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jueves, 13 de mayo de 2010

El presidente llama y le da instrucciones.

Well, my telephone rang it would not stop,
It's President Kennedy callin' me up.
He said, "My friend, Bob, what do we need to make the country grow?"
I said, "My friend, John, Brigitte Bardot,
Anita Ekberg,
Sophia Loren.
Country'll grow"
BOB DYLAN - I SHALL BE FREE (THE FREEWHEELIN')
TRADUCCIÓN: ¡Vaya! Mi teléfono no para de sonar, es el Presidente Kennedy llamándome. Me dice: “Amigo Bob, que necesitamos para que el país crezca”. Yo le contesto: “Amigo John, Brigitte Bardot, Anita Ekberg, Sophia Loren. El país crecerá”
Me he acordado de esto cuando he leído que el presidente Obama ha llamado a Zapatero para decirle que nos tiene que meter en cintura para pagar los platos rotos de los Especuladores de Wall Street, bueno, en realidad, le ha transmitido ese mensaje directamente de los Especuladores de Wall Street.
“ Vamos a dejar el tema de quién tuvo la culpa de esta crisis y vamos a ponernos a arreglarla. Bájale el sueldo a los funcionarios, recórtales las pensiones a los jubilados y manda a la mitad de los empleados al paro”, dijo el presidente Obama.
“Pero se me van a echar encima”, contesto Zapatero aturdido.
“Diles que la culpa es de los inmigrantes”.

También me he acordado de Gila y, por supuesto, de las clarísimas instrucciones que Antonio Ozores nos hubiera dado para salir de la recesión.


DIGRESIÓN.
El pasado día 1 de mayo, (fiesta de los trabajadores), nos sorprendía la noticia de que el Banco de Santander iba a abonarles su jubilación a seis de sus consejeros. Entre los seis van a cobrar 251 millones de euros, o lo que es lo mismo, algo menos de 41.763 millones de pesetas. Es normal que estos señores, después de haber trabajado tanto, reciban una justa recompensa. Pero aún así, estos no son los que se llevan nuestros dineros. A esos no los conocemos. Los consejeros del Santander son unos ejecutivos bien pagados, (bastante bien pagados), que gestionan unos recursos económicos que son de todos los que tienen cuenta en el Santander, pero de manera especial, de esas personas que están viviendo en cualquier país del mundo, en paraísos fiscales o en las quimbambas y que, teniendo montañas de dinero, lo invierten en el Santander o en cualquier otro sitio. Son traficantes de droga, de armas, o simplemente gente que ha amasado una gran fortuna por los medios que sean y ahora la está multiplicando y multiplicando a costa de engañarnos a todos.

Habrá algún ignorante que aproveche el odio a los funcionarios y que diga “les está bien empleado, me parece muy bien que les bajen el sueldo, para lo que trabajan…”. Como si tuviéramos la culpa los funcionarios de la situación económica.

Estas cosas funcionan porque el mundo se ha vuelto un tanto complicado. Imaginemos que cogiéramos el 5% de mi sueldo, el 1,5% de la pensión de mi madre, los cientos de euros que retraen del sueldo de mis hijos que, como jóvenes que son no reciben lo que deberían por su trabajo, cogiéramos los dineros que se van a recortar de las becas para estudiantes, el dinero que el gobierno ya dijo que iba a retirar de la ayuda al desarrollo y que aparecieran esos niños africanos y vinieran con nosotros, junto con los enfermos que morirán pronto por el recorte del gasto de la sanidad y todos juntos fuéramos a casa de D. Alfredo Sáenz Abad, D. Francisco Luzón López, D. Matías Rodríguez Inciarte, D. Emilio Botín, Dña. Ana Patricia Botín y a D. Juan Rodríguez Inciarte y le dijéramos a la criada: “Buenos días, somos unos pobres desgraciados que venimos a traerle su parte de los 251 millones de euros”. Seguramente, estos señores, dirían complacidos: “Por favor Susana, hágalos pasar y dele un vaso de agua a los niños”. Sería muy bonito, pero las cosas no son así de bonitas hoy día. Hoy día todo es más frío.

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