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viernes, 7 de septiembre de 2012

Cuaderno de vacaciones 2012: Pueblos baztandarras.


MARTES 28 de agosto. Amaneció con nieblas pero luego el día resultó luminoso y con el aire limpio propio de un día que sigue a un gran aguacero. Así que tomamos el camino al Xorroxin, una cascada muy bonita que está subiendo del camping, como a una hora de distancia.
Después de esto decidimos hacer una ruta que sube la garganta del Iñarbegui, que aquí no le llaman garganta sino regata. La mañana era agradable como digo y el sendero sube entre bosques de robles y castaños. Este paisaje me recuerda a las gargantas del Jerte, aunque aquí es más frondoso. Sin embargo, según fue discurriendo la mañana la temperatura subía y convertía el paseo en una tortura. Sudamos y sudamos, sobre todo en las cuestas pronunciadas o cuando el sendero sale del bosque y te deja allí a merced de los rayos solares. El ascenso culmina en un dolmen, pero lo peor es que al llegar al llano de Iñarbegi te encuentras con un jeroglífico de caseríos y de cercados de vacas y la señalización, como casi siempre, falla cuando más falta hace. Así que dimos cien vueltas por Iñarbegi subiendo y bajando pistas, hasta que encontramos un caserío donde casi nos muerde un perro suelto, pero donde su dueña nos indicó la salida del jeroglífico aquél. Este sitio es donde nace el río Baztán, que como ya he dicho, luego es el Bidasoa. El descenso, desde las dos y media de la tarde fue duro por el calor, pero al final conseguimos llegar a lo que nosotros llamamos casa.

MIERCOLES 29 de agosto. Dieron lluvia para ese día, pero no nos amedrentamos. Hicimos la ruta señalada como P.R.  NA-4, conocida como Baztangoiza, que es una que va recorriendo una serie de pueblos y aldeas de esa zona, como dice mi cuñada: esa magnífica sensación de llegar andando a un pueblo. Salimos desde un poco más abajo del magnífico museo de Sanxotena en Bozate y tomamos la carretera que lleva a Arizkun. Enseguida sale un sendero a la izquierda que nos lleva hasta ese bonito pueblo. Tiene un conjunto de casas muy interesante, una gran iglesia barroca y algo así como un convento. Satisfechos por la visita al pueblo, seguimos el camino que baja hasta cruzar el Baztán. Después de bajar, hay que subir. En el tramo de subida hasta Azpilkueta, el calor volvió a hacer estragos. En algún punto después de una zona de turismo rural el bosque desaparece y el camino inmisericorde te deja ahí tirado al sol, ascendiendo un cerro sin parar de sudar. Por fin llegamos a la aldea de Apaioa. Algunos caseríos dan testimonio del abandono del mundo rural, aunque esto del turismo rural ha sujetado un poco la destrucción de este patrimonio edificado tan impresionante. Encontramos un francés que se había perdido haciendo el GR-11 y le indicamos en el mapa una salida para volver a encontrarlo. Un poco más allá está Azpilkueta. Este pueblo tiene ya hasta frontón. También una gran iglesia y una torre renacentista de esas que se ven por aquí. Bajando hacia el siguiente pueblo nos encontramos con un molino muy hermoso, pequeño pero bien conservado. Luego de la consiguiente subida, (siempre que se baja a un río hay que volver a subir), alcanzamos Zuaztoi y al poco Urrasun. Ahí se nos plantea la duda de continuar la ruta o buscar una alternativa porque las nubes se han cerrado mucho y se han vuelto muy oscuras. Decidimos bajar a la carretera de Francia y llegar rápidamente a Ordoki para volver al coche porque la cosa se ha puesto fea.
Por la tarde recuperamos la visita de la única población que nos quedaba, Maya (Amaiur), y menos mal que lo hacemos porque es un pueblo muy interesante.  

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