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miércoles, 5 de mayo de 2010

Dos noticias sobre los EE.UU.

Dos noticias destacadas nos llegan de los EE.UU. Una se refiere a algo que no ha pasado y la otra a algo que ha pasado y que afecta de forma real a varios Estados. Claro, nos estamos refiriendo a:

a) Esa bomba chapucera, (con botellas de butano y demás artilugios), que algún chiflado colocó en Times Square y que, afortunadamente, no llegó a explotar por lo mal hecha que estaba.
b) La explosión, esta sí real, de una plataforma petrolífera en el Golfo de México, que ha creado un desastre ecológico que alcanza a varios Estados de la Unión y que aún no saben cómo se podrá arreglar.

No hay que ser un experto en nada para darse cuenta del abismo de realidad que subyace en una y en otra noticia. Aún asumiendo que el loco que puso la bomba en Nueva York ha supuesto un riesgo enorme par a un montón de personas inocentes que podían haber muerto injustamente por no sé qué reivindicación, (tal vez ideológica, religiosa, moral, etc.), del perturbado, y que sólo la buena suerte, (alidada con su poca preparación técnica), ha evitado, podemos constatar que, gracias a la fortuna, no ha habido que lamentar víctima alguna en este asunto y que todo se ha saldado con un buen susto.
En el segundo caso si ha habido víctimas, de entrada once trabajadores muertos. Pero con ser esto grave, lo más alarmante es que la plataforma petrolífera ha quedado destruida y no para de soltar petróleo al mar. Como consecuencia de ello todo el Golfo de México, una extensión que es como la mitad de Europa, está amenazada de quedar embadurnada de fuel. Se trata de un mar abierto por un par de entradas al Océano Atlántico y por lo demás bastante cerrado. Todos los Estados costeros, que son muchos, están amenazados por el vertido, que puede tener unas consecuencias ecológicas inmensas. Aquí conocemos la destrucción que produjo el Prestige en la costa gallega o el Erika en la Bretaña francesa, pero aquellos fueron barcos con una determinada cantidad de petróleo, mientras que lo que ahora está sucediendo es que una bolsa subterránea de petróleo bajo el mar tiene una salida y no parará de soltar petróleo hasta que se acabe la bolsa si no se consigue una solución alternativa que a día de hoy se desconoce. El tema es peliagudo.

Estas son las dos noticias relevantes de Estados Unidos. Ahora queremos ver otra cosa. Hagamos una consulta a través de la red de la portada del NY TIMES de hoy, 5 de mayo. Toda la primera plana está llena de noticias referentes al loco que puso la bomba y que dicen haber detenido, un tal Faisal Shahzad. Ofrece informaciones sobre todos los detalles del hecho, incluyendo todo tipo de declaraciones, informes y las típicas manifestaciones atónitas de sus vecinos, como corresponde a una gran noticia.
En titulares aparecen ya las primeras conclusiones: todo apunta a los talibanes pakistaníes. Pues qué talibanes más chapuceros.
Las noticias sobre el desastre ecológico hay que buscarlas más abajo y constituyen tan solo una entrada entre otras muchas.
Vemos ahora el Washington Post de hoy, 5 de mayo. Exactamente lo mismo. Hay que bajar a una pequeña entrada que en el fondo de la página dice “la crisis del derrame de crudo”. Antes de eso podemos incluso ver las declaraciones de un tal Franklin Graham, un cristiano que habla sobre no-sé-qué cruzada contra el islam.

¿Cuál es la conclusión de todo esto?

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