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martes, 19 de febrero de 2013

Portugal.





Escribe hoy emocionado Antonio Muñoz Molina en su blog sobre la educación y las buenas maneras de que hacen gala nuestros vecinos portugueses.
Resulta que en un debate en el parlamento, imagino que para presentar nuevos recortes a las gentes humildes del querido país vecino, iniciando su intervención el primer ministro portugués, el conservador Pedro Passos Coelho, el público que se hallaba sentado en la zona habilitada a tal fin empezó a cantar el “Grándola vila morena”, la canción de Xosé Afonso que sirvió de contraseña para el levantamiento democrático de los militares del 25 de abril de 1974.
¡Eso sí que es buen gusto! Su calma, su consideración hacia los demás y su educación. La policía los hacía salir mientras el primer ministro callaba y escuchaba sin torcer el gesto ni enfadarse en ningún momento. El público había recurrido a la canción que les dio fuerzas para salir de la dictadura en estos momentos en los que todo lo que habíamos construido se derrumba como un castillo de naipes y cuarenta años de democracia se convierten en una nueva dictadura en la que se han cambiado los militares por los mercados: los que por cierto siempre fueron los amos.
Entre cientos de comentarios de amigos del escritor incluía yo el mío en estos términos:
Cuando era adolescente, yo iba con un par de amigos por las calles de Segovia y como personajes de El jinete polaco cantábamos a voz en grito esa canción de John Lennon que decía “Power to the people, right on” y repetíamos el estribillo como un mantra. Teníamos que haber seguido cantándola y no dejar que esta panda de facinerosos se hiciera con todo el poder. Tal vez podíamos cantar las canciones de Chicho Sánchez Ferlosio.  Tal vez hubiera sido mejor seguir más a Javier Krahe que a su compadre Sabina.
En el 75 hice la mili voluntario en el Ministerio del Ejército, (soy de la edad de don Antonio), y cuando hacíamos la instrucción en el patio del ministerio desfilando le decíamos al sargento: “mi sargento, ¿podemos cantar una canción para llevar mejor el ritmo?”.  Y en pleno franquismo, (aún no había muerto el generalísimo), se podía oír a los soldaditos cantando “Grandola vila morena, terra do franternidade” en el propio ministerio de la guerra. El sargento no tenía ni idea de lo que era aquello que cantábamos, le parecía un canto marcial  que le iba bien a la instrucción: llevábamos mejor el paso.
 Detesto la violencia y siempre me dieron miedo los matones, pero hay  que defender la verdad con valentía como hace don Antonio MM.

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