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miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Ay, los demócratas!



El cínico de los cínicos, (el maestro de la manipulación y el encubrimiento), ha hablado. Habló el buey y dijo mu. Sus rendidos empleados de El Mundo lo cuentan así:

"Ni el escándalo Urdangarin, ni el folletinesco espionaje entre partidos, ni las fortunas de los Pujol en Suiza, ni los papeles de Bárcenas, ni los sobres del PP...  [Nótese que estos dos son los últimos que menciona la crónica]. Ninguna de las tormentas que estos días sacuden la vida política e institucional de España es peor ni más fuerte que las que asolaron la última legislatura del felipismo. «Entonces, los sobres eran de cal viva y no metían dentro billetes sino personas. Y hay una diferencia». Con estas duras palabras, verdadero antídoto para demócratas nostálgicos, dejó sentada ayer Pedro J. Ramírez la más inmediata «memoria histórica»."

¿Cómo son estos demócratas? Se dejan llevar por la nostalgia y por todos los vicios. Los demócratas es lo que tienen. Los que no son demócratas son más serios, menos manipulables. La democracia, ya lo sabemos, es una basura. Menos mal que la derecha española no cree en la democracia que si no, no sé qué sería de esta bendita patria. Los demócratas un día asesinan a diestro y siniestro y otro día se ponen nostálgicos. Así son. Claro que nos quedan Pedro Jota y sus secuaces. 
Será un lapsus que hayan dicho demócratas nostálgicos en lugar de izquierdistas nostálgicos. No, no lo es. Ellos no son demócratas. Ellos son personas serias.

El análisis de la actualidad de este adalid de la seriedad periodística es magnífico. Ya no es que nos salga con el “y tú más”, es que nos sale con el “y tú más” en lo que él mismo llama “la memoria histórica”. Menos mal que se ha parado ahí, que podía haber sacado los levantamientos mineros de Asturias del año 34 y los de los comuneros de Castilla que se alzaron como viles demócratas contra el Emperador Carlos en el siglo XVI.

¡Sácale los colores a los demócratas! 
Aunque, a decir verdad, el único que se acuerda ahora de estas cosas es él. No sé a qué viene.
¿Será para despistar al personal?

No. No lo creo.

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