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martes, 12 de julio de 2011

Alcaldes filósofos.

¿Quién ha dicho que no se puede ser político y poeta o político y filósofo?


Ahí van dos pruebas. 

de poeta:









De filósofo.

El alcalde de Salt en Girona, Jaume Torramadé, un tremendo liberal de CIU, ha  hecho una “reflexión filosófica”, según sus palabras, de la cual ha sacado en conclusión que ya que su municipio “soporta” un 45% de inmigrantes, sean repartidos por el resto del país para que la carga sea compartida, (bueno en este caso creo que se refiere a todo el estado que aquí sí interesa meternos a todos). Este hallazgo es realmente sorprendente, porque siguiendo esa línea argumental pudiera ser que a mi municipio le correspondiera “soportar” digamos un 10%, por ejemplo, del Sr. Torramadé, lo que no sería de extrañar si su filosofía llegara a imponerse. Porque podrían decir los ciudadanos de Salt, al menos los que no le votaron, que ya está bien de aguantar ellos solos a xenófobos estúpidos, que, al menos en un porcentaje determinado, los aguantemos en otros municipios.
Pero si se piensa detenidamente, esta política de reequilibrios no está tan mal. Por ejemplo, en el pueblo de Oliva de la Frontera, al sur de Badajoz, son muy pocos los turistas que vienen en verano, tan sólo algunos emigrantes que vuelven a casa por la canícula. Sería una buena idea que, por ejemplo, cuando los turistas alemanes lleguen al aeropuerto de Girona, un empleado de la Consejería de Turismo les dijera:
“Lo sentimos mucho, pero le hemos asignado Oliva de la Frontera en Badajoz, aquí ya tenemos muchos turistas alemanes”.
O es que a los dominicanos se les puede mandar a otro municipio por razones filosóficas y a los alemanes no. Los alemanes entienden muy bien la filosofía, no tendrán problema si se lo explica el Sr. Torramadé.
Creo que yo también he entendido su filosofía y que el Ayuntamiento de Oliva de la Frontera se va a alegrar mucho de las medidas que se están tomando en Girona.


Tal vez a los alemanes les guste el guarrito chico que se hace a la brasa en el pueblo. Al fin y al cabo ellos no comen más que carne de cerdo.

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