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jueves, 19 de agosto de 2010

Umweltzonen in Deutschland

La semana pasada cuando rondábamos temperaturas máximas de cuarentena, (de cuarenta grados y de quedarse en casa sin salir), los niveles de contaminación en mi ciudad se dispararon. Ya he dicho que cuando voy a trabajar me suelo encontrar con un panel electrónico que informa de los valores de contaminación de mi ciudad perteneciente a la red de protección del aire REPICA. Pues bien, en ese panel que está en un extremo del Colegio General Navarro, (el colegio de Enrique Falcó y de mis hijos, entre otros), he visto a los niveles de ozono troposférico y de partículas en suspensión (de menos de 10 micras), superar los límites de lo admisible y llegar a niveles de “mala calidad del aire”. Eso, en una Comunidad, como la nuestra, donde algo más de un millón de habitantes disfrutamos de 40.ooo km2 de superficie mayoritariamente destinada a la agricultura y a magníficos espacios naturales, sin apenas industrias, no deja de ser preocupante. Lo más preocupante del caso es que, además, no pasa nada. Debo de ser el único que mira los valores de contaminación del panel, que se debió de poner ahí porque vino una subvención de la Unión Europea y no era cosa de perder esos dineros. No hay informaciones en el periódico sobre estas cosas y nadie lo comenta a la hora del café.
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La información de esos niveles de contaminación me debió resultar más dolorosa porque en esos días acababa de recibir mis pegatinas medioambientales para circular por Alemania, a donde quiero ir en setiembre. En ese país, llevan mucho tiempo poniendo coto al uso de vehículos con motor diesel. Primero pusieron el precio de ese combustible al nivel del de la gasolina, como después se ha hecho aquí. Pero al no ser esto suficiente para disuadir a los usuarios de que evitaran compraran coches más contaminantes han dicho: muy bien, cómprese usted el coche que quiera pero en mi ciudad no entra con él. Esto se ha hecho mediante la calificación de todos los coches en tres niveles de contaminación, verde, para el más limpio, amarillo y rojo, este último para el más contaminante. Esta calificación la da una agencia de homologación alemana (TÜV, que tiene una delegación en España), y que previo pago de 20 euros da la calificación en función de las características del vehículo según la documentación del mismo que hay que presentar. A partir de ahí, las ciudades alemanas, según lo van decidiendo las autoridades municipales, permiten la entrada de vehículos por nivel de contaminación según el calendario aprobado por cada una de ellas. Por ejemplo, en determinada ciudad te permiten entrar con pegatina roja hasta el 2010, con pegatina amarilla hasta el 2011 y sólo con pegatina verde a partir del 2012. Algunas ciudades han completado ya el proceso y si no tienes la pegatina verde no puedes salir de la autopista. Es decir, puedes atravesar el país por carretera pero no acercarte a los núcleos de población que están protegidos de la contaminación por esta normativa. Claro que en Alemania la preocupación por el medio ambiente no es exclusiva de los Verdes, sino que la comparten la mayoría de los partidos políticos.
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Pero no queda ahí la cosa. Pocos días después, he tenido que ir al alergólogo porque he padecido alguna pequeña crisis alérgica, lo que a estas alturas de Agosto me parecía extraño. El médico me ha dicho que eso está producido por alergia a las malezas, algo propio de los ecosistemas subdesérticos, que, como dijo, cada vez son más abundantes en este país. Pues estamos bien. Según aumenta la contaminación de partículas por un lado disminuyen las tierras verdes, dando paso al desierto o subdesierto árido. Porque se ha dicho que el aumento alarmante de los casos de alergias respiratorias está relacionado con el aumento de partículas microscópicas en el aire producidas por los carburantes y, en mucha mayor medida por el gasóleo que por la gasolina. Así, se ha comprobado que no solo hay más casos de alergia entre los que viven en ciudades que entre los que viven en el campo, sino que también se ha demostrado que entre los campesinos se dan más casos de alergia entre los que viven en pueblos cercanos a grandes autopistas que en el resto.
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Hace años cuando aún fumaba, tuve una conversación con un joven colega que me decía que mi vicio perjudicaba su salud. En resumen, la historia esa del fumador pasivo. Yo le dije que no creía que el tabaco que yo me fumaba le hiciera a él mucho daño, pero que él, por su parte, siendo un fanático automovilista, de esos que van en coche a todos los sitios y que, como la mayoría de los españoles reducen el coste de su factura de carburantes usando gasoil, contaminaba la ciudad y producía enfermedades que nadie denunciaba, al menos, de la misma manera que se denuncia lo del fumador pasivo. Mi colega no se creía que hubiera ninguna relación entre el uso del coche y enfermedades respiratorias reales, porque, efectivamente, nadie le ha dicho a la población que los vehículos de gasoil contaminan más que los de gasolina, y ambos contaminan mucho, al menos no lo han dicho en este país.
Cuanto más tarden en decirlo más costoso resultará tomar medidas, empezando por sustituir el gasoil por la gasolina en los turismos. Y si no que se lo pregunten a los que viajan a Alemania con un diesel.

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Cuando las barbas de tu vecino…
En este gráfico se pueden ver la situación de las ciudades alemanas afectadas y los niveles de acceso por fechas.


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