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lunes, 1 de octubre de 2012

Ética, ¿para qué?



Dice el ministro Wert que nuestros jóvenes no necesitan tanta ética ni tanta ciudadanía. Tampoco música, que son cosas que no sirven absolutamente para nada. La educación en España estaba llena de pamplinas y estos ultracentristas saben muy bien lo que hace falta. Lo que hace falta es volver a la educación que había antes de que se muriera el Caudillo, con sus enciclopedias Bruño y todo.
Cómo el gobierno no puede hacer nada de nada que tenga un coste económico de siquiera un euro, se dedica a dar gusto a los suyos acabando con años de reformas y de paso volviendo a complicar el sistema educativo con una totalmente nueva. La ciudadanía, la educación, la ética, la música, poner el desarrollo científico al alcance de todos. Son cosas inútiles.  ¿Qué tal si volvieran a poner la F.E.N., la Formación del Espíritu “Neocón”?
¡Qué cosa más inútil es la ética! Ya lo decía Ludwig Wittgenstein, tal vez el filósofo más influyente del siglo XX: “La ética, en la medida en que surge del deseo de decir algo sobre el sentido último de la vida, sobre lo absolutamente bueno, lo absolutamente valioso, no puede ser una ciencia. Lo que dice la ética no añade nada, en ningún sentido, a nuestro conocimiento”. Aunque añadía a continuación: “Pero es un testimonio de una tendencia del espíritu humano que yo personalmente no puedo sino respetar profundamente y que por nada del mundo ridiculizaría”.
Parece que al ministro no le importa ridiculizarla. Porque lo que él piensa es que lo que  necesitamos son ciudadanos conscientes de que lo único importante en esta vida es el dinero. Preparar a la gente para el mundo del trabajo con la única ambición de ganar dinero. Es la economía estúpido (the economy, stupid).
Cito al novelista Philip Roth, en El animal moribundo: La más ligera lucidez acerca del sufrimiento que nuestra época, (sedada por el pomposo estímulo de la ilusión más impresionante), convierte en vulgar y corriente.
No hay lucidez ninguna sobre el sufrimiento, que eso no vende. Tomarse unas copas con los amigos, tal vez liarse unos canutos o hacerse una ralla y salir a quemar gasolina riéndote del mundo, tronchándote de todo en un buen vehículo.
¿Habéis visto esta semana el video ese de unos niñatos que van en un coche muriéndose de risa de las inundaciones que en ese momento se están produciendo? Conduciendo por la autopista A7, calentitos en su coche, con la música y ganas de juerga, se ríen a carcajadas nerviosas, como posesos, de los coches que arrastra la corriente, (no se sabe si con gente dentro o no), y de los conductores que están fuera de la autopista y se han bajado del coche levantando los brazos para pedir socorro con el agua llegándoles al cuello y que les dicen: “avisad a la policía…”; mientras ellos pasan a toda velocidad como si estuvieran viendo una película de esas de tomas callejeras en las que la gente se resbala y se cae al suelo.
Para troncharse.

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