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martes, 12 de marzo de 2013

Biblioteca: Todo lo que era sólido. Antonio Muñoz Molina




Bonita polémica la que ha suscitado Javier Marías en El País Semanal saliendo al paso de las opiniones del último libro de Antonio Muñoz Molina: Todo lo que era sólido. El libro lo compré al día siguiente de su salida y me lo leí en dos o tres días. Es lo que tenemos los fanáticos. Pues bien, la polémica surge porque Antonio MM dice en su ensayo que en los años previos al “hundimiento” los intelectuales estaban, como el resto de la población, dedicados al disfrute de la buena vida que como nuevos ricos habíamos alcanzado y que sólo “El Roto” presentaba una lectura crítica de la realidad diaria de entonces. Es una bonita polémica porque ambos tienen una parte de razón, como suele pasar en estos casos. Veamos.

Tiene razón MM porque ya lo dijo Marx hace mucho tiempo: la estructura determina la superestructura. Qué quiero esto decir. Que los actos culturales, (en sentido amplio, nuestras costumbres, nuestra forma de comportarnos), depende de la base social y económica, de la estructura que constituye la sociedad. De manera que las opiniones, por ejemplo, no son algo que surja de la solitaria introspección del individuo sino que están socialmente determinadas por el desarrollo económico y social de quienes opinan. Para mejor explicarlo me remito a la entrada subida a este blog el 21 de enero que hacía referencia al happening realizado por Santiago Sierra en el que paseaba en coche unos enormes carteles con fotos de los jefe de gobierno y del jefe de estado españoles colocados boca abajo, en una clara denuncia de la responsabilidad que nuestros mandatarios tienen sobre lo que le ha sucedido a este país. En contra de lo que sucedía no hace mucho tiempo, todo el mundo se ha interesado ahora por esto y lo ha entendido perfectamente. Nadie ha dicho aquello de: ¿esto es arte? ¿qué significa todo esto? Ahora, las modificaciones en la estructura social y económica han permitido que se amplíe la base de quienes entienden estas cosas, muchos de los cuáles, no hace mucho, no entendían nada de todo esto del arte moderno.

Pero también tiene su parte de razón Marías, porque algunos, (entre los que él se encuentra ), han defendido siempre la verdad y la justicia, aun cuando entonces la mayoría estuviera  pensando sólo en comprarse un chalet adosado o cambiar de coche y adquirir uno de gama alta. Y lo que es más importante, lo que nos ha pasado no ha sido por culpa de que el común de los ciudadanos o los intelectuales hayamos cometido todos algún tipo de error, o por mejor decir, hayamos cometido un pecado que justifique lo que ahora está pasando, como eso de que todo esto viene de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No señor, todo esto no viene por eso, todo esto viene porque se han hecho demasiados aeropuertos sin aviones, demasiadas ciudades de la cultura sin cultura y ha habido demasiados próceres sin escrúpulos y demasiados ladrones de guante blanco que han salido indemnes de todo esto y porque el Banco de España, el Banco Central Europeo, el City Bank y el Deutsche Bank no pusieron freno al crédito desmedido con el que nos invadieron y ahora nos ahogan con su también desmedida austeridad.

Así que yo no me mojo en este debate porque entiendo las dos posturas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muñoz Molina celebraba la fiesta como el que más, pues no en vano se lucró del bienestar generalizado que la abundancia generó. Él su tajada no la perdonó, no, no la dejó en la cazuela a beneficio común. Pero ahora viene a dárselas de listo con ese "Ya lo decía yo" exculpatorio que es como un insulto a todos menos a sí mismo y a su señora (grandes intelectuales ambos)...,con el que lo único que trata es de seguir en el candelabro (uy, perdón, candelero) para sacar tajada otra vez. "A río revuelto, ganancia de pescadores". Clink. Caja.