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lunes, 6 de junio de 2011

¿Qué se debe?

Dice Antonio Muñoz Molina en su blog que la administración debería decirnos lo que cuestan las cosas, para que tuviéramos cuidado con el gasto público.
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Como no soy un genio de nada y, sobre todo, no soy un genio de la economía, cuando escucho cifras macroeconómicas procuro ponerlas en claro simplificando. Para mí la gestión económica de la administración es equiparable a la de una comunidad de vecinos, pues en síntesis eso es y nada más. En mi comunidad de vecinos a menudo se nos disparan los gastos hasta que un día hay que hacer una reparación y resulta que el administrador no tiene dinero para hacerla y el hombre lo resuelve con pasarnos una “derrama”, que consiste en que pongamos todos una cantidad alícuota. A los políticos les pasa lo mismo pero, a diferencia de la comunidad de vecinos, no quieren hacernos saber la deuda que tenemos ni nos cobran la “derrama” porque si no nadie les votaría ya. Así que en su caso lo que hacen es pedir créditos para endeudarse más y el que venga detrás que arree. Ese es el problema conocido como déficit fiscal. Es decir que gastamos más que lo que ingresamos y así nos va.
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Los del P.P. que son especialmente listos, no solo actúan de la manera aquí descrita, cosa que hacen todos los grupos políticos que gobiernan, sino que además le echan en cara a los otros lo que ellos hacen y aún en mayor medida. Como cuando dicen que la Junta de Castilla la Mancha está en crisis, sin decir que la Comunidad Valenciana (del P.P.) está peor. Pues a raíz de estas polémicas nos vamos enterando de las deudas de nuestras administraciones. Así, por poner un ejemplo de lo que acabo de decir, cada ciudadano de Castilla La Mancha debe unos 2.848 € por el mero hecho de serlo, pero resulta que si uno es ciudadano residente en la Comunidad Valenciana la deuda se eleva a 3.500 €. Pero si además uno tiene la mala suerte de residir en la ciudad de Valencia le tendrá que sumar otros mil euros más (992,94). Se pregunta uno entonces ¿Cuánto debemos cada español por la “derrama” de gastos de todo el Estado? Pues la cifra es de 14.498 € por español. Es decir, que si en una familia viven cuatro personas, la deuda se acercará mucho a los 87.000 €, (es decir catorce millones y medio de pesetas), vamos, media hipoteca. Si el administrador de mi comunidad nos hubiera metido en una deuda de un calibre parecido le hubiéramos tirado desde la terraza del ático.
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El problema principal es, que además de la deuda pública, están la deuda de las empresas, los propios bancos y la de los hogares.  En total el 390% del P.I.B.  En resumen, para pagar todas las deudas que tenemos, tendríamos que estar cuatro años trabajando todos los españoles sin cobrar un duro. Lo de “los mercados” es un engaño, pero lo de nuestros políticos también tiene lo suyo.
Ahora viene lo mejor: resulta que somos de los países que tenemos menos deuda pública. La deuda pública de Alemania es de 23.343 €, (tan austeros ellos, presumiendo de ser la hormiga de Euorpa), la de Bélgica 32.643 €, la de EE.UU. de 32.973 € y la de Japón, de 78.278 € por cada habitante. Claro que aquí lo que cuenta no es la deuda sino la capacidad que tenemos de pagarla. Por ejemplo, la deuda por habitante de Grecia es de 24.182 €, prácticamente la de Alemania y menos que la de los demás países aquí mencionados. El problema es que Grecia no tiene capacidad de generar recursos para pagar esa deuda, por eso está en quiebra. La forma de medir la deuda es en proporción al PIB, el tanto por ciento que supone del PIB del país.  
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P.D. Cuando hicimos la cuenta de los años que había que trabajar para pagar las deudas del país hablábamos del 390% del PIB y de cuatro años trabajando sin cobrar para poder pagarla.
Pero hemos caído en la cuenta de que no hemos considerado que los niños, los ancianos, los enfermos, los minusválidos y los parados no trabajan, con lo que la población activa se reduce a 18.151.700 personas de entre 47.150.800 habitantes, es decir de un  38% de la población, de modo que cada trabajador tendrá que trabajar una media de diez años y medio para pagar las deudas que entre todos hemos contraído.
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