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lunes, 11 de julio de 2011

Una alternativa futura.

Lo que queda es un enorme sector de la población que tiene unas características que vamos a enumerar de forma sucinta. En primer lugar se trata de una población mayoritariamente urbana, formada por personas con un nivel de educación medio y alto, con una distribución socioeconómica que va desde las clases trabajadoras puras hasta algunos miembros de la burguesía ilustrada, con una gran incidencia entre las clases medias del país, formada fundamentalmente por los dos sectores a los que hacíamos antes referencia: los jóvenes y las personas más activas y críticas políticamente, los restos del naufragio que la transición dejó.  
Ese es su espacio social, su espacio político se centra en varios aspectos, aunque podría ser clave el tema medioambiental. Es un espacio muy parecido al que, de manera muy honrosa, ocupan los verdes (Die Grünen) en Alemania. Pero no es un partido para defender las focas, (no sólo), es una conciencia muy clara de que nuestro sistema industrial, nuestra forma de vida occidental, debe cambiar para poder tener un futuro viable, a través de un presente sostenible, como se viene diciendo. Pero esto no es más que un aspecto del problema, que pasa por la lucha antinuclear, la promoción de las energías alternativas y el ahorro energético, el control del coche en las ciudades mediante la promoción de la bicicleta y de los espacios peatonales, la protesta contra el sistema mundial de alimentos que genera una cantidad  ingente de alimentos envenenados en los países ricos y condena al hambre a una parte enorme de la humanidad.
Porque también es una ideología que propone la verdadera ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo potenciando sus propios sistemas de subsistencia y evitando el expolio que nuestros países (el nuestro también) realizamos en los suyos, para que sus habitantes puedan vivir de sus recursos sin tener que hacer una emigración que, a veces, no encuentra la recompensa que, ilusionados, habían previsto. Esto supone una actitud pacifista, muy crítica con el actual estatus quo mundial, aunque no exenta de realismo. Sabiendo que, partimos del punto dónde estamos, hay que dar pasos en aras de un mundo más justo y más pacífico, cuestionando los enormes gastos militares que merman nuestras economías. Es una ideología que cuestiona las verdades de los dogmas económicos si no sirven para que la gente viva mejor. La economía y la política al servicio de los ciudadanos, no al revés.
Es la ideología de la tolerancia que ha permitido que las mujeres inicien su revolución también aquí y que permitirá que sigan avanzando en sus derechos, de la misma manera que ha de defender los derechos de todas las personas, también de los diferentes, de los homosexuales, de los minusválidos y por supuesto de los que menos tienen, que ya no son los miembros de nuestra clase obrera, sino la mayoría de los inmigrantes que viven en nuestros país con más sacrificios y menos derechos que nosotros.
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Ahora hay una alternativa ecologista que se llama EQUO y que está promovida por López de Uralde, el activista que se coló en la Conferencia del Clima de Copenhague y que está procesado en Dinamarca. No sé si esta será la buena, pero ahí está. Veremos en un futuro próximo.

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