutralizar las reivindicaciones del personal (desde la izquierda); vendernos la idea de la economía de emprendedores (desde la derecha) como si en este sistema todos tuviéramos la oportunidad de hacer negocios y, por último, echarse a sestear al sol a vivir como reyes engañando a este pueblo ignorante que no recordaba ya lo que era una democracia de verdad, llevándose el dinero para mayor gloria de sus partidos y de sus bolsillos particulares.

Si tal cosa es como la pintamos aquí ¿cómo ha podido funcionar durante tanto tiempo? Pues ha funcionado porque el llamado régimen de la democracia ha sido un régimen de la ocultación, del camuflaje, del engaño, del disimulo, en definitiva, un régimen de la mentira. 

Alfonso Guerra hablando de los descamisados y su hermano usando el despacho de la Junta de Andalucía para hacer negocios con los empresarios y construir una carretera que atravesara el Coto de Doñana. OTAN, de entrada, NO. El rey salvando la patria de la invasión golpista la noche del 23F. La “enorme” creación de empleo durante el Gobierno Aznar basada en la burbuja inmobiliaria ¿Tal vez porque los que pensábamos que eso no podría funcionar éramos premios nobeles de economía y veíamos lo que los demás no podían ver? La participación de ETA en los atentados de Atocha para tapar que toda la policía de España no fue capaz de detectar lo que se estaba fraguando. ¡Les ha venido siempre tan bien lo de ETA a la derecha! ¡No juguéis con el dolor de las víctimas! (Que ya lo hacemos nosotros). Las armas de destrucción masiva de Irak, y nuestros tanques protegiendo las caravanas de camiones de petróleo de la Shell, B.P. y demás compañías. La creación de infraestructuras y más infraestructuras y la gente encantada porque éramos el país del mundo con más kilómetros de AVE, (y menos kilómetros de ferrocarril por habitante de la OCDE), aeropuertos hasta en Castellón, y en Ciudad Real, una autovía de Navalmoral de la Mata hasta Plasencia, imprescindible, claro. El fútbol, el fútbol y el fútbol. Y mientras tanto, el mayor negocio inmobiliario de España en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Florentino Pérez, Ramón Calderón, Lorenzo Sanz, Ramón Mendoza, todos ellos haciéndose inmensamente ricos y nosotros apoyando a los “Ultra-Sur”. “Yo moriría por el Atleti” decía el Lucky Luciano de Madrid. Porque el Barça es mas que un club. Pagábamos el recibo de la luz dando saltos de alegría porque nuestro equipo le había marcado “al enemigo”.
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
Sé todos los cuentos (León Felipe)


1) La ley del suelo franquista databa de 1956 y fue modificada en el último año de vida del dictador para adaptarla a las modificaciones que se habían ido produciendo en el tiempo, modificaciones administrativas que no cambiaban nada el fondo de la cuestión. Sorprendentemente, cuando los socialistas llegan al poder en 1982 no cambian nada de la ley del suelo franquista. Pero más sorprendente aún es que, cuando finalmente acometen la reforma de la misma en 1990, se limitan a matizar cuestiones relativas al derecho a edificar (ius aedificandi), que no tocaron en lo más mínimo el sistema que había llevado a la especulación del suelo a ser el mayor negocio del país, un negocio con plusvalías superiores al tráfico de drogas, de armas o la prostitución.

2) En cuanto a las privatizaciones, el propio SEPI (del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas), nos da cuenta de las que se realizaron durante el periodo González. Destacando: “las de automoción, SEAT y ENASA. También destacan TRASATLANTICA (transporte marítimo); MARSANS (Sí, la que dirigió ese presidiario) y ENTURSA (turismo); SECOINSA y TELESINCRO (electrónica); La Maquinista Terrestre y Marítima, ATEINSA y Fábrica San Carlos (bienes de equipo); G. E. Álvarez y ARTESPAÑA (artesanía), y La Luz, OESA y otras pequeñas empresas de alimentación, además de empresas de menor entidad pertenecientes a estos y otros sectores productivos.” “Hasta 1996 se completaron 16 Ofertas Públicas de Venta de acciones (OPVs), que produjeron unos ingresos de más de 10.200 millones de euros (1,7 billones de pesetas) y que permitió la salida al mercado bursátil de empresas, encuadradas en el segundo grupo, como ENDESA, REPSOL, ARGENTARIA, TELEFÓNICA y ENCE.”

viernes, 23 de enero de 2015

Contrataque.

Estamos asistiendo a un contrataque de “la casta”. Los que supuestamente se llevaron miles de millones de pesetas de la Junta de Andalucía y de la Seguridad Social; los que supuestamente financian su partido cobrándoles comisiones a los contratistas, arreglaron la sede de Génova con ese dinero, supuestamente financiaron campañas electorales como se denuncia en Castilla La Mancha, los mismos que repartían una parte en sobres para pagar al presidente del gobierno, a los ministros y a los dirigentes del partido; los que supuestamente aprovechaban su influencia para conseguir contratos millonarios a cambio de nada, solo porque lo hacían en nombre de la Casa Real; los que se pagan los gastos suntuarios a costa del erario público y además lo hacen legalmente, (porque son ellos los que hacen las leyes, no porque sea razonable); los que mantuvieron la burbuja inmobiliaria porque sus amigos (y ellos) ganaban mucho dinero con eso y además sus amigos alemanes tenían que invertir sus ahorros en algo, aún a sabiendas de que algún día tendría que estallar; los que dirigieron el Banco de España, la CNMV, el Ministerio de Economía, sí, aquellos que decían que la banca española era la mejor del mundo, mientras que hipermillonarios ejecutivos creaban “las preferentes” para llevarse el dinero ahorrado a lo largo de toda una vida por nuestros mayores; los responsables de que leyes decimonónicas, como la Ley Hipotecaria española, arruinaran a miles de trabajadores y les pusieran en la calle con una enorme deuda que no pueden pagar; los que han acabado con el estado de bienestar en España, los mismos que colocan inmensas banderas ridículas de España (o de Cataluña) mientras que supuestamente tienen todos sus ahorros, sus inmensos ahorros, en Suiza (o en Andorra); los que han desmontado una sanidad pública que era lo mejor que teníamos; los que impiden que los jóvenes de familias pobres vayan a la universidad, (lo que no pasaba ni en el franquismo); los que permiten que tengamos la electricidad más cara de Europa (después de Malta), la telefonía más cara de Europa, los carburantes más caros de Europa (antes de impuestos); los que han creado un tejido empresarial en este país que no es más que una versión edulcorada de la mafia calabresa, los que le quitan los impuestos a los ricos para sacarle el dinero a los asalariados; los que permiten que un tercio de la población gane el salario mínimo y que los ejecutivos de las empresas que nos roban se lleven decenas de millones de euros al año, los golfos más grandes de España, los sinvergüenzas más grandes que ha conocida esta atribulada patria ahora contratacan.
Contratacan diciendo que Ada Colau habla de la gente que pasa hambre cuando ella está más gordita (Alfonso Rojo dixit).
Contratacan diciendo que Iñigo Errejón ganaba nada menos que mil ochocientos euros al mes haciendo un trabajo de investigación y no iba todos los días a fichar a la universidad.
Contratacan diciendo que Pablo Iglesias… Bueno, “a Pablo Iglesias todavía no le hemos encontrado nada, pero la chica esa que le gusta, Tania Sánchez…”
Contratacan diciendo que Manolo Monedero era del PSOE hace treinta años y ahora mira como los critica y que ganó 400.000 euros en tres años haciendo trabajos para varios países (solo se menciona a Venezuela que ya sabemos que toda la prensa trabaja para desprestigiarles), además de la Unión Europea y otros organismos. No sé dónde está el delito pero alguno le están buscando, dales tiempo.
Pero el colmo de los colmos es lo que he visto en mi ciudad: un candidato que ha encontrado el PSOE rebuscando entre los que trabajan por la ciudad y por los barrios que más lo necesitan, un hombre sencillo y joven, está siendo cuestionado ¡por su propio partido! Uno puede pensar: ¿qué le han encontrado a este? Pues que no pasó la ITV cuando debía y la policía local le ha  multado.

Vienen a por nosotros: o acabamos con ellos o ellos van a acabar con nosotros. Y lo están consiguiendo. Mira si no en Argentina: a los críticos supuestamente los matan con un sicario. 

lunes, 12 de enero de 2015

¿Cuántos seres humanos han muerto en Irak a consecuencia de la guerra?

La verdad, no lo sé. Recuerdo que esa guerra fue injusta. Yo también fui a la manifestación que se convocó contra ella. Decían los americanos que Irak tenía armas de destrucción masiva y que por eso había que atacarles, mientras los representantes de Naciones Unidas, (creo que eran un sueco y un egipcio), decían que no había ninguna evidencia de ello. Claro que, había una razón muy clara: el sátrapa de Sadam Hussein había matado (gaseándolos) a un montón de curdos, creo recordar que unos cinco mil; pero: ¿Cuántas personas murieron en la guerra de Irak? La verdad no lo sé. Estas cosas no son agradables, hay muchas cosas en la prensa y en los medios que reclaman tu atención, pero una vez que una guerra se pone en marcha tampoco seguimos todos los acontecimientos, son sucesos tristes. No sé, no recuerdo cuanta gente pudo morir en aquella dichosa guerra. Supongo que mucha. Si tuviera que dar una cifra, no sé. ¿Tal vez 20.000 personas, 30.000? ¡En todo caso más de los que había matado Sadam Hussein! Lo que si recuerdo es que mataron vilmente a aquel cámara español. Sí, ese que tiene un hermano que es de Izquierda Unida y se dedica ahora a reivindicar su memoria y a pedir indemnizaciones a los americanos. Pero, si los americanos tuvieran que pagar indemnizaciones por cada uno de los iraquís que murieron como consecuencia de que George W. Bush se empeñara en organizar una guerra, precisamente, en su país, se quedarían sin dinero, porque, por lo menos, fueron veinte o treinta mil personas. No sé.
He encontrado una organización internacional independiente con sede en Londres que ha realizado encuestas entre la población y estudios estadísticos mediante los que ha podido determinar que en Irak han muerto víctimas de la guerra 1.220.580 personas.
http://en.wikipedia.org/wiki/ORB_survey_of_Iraq_War_casualties


Otro día investigaré un poco lo que ha pasado en la Base Militar de Guantánamo, hoy no me quedan ganas. 

lunes, 5 de enero de 2015

Ajoblanco con sardina ahumada y huevas de salmón.




Lo tomamos por primera vez en Suculent, (Rambla del Raval, 43, 08001 Barcelona). Es una de esas cosas sencillas que resultan tan… tan suculentas. Era un ajoblanco con una sardina ahumada y unas huevas de salmón. Lo hicimos en casa: el ajoblanco lo sacamos de las recetas de Arguiñano, del “blog directo al paladar”, de María Jesús Gil de Antuñano y de otros, pero el que me pareció definitivo fue  este del blog “es pan comido”. Yo le eché dos ajos y me pasé. Es mejor echar sólo uno, quedarse corto. El nombre de esta sopa parece que pide ajo pero, si le echas más, pica demasiado.  
La sardina ahumada sólo la encontramos en el Club del Gourmet de El Corte Inglés: por siete lonchas nos cobraron catorce euros. Un botecito de huevas cuesta más de cinco euros. 
Pero si lo mezcláis todo es una bomba de sabores.