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jueves, 1 de julio de 2010

Refinados.

El concepto de “civilización” varía con el tiempo. Si en un principio la civilización era una forma de dominar a los demás y de imponerse a una naturaleza hostil con la fuerza que daba la razón, pero sobre todo el poder, hoy es casi lo contrario, civilización hoy día es vivir la vida conciliando nuestra comodidad con la mínima intervención posible sobre el entorno.

De este modo podríamos decir que esta mudanza es una forma de medir el estadio en que se encuentra actualmente un determinado grupo social, de modo que, sabiendo en qué lado está su concepto de civilización, sabremos cuál es su índice de civismo en este momento preciso. Es tan expresivo como una agujita que nos lo fuera marcando en un medidor.

A poco que uno haya viajado habrá podido comprobar el distinto comportamiento que tienen ante determinados sucesos grupos sociales como “los españoles” a diferencia de otros como “los suecos”, “los franceses” o “los portugueses”. Para el grupo social de “los españoles” es normal cuando están en la calle tirar al suelo las cosas que ya no sirven. Quitas esa cinta que cierra una cajetilla de tabaco para que el envoltorio esté estanco y el tabaco no se seque y, a partir de ese momento, deja de tener ningún uso, por lo que la acción más normal, la que tenemos aprendida desde que éramos niños es soltar la cintita y dejarla caer al suelo. Luego abriremos el plástico que cierra la tapa superior de la cajetilla y haremos lo mismo. No quiero decir tirarlo, que es un hecho concreto y algo agresivo, me refiero a dejarla caer con suavidad al suelo, abandonarla a su suerte porque a nosotros ya no nos pertenece, no la necesitamos. A partir de ese momento la cintita y el plástico han dejado de ser nuestros y han pasado a ser propiedad del Servicio de Limpieza del Ayuntamiento en el que haya sucedido la acción, Ayuntamiento que está obligado a tener una enorme cantidad de gente contratada para la misión de recoger del suelo las cosas que dejamos caer porque ya no nos sirven, que son muchas, ya que los mecanismos de marketing obligan a que cualquier producto tenga una gran cantidad de envoltorios, (normalmente plásticos), no porque se necesiten para ofrecérnoslo en sus mejores condiciones sino para que lo hagan más atractivo comercialmente.

Es posible que haya alguna ordenanza municipal o algún Real Decreto, Orden Ministerial o similar que lo prohíba, (como hay tantas cosas que están reguladas por normas que nadie obedece), pero la realidad es que nadie nos ha hecho saber siquiera que eso esté mal, culturalmente es una costumbre aceptada por todos y nadie le pone coto. Tampoco nadie se lo pone a que los perros vayan dejando por ahí lo que ya no les sirve, lo que su metabolismo desprecia como inútil, cumpliéndose así el principio antedicho que señala que en cuanto que algo adquiere la categoría de inútil es arrojado, (o dejado caer, para ser exactos), en la vía pública. Qué lamentable espectáculo supone ver por la mañana, antes de que pasen los empleados de la limpieza, el gran número de cosas que perdieron su valía el día anterior. Cuántos objetos jubilados de su propia utilidad llenan entonces nuestras calles. ¡Estos Fabio, ay dolor que ves ahora… ¡

Si algo tan sencillo como guardarse la cintita y el plástico de la cajetilla de tabaco hasta la primera papelera que nos encontremos y depositarlos ahí al pasar es algo que no hacemos a pesar de que no nos supone ningún gasto ni va en contra de nuestra economía, qué decir de aquellos otros hechos que marcan la diferencia entre un grandísimo negocio y la pérdida de una oportunidad única. Así está pasando con la refinería de petróleo que quiere instalar en la provincia de Badajoz un empresario amigo del régimen (del régimen socialista extremeño) en la zona de Jerez de los Caballeros, que es una inmensidad de encinares o como diría Pablo Guerrero una “soledad llena de encinas, sobre campos con veredas”. El tema está pendiente del informe sobre impacto ambiental, desde hace bastante tiempo. Los que defienden la instalación de la refinería lo hacen porque creará un gran número de puestos de trabajo y esto es una razón que tapa cualquier otro tipo de críticas. Si decimos que estas industrias son muy contaminantes nos responden que crearán un gran número de puestos de trabajo. Si decimos que el impacto sobre el paisaje puede ser definitivo nos dirán que crearán un gran número de puestos de trabajo. Si decimos que este tipo de desarrollo no es el que Extremadura necesita, nos dirán que crearán un gran número de puestos de trabajo. Si decimos que por qué el Alcalde de Los Santos de Maimona, el ínclito José Santiago Lavado tiene tanto interés en que el proyecto salga adelante, nos dirán que creará un gran número de puestos de trabajo. Así que, digamos lo que digamos ya sabemos lo que nos van a contestar. Es el triunfo final de “el fin justifica los medios”. Imaginemos la cantidad de puestos de trabajo que generó la construcción de campos de concentración nazis y las cámaras de gas utilizadas para exterminar al pueblo judío. Si hubiéramos querido criticar esa acción nos podían haber salido con eso de los puestos de trabajo. ¿Alguien es consciente de la gran cantidad de puestos de trabajo, (muy bien remunerados además) que genera el terrorismo?.

Después de leer las declaraciones del Señor Lavado ya sé por qué tiramos tantas cosas al suelo, por la gran cantidad de puestos de trabajo que eso genera. Hoy dice el periódico que el Ayuntamiento de Badajoz va a contratar a 100 personas para la limpieza mientras se realizan los trámites para su privatización.

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