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jueves, 20 de agosto de 2015

Lasciate ogni speranza (1)

(Foto Grecotur.com)
Todavía tengo colegas, incluidas algunas personas inteligentes, que trabajaron en la construcción antes de “la crisis”, (antes de que estallara la burbuja inmobiliaria), que aún creen que esto puede cambiar, (por ejemplo, al año que viene), y que se alegran de los presagios favorables que dice ver el gobierno, que lo único que pretende es contar con cuatro años más para seguir desvalijando las arcas públicas.

En  España se perdieron casi 5 millones de empleos, la mayoría en el sector de la construcción y,  casi una década después, se han creado unos pocos miles a base de convertir en precarios la mayor parte de los puestos de trabajo. No sólo se ha creado poco empleo, es que se hacen menos horas de trabajo de las que se hacían en los momentos más duros de la recesión. Y los salarios son, en la práctica, la mitad de lo que eran. ¿Alguien se acuerda de cuando llamábamos "mileuristas" a los pobres jóvenes que no pasaban de mil euros al mes? Ahora hay montones de trabajadores que no sacan ni para vivir, con 700 euros de salario mensual y menos.

La realidad económica es compleja, y ahí está el problema: los carteristas que nos gobiernan se aprovechan de ello para contarnos milongas. El paro no baja sustancialmente; las prestaciones por desempleo disminuyen en número y en cuantía; los que aún tenemos trabajo ganamos la mitad que ganábamos antes, cuando se podía trapichear un sobresueldo de aquí y de allí; entonces ¿cómo es posible que suba el P.I.B.? Pues sube porque aumentan los beneficios de los especuladores, al tiempo que baja el porcentaje de riqueza que proviene de los salarios.

En primer lugar, hay que decir que el P.I.B. está por debajo del que teníamos en el año 2008 y la renta per cápita a la altura de la del 2006. Durante todos estos años han estado bajando, no solo con los gobiernos de Zapatero, también con los de Rajoy. Pero es que en ese periodo la deuda se ha duplicado pasando a ser casi del 100% del P.I.B. es decir: que para pagar todo lo que debemos deberíamos entregar toda la riqueza creada en un año, (año en el que no podríamos comer ni gastar un solo euro), y aun así no llegaría para pagarla. Pero además, han sacado 40.000 millones de euros de la caja de las pensiones y ni así son capaces de actualizar las pensiones, al menos, en la cuantía del I.P.C.

¿Este panorama se debe a una visión pesimista de la economía? En absoluto. La situación es mucho peor de lo que pueden enseñarnos las cifras y estamos mucho peor que en el 2006. ¿Por qué? Porque hemos perdido una década y no hemos avanzado nada sino que hemos estado viviendo de las rentas y no sabemos de qué vamos a vivir a partir de ahora, en la próxima década.

En el fondo, nuestra situación no difiere en nada de la de Grecia. Ya sé que nos gusta sentirnos por encima de ellos y miramos a los griegos con una ridícula displicencia. Pero el desastre económico que vivimos no viene de las cifras sino de las realidades. Acabamos de enterarnos de que no hay un plan para Grecia y por tanto no hay un plan para España, Portugal, Irlanda, Italia… Pero, ¿cómo podemos extrañarnos de ello? ¿Acaso ha habido un plan para Rumanía, para Bulgaria, para Estonia y los países del este en general? Pues no. Desde el año 1989 en que cayó el muro de Berlín no ha habido un plan para recuperar sus economías. Entonces, por qué Europa habría de tener un plan para sacar a Grecia y a España del hoyo?   

En realidad si lo tienen. Los poderosos han pensado que Grecia y España se han de dedicar a servirles las cañas a los turistas alemanes en las playas mediterráneas y eso es lo que quieren que hagamos. Y que les paguemos las deudas cuanto antes. Sin dilación. Y que además nos olvidemos de tener sanidad gratis, educación gratis, servicios sociales y ayudas a los necesitados. El dossier de Le Monde Diplomatique (en español) del mes de agosto sobre Grecia es demoledor. 

Entonces, ¿existe alguna solución a esta crisis para los países periféricos de Europa? Claro que sí, la solución es ponernos a trabajar. Si no nos ponemos a trabajar no pagaremos las deudas nunca, no podremos mantener el estado de bienestar y cada vez estaremos peor, diga lo que diga el gobierno. Tendremos que recuperar la actividad industrial, creando nuevos nichos de mercado. Habrá que hacer un esfuerzo en educación, en investigación en I+D+I. Pero eso no es lo que quieren los alemanes que hagamos, que eso ya lo hacen ellos. Lo que quieren es que les sirvamos las cañas.

De manera que, viendo lo que han hecho con los griegos, la solución no está en el euro ni en la Unión Europea. A lo mejor tenemos que empezar a buscárnosla nosotros "solitos". Para empezar, podíamos mirar la experiencia de América Latina, durante décadas bloqueada por el F.M.I. hasta que decidieron dejar de hacerles caso a los ricos y ponerse a trabajar. Y ahora, encima, están pagando lo que debían. Los ricos nos acusan de querer vivir sin trabajar, pero no quieren que trabajemos.

Sorprendentemente no es un problema de deuda, es un problema de soberanía. Pero si no permiten que los políticos sensatos y, sí, moderados, como Tsipras, arreglen las cosas, vendrá la extrema derecha a complicar aún más la situación, como ya ha empezado a pasar en algunos países del este y como amenaza en los del oeste.


Si la U.E. no está cuando la necesitamos, no necesitamos a la U.E. Lo dice un europeísta convencido, (o que lo estaba hasta ayer).   

(1)    Abandonad toda esperanzaEn el noveno verso del Canto Tercero de su Divina Comedia transcribe el Dante la leyenda que figura inscrita en la entrada misma del Infierno: Lasciate ogni speranza, voi ch’intrate. Citado por Ignacio Ramonet en el artículo de portada de Le Monde Diplomatique de agosto. 

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