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miércoles, 4 de abril de 2012

Cuaderno de viaje a U.S.A. V: Washington D.C.


La ciudad de Washington, capital de la Unión, distrito de Columbia, es muy diferente de Filadelfia, pues aquí el fundador Thomas Jefferson contó con el arquitecto y urbanista francés Pierre Charles L’Enfant para hacer el trazado de amplias avenidas que se cruzan en importantes plazas que permiten la vista de los edificios representativos. Y eso se nota aún hoy. La ciudad está formada por monumentales construcciones destinadas a alojar el gobierno y la administración del Estado Federal. Los ministerios, aquí llamados Secretarías, las oficinas del FBI, todo está aquí representado con su  estilo clásico historicista. Además, está muy presente el desaforado desarrollo urbano realizado en los últimos años en los que, aquí también, ha habido una burbuja inmobiliaria. La ciudad es magnífica. Si se inicia el recorrido en el Capitolio, se puede comprobar la magnificencia que los pioneros de la patria quisieron darle a esta ciudad llamada a ser la capital de todos los Estados de la Unión. La cúpula civil del Capitolio recuerda a la cúpula religiosa del Vaticano. Desde ahí un inmenso bulevar aloja todos los museos federales que son gratuitos. Está la National Gallery de arte con un patio de exposición de esculturas, el Museo de Historia Natural, el Afroamericano y muchos otros. Nosotros escogimos el Museo de la Aviación y el Espacio, donde se pueden ver aviones y naves espaciales, como el Apolo XI, la nave con la que llegó a la luna Armstrong y sus compañeros, los primeros en pisarla.
Siguiendo el bulevar con jardines se llega al monolito del monumento a Washington. Desde ahí hasta el monumento a Lincoln es un inmenso estanque: reflecting pool. Por desgracia está en obras como suele pasar a menudo. Al final del estanque está Lincoln sentado en su sillón, como si fuera el Moisés de Miguel Angel, resguardado por un templo enorme. Volviendo por un lateral del bulevar se encuentra el monumento a los caídos en Vietnam. Ese inmenso muro con los nombres de las víctimas de aquella guerra.
A la vuelta pasamos por la casa del presidente, pero había salido de fin de semana. 


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