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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cuaderno de Viaje I


No siempre es fácil tener conexión wifi viajando. En el camping de Arcachon nos quisieron cobrar 5 euros por cada hora de conexión y nos negamos. Por fin hemos encontrado quien nos cobra de forma conveniente. Aquí pongo algún resumen de por donde andamos, como un “cuaderno de viaje”. El editor no para de darme problemas. Puede que sea porque estamos en una conexión alemana y no entiende las eñes. No sé.

Viernes 27 de agosto
Los gitanos no quieren buenos principios. Estas vacaciones van a ser fantásticas porque el principio no puede ser peor.
Con cerca de cuarenta grados me dispongo a montar en el coche el portabicicletas. En ese momento el sol de las cuatro de la tarde cae sobre mi calle como una maldición. Luego hay que bajar todo el equipaje y después la bici. Todo eso nos lleva un buen rato. Empieza la deshidratación. Después hay que ir a por la caravana y enganchar. Previamente hay que bajar todo lo que no nos vamos a llevar: el avance, el suelo de plástico, (donde vamos hay césped en los camping), y otros cachivaches que no necesitaremos. Ya deshidratados salimos en dirección a Cáceres. A los pocos kilómetros se me suelta la bici. Se le ha ido una cintita que engancha la rueda al porta y se ha soltado. De milagro no me he quedado sin bici o hemos tenido un accidente. Pero en esa dichosa carretera no hay apenas arcén y, como tráfico no ha puesto radares, la gente pasa a la velocidad que en la autovía no puede permitirse. Nos jugamos la vida para desmontar la bici y el porta y meterlo todo dentro de la caravana. Afortunadamente no nos arroya ningún coche y podemos seguir camino. Estamos exhaustos por el calor. Es entonces cuando llama mi hermana.
Llegamos al camping de Salamanca, porque ya no hay tiempo de avanzar más y nos instalamos. La gente se comporta ruidosamente, como en cualquier camping español, hay un perro que ladra sin parar, los borrachos se meten en mi parcela con su cubata en la mano, en fin, mañana estaremos en Francia.
Antes de dormir volvemos a hablar con mi hermana.

Sábado 28 de agosto.
Por la mañana tenemos la primera sensación de frescor al levantarnos. La temperatura está dentro de los límites en los que la vida humana se desarrolla de forma adecuada. Por el camino hablamos con mi hermana y así llegamos al País Vasco, donde comemos un tentempié excelente que llevábamos preparado: gazpacho y trocitos de escalope.
El periódico vasco que ojeé en San Sebastián ya lo anunciaba: el viernes había habido grandes retenciones en el peaje de Biriatou. Solemos enfadarnos mucho con las cosas que se hacen mal en nuestro país pero a veces te encuentras cosas cuando sales al extranjero que en España serían impensables. Lo digo porque si el primer peaje nos hizo perder un rato en el siguiente pillamos una retención de más de una hora para pagar. En el País Vasco Francés te van cobrando los peajes a poquitos, de manera que a cada rato tienes que parar para darles un poco de calderilla, en lugar de organizarse a base de un tique y que te cobren a la salida. Pues en uno de estos fue donde echamos una hora en una retención. Me parece increíble.
Después de llamar por teléfono a mi hermana llegamos al camping en Arcachón, justo debajo de la gran duna.

Domingo 29 de agosto
Se la conoce como la gran duna de Arcachon pero, en realidad, no debería llamarse duna, se trata más bien de una montaña. Una montaña de arena rubia, limpia. Es curioso como la acumulación de arenas en la desembocadura del río ha podido dar lugar a una formación geológica como ésta. El ascenso es difícil pero, por el contrario, dejarse caer por la arena abajo es una sensación placentera que termina en la playa.



Lunes, 30 de agosto.
Volvemos a coger otro atasco de una hora para llegar a Burdeos. Comprobamos atónitos que estaba motivado porque un coche se quedó averiado en el borde. No había ni un solo policía en la carretera. Debían de estar persiguiendo a los gitanos rumanos.
La ciudad de Burdeos está declarada Patrimonio Universal por la UNESCO. Se trata de una ciudad del siglo XVIII construida con sillarejos de piedra caliza y que se ha conservado bien, con algunas calles de casas burguesas del XIX y algún edificio aislado del siglo XVI o XVII. Está bastante rehabilitada aunque aún les queda mucho por hacer. Tiene una catedral gótica en la que se puede ver cómo los primeros pilares son románicos y luego se construyó toda en estilo gótico. Al lado está el Ayuntamiento, que es un antiguo palacio, una construcción imponente. Muchas calles peatonales y una buena organización urbana. El transporte público es en su totalidad a base de tranvías y en frente de un gran palacio han construido una fuente formada por difusores de agua vaporizada sobre la que juegan los niños en verano, (y también los mayores).



Martes, 31 de agosto.
Hemos cambiado los planes, en lugar de ir al norte de Alemania, que está sometido a continuas tormentas, vamos a ir al sur. Desde Arcachon hasta Friburgo, la puerta sudoeste de Alemania, hay que atravesar toda Francia. En Tournus, en la Borgoña, hacemos noche. Desde Burdeos hasta aquí, recorremos el mapa del vino francés y brindamos con una botella de Saint Emilion. Por fin nos dan wifi gratis en el camping.



2 comentarios:

Luis Carlos dijo...

Esperando la segunda parte de la aventura.
¡Buen viaje!

manuel larios dijo...

No hay tiempo para escribir. Finalmente pongo aquí tu comentario y añado la segunda entrada del cuaderno de viaje.
Gracias,
un abrazo