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martes, 15 de noviembre de 2011

Manipulación en la antigüedad clásica.

Hace un tiempo hablábamos de varios libros que tenían en común un tema: la manipulación, tema de mucha actualidad. Estos libros trataban de cosas más o menos recientes como la manipulación de la CIA en el mundo de la cultura y el arte invirtiendo enormes cantidades de dinero público en imponerse culturalmente al mundo comunista, la intoxicación del público europeo inventando historias terribles sobre los judíos y la manipulación del lenguaje llevada a cabo por Goebels y otros hasta crear una Lengua del Tercer Reich en la que los términos del idioma respondían a los intereses del partido. Sin embargo hay casos anteriores de manipulación manifiesta en nuestra cultura. 
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El Babelia del pasado sábado publicaba un comentario a un libro recién aparecido que es una biografía de Pitágoras escrita por David Hernández de la Fuente. Pitágoras es un personaje que ha sido muy sobrevalorado por la historia. En primer lugar no se puede hablar de la obra de Pitágoras porque no existe, ya que no escribió nada, en rigor habría que hablar de los pitagóricos. Pero lo hizo por una razón muy sencilla: creó una secta esotérica y no quería que nadie externo a su secta alcanzara los conocimientos que ellos tenían. La alta consideración que se tiene del de Samos se manifiesta a nivel popular en la expresión “un pitagorín”, expresión que hace referencia satíricamente a una persona muy estudiosa. Todos tenemos en mente la idea de un gran matemático y filósofo, una especie de Newton griego. Lamento si alguien se siente defraudado al leer que el teorema de Pitágoras, (a2 = b2 + c2), fue en realidad descubierto por los sumerios, pero así fue. En el mundo de la música es considerado el primer musicólogo. Durante la antigüedad y a lo largo de la Edad Media desentrañar las supuestas enseñanzas de Pitágoras sobre la música fue una obsesión. También se dice que fue el primero en articular la teoría de la “armonía de las esferas”, referida a los astros, los cuales se regían por proporciones exactas que producían una música perfecta que no podíamos oír pero que estaba allí. Todavía hoy hay quien nos quiere vender esa historia como se puede ver en esta página. Sin embargo es fácil suponer que estos conocimientos los había adquirido Pitágoras viajando por Oriente y Egipto, donde esas ideas estaban muy desarrolladas.
Se sabe que apoyándose en su secta consiguió gobernar en Cratona, a donde había huido por razones políticas, de modo que su figura nos parece hoy más bien la de un político mafioso o un bróker, aunque sus secretos no tenían carácter económico porque entonces la economía no era el dios en que se ha convertido en nuestra cultura, pero sí lo parece en cuanto que manejaban informaciones que sólo ellos podían disponer. Un personaje así que pensaba que el perfeccionamiento humano pasaba por no comer habas ni carne, cómo puede tener tan buena consideración hoy día. Vamos a exponer aquí una serie de opiniones de Pitágoras que nos pueden dar la clave:
- Defendía que el hombre estaba compuesto de cuerpo y alma en una época en que pocos filósofos defendían esa tesis.
- Que el alma era inmortal y estaba encadenada al cuerpo.
- Que la pretensión del alma era alcanzar una vida superior en el cielo donde llegaría a vivir la vida eterna.
- Que para ello había que ser virtuoso absteniéndose de practicar sexo o limitándolo estrictamente y dejando de comer habas.
- Sobre todo, defendía que Dios era único, que no podía ser múltiple como se pensaba en la antigüedad.
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A partir de ahí es fácil comprender cómo los primeros padres de la Iglesia Católica y el resto de la cultura cristiana, hasta la llegada de Nietzsche, han considerado a Pitágoras como un gran sabio.
A mí,  alguien que prohíbe comer habas con jamón no me merece ningún respeto ni consideración.
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(Diantres, me ha salido un mal pareado).

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