Páginas vistas en total

martes, 5 de febrero de 2013

Dios y el dinero.


Anoche leí una cosa en El País Semanal que me dejó impresionado. Decía el ensayista  canadiense John Ralston Saul que el dinero no existe. Es una verdad tan clara que asusta que normalmente no nos demos cuenta de ello y creo que esa falta de conciencia de lo que las cosas son es una de las causas de que los riquísimos especuladores se aprovechen de nosotros. Veamos.

Hoy día mucha gente dice que el dinero ha desaparecido. Yo siempre les contesto que no he visto todavía hogueras para quemar billetes. Que una civilización que ha acabado con Dios, (aunque sigan estando por ahí la Macarena y la Virgen del Rocío), se fundamente en una cosa que no existe es cosa grave, pero parece que es así, que el dinero no existe. O acaso alguien leyó en la Biblia: “Dios creó el mundo en seis días… y le costó 140.000 millones de euros”. El dinero no es una cosa que exista en la naturaleza. Por decirlo de forma antigua: no fue creado por Dios. El dinero lo crearon los hombres y es una pura convención. ¿Qué quiere decir esto? Que vale lo que queramos o dicho mejor, que vale lo que quieren que valga los que tienen poder para decidirlo. Sin embargo es el nuevo Dios de nuestra avanzada civilización.

Detengámonos un poco y pensemos en todo esto. Si el dinero es algo creado “a conveniencia” podría ser que las personas que dominan el mundo porque tienen muchísimo dinero manipularan eso que llaman “la economía” para sacarse ellos más dinero a costa nuestra. ¿Podría uno pensar tan mal de los especuladores que no hacen nada y viven de la ingeniería financiera? Sí, ¿verdad? Claro, pensemos en lo que significan las palabras. ¿Qué puede ser una ciencia como la economía que se basa en algo que en realidad no existe? Pues eso, una especulación.

Veamos lo que está pasando actualmente con el dinero. Se ha producido una crisis económico-financiera. Estas crisis se dan en el capitalismo porque se produce una acumulación de dinero que ceba la máquina y hace que el sistema reviente, como una olla a presión que estalla. Hay que tener en cuenta que los máximos especuladores son los que controlan a los gobiernos modernos y les dicen lo que tienen que hacer. ¿Qué es lo que dicen los gobiernos actuales? Que hay que devolver los créditos y que no se puede crear más inflación. La inflación es la creación de dinero artificial que en realidad no existe. ¿Pero no era artificial todo el dinero? (Ay, cómo nos engañan). El dinero es como todas las mercancías, cuanto más hay menos vale. Pero quién ha hecho que exista mucho dinero en el mercado. Tal vez los que han ganado fortunas inmensas de la nada, de la simple especulación. Luego ¿no será que los que han ganado esas fortunas han creado una inmensa inflación y por eso ahora el único mandamiento que nos dan los poderosos es que no se puede dejar crecer la inflación aún a costa de que dejemos morir a nuestros enfermos, de que los niños pobres vuelvan a no poder ir al cole como les sucedió a sus abuelos y de que echemos a los jubilados a la calle para que sigan a los perros callejeros en su deambular nocturno buscando algunas sobras que llevarse a la boca? Ja, ja, das ist so, Frau Merkel. No se puede salir de la crisis económica, no se pueden crear empleos en medio de esta creciente contención de la economía.

Podría ser que los especuladores hayan estado viviendo de los créditos que le daban a medio mundo, (con el dinero que el otro medio ahorraba, que es lo que hacen los bancos) y que se hayan pasado en su ambición y ahora haya que restaurar el equilibrio, después de que ellos se lo han llevado crudo creando una gran inflación. O ¿acaso los sueldos no han estado bajando respecto del resto de la economía? Al menos el mío en el sector público se ha quedado en la mitad, sin cambiar de trabajo, desde que en los años ochenta se iniciara ese magnífico proceso de liberalización de mercados que ha hecho inmensamente ricos a unos pocos y ha hundido al resto. Porque ellos que crearon esas inversiones de gran riesgo, como los bonos basura americanos o los créditos inmobiliarios españoles, ya se llevaron sus beneficios y nos han dejado a nosotros el problema. ¿No tenemos una inflación elevada cuando deberíamos tener deflación ya que la economía está hundida?

Los neoconservadores dicen que el dinero se gestiona sólo, que hay que dejar a los mercados moverse libremente, de forma natural, sin intervención de los estados. Ahí está la falacia, como si el dinero fuera algo natural, algo que está en la naturaleza.

Haced caso a ese gran pensador que dijo nuestra frase de cabecera: para salir de esta no queda otra, desgraciadamente, que trabajar más y cobrar menos. Hacedle caso y veréis dónde vamos a acabar.

No hay comentarios: