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viernes, 9 de septiembre de 2016

La fiesta de las infraestructuras

Equivocar las guerras es empezar a perderlas. Hay dos cantinelas recurrentes en Extremadura que ya aburren, a saber: el AVE y la autovía Badajoz-Cáceres. Vayamos por partes.

El AVE es un sistema de transporte carísimo que los países que diseñan su ferrocarril racionalmente solo utilizan para recorridos muy concretos que tienen gran número de pasajeros. Aquí el dato: en España no hay una sola línea de AVE rentable, todas nos cuestan dinero a los españoles todos los años. Incluso Madrid-Barcelona, que une dos ciudades enormes, no es rentable. Francia, pionera en esto de la alta velocidad, con un 50% más de población que nosotros y una renta mayor, tiene un TGV de París a Burdeos, otro a Marsella, otro a Bruselas con conexión Londres, y otro a Ginebra. En Alemania hay uno de Colonia a Würtzburg y otro de Kassel a Hanover y Berlin, más algunos recorridos rápidos de corta distancia. En Italia hay uno que va de Turín y Milán hasta Nápoles, partido en dos tramos. ¿Cómo no va a tener un AVE Badajoz? Faltaría más.

Imaginemos un AVE Madrid-Badajoz. ¿Cuánta gente podrá usarlo diariamente, cincuenta personas, cien? Un billete de ida y vuelta a Barcelona, cogido con cierta antelación, cuesta unos 150 € y es una línea con mucha demanda. ¿Cuánto costará un billete de ida y vuelta a Badajoz? No menos que eso, porque la demanda no es comparable ni de lejos. Quién se va a gastar eso en el AVE si el autobús te cuesta 30 € (ida y vuelta) y lo puedes conseguir por 15€ si lo compras anticipadamente, (como hicimos con el AVE). Y que no me digan que hay ofertas de RENFE más baratas. Eso es publicidad. Tienes que coger el tren de las 6 de la madrugada y tienes que sacar el billete con un mes de antelación. Si hubiera un AVE a Badajoz saldría casi vacío todos los días.  

La otra cantinela es la autovía de Badajoz a Cáceres, que ha vuelto ahora con fuerza, (además las cantinelas de Badajoz-Zafra y otras de ese jaez). Para ir de Badajoz a Cáceres, se puede ir por la EX-100 que tiene unos 92 km. o por la autovía A5-A66 con 134 km. En ambos casos se tarda alrededor de una hora, por la diferencia de velocidad media entre la autovía y la carretera. Si hubiera una autovía de 90 km. directa, como se pide, se tardaría 45 minutos y nos ahorraríamos 15 minutos. Nada más. Y que no me digan que es por la seguridad, porque para eso te vas por Mérida y tardas lo mismo que por la carretera pero más seguro.

En este caso tenemos los mismos problemas de viabilidad económica que mostrábamos cuando hablábamos del AVE. Como prueba de ello propongo un sencillo ejercicio que nos proporcionará un test de los flujos de tráfico de la actual carretera, ejercicio que ya he propuesto en otras ocasiones. Sitúese el irritado pacense que ha leído los mensajes de Antonio Manzano y otros próceres locales que reivindican la autovía sobre el mapa del Google (Google Maps) en la red. Coja varios tramos entre las dos capitales de provincia extremeñas y sitúe el muñequito de Street View en la EX-100. Con toda seguridad verá en todos los casos un magnífico paisaje extremeño de encinares y dehesas donde, de cuando en cuando, se puede ver ganado vacuno de la mejor calidad pastando de manera extensiva, en la mayoría de las imágenes que obtendremos no veremos ni un coche circulando, o como mucho un solitario vehículo en medio del paisaje, paisaje cortado por la grieta gris de la carretera que el ser humano ha tenido que construir para mejorar sus comunicaciones. Imagínese ahora lo que hay que hacer en ese paisaje para hacer pasar una autovía cómoda, con viaductos, desgarradores desmontes de tierra, terraplenes que bajan hasta los ríos, etc. Esto  entraría dentro de lo opinable, pero cualquiera comprenderá que sería una pena.

Lo que no es opinable es que esa sierra, la Sierra de San Pedro, que es la que hace que el camino tenga algunas curvas y cambios de rasante que queremos eliminar con la propuesta de autovía, es una ZEPA, o sea, una Zona de Especial Protección para las Aves, uno de esos parajes especiales por su valor ambiental que permiten el desarrollo de la vida natural, concretamente en lo que respecta a las aves, pero también para el resto.

Como quiera que España es un país desarrollado de Europa, que hace muchos años que está obligado a respetar  la directiva comunitaria 79/409/CEE y modificaciones subsiguientes, que obligan a limitar los usos de estas zonas para conseguir la supervivencia de la fauna local, difícilmente se podría hacer una autovía que atravesara esos paisajes creando un muro para su circulación natural.

La última vez que estuve en el monasterio de Guadalupe que es el orgullo del patrimonio extremeño, (esa magnífica construcción mudéjar que aloja tantos tesoros), quedé entristecido al comprobar cómo ni siquiera ese edificio está correctamente rehabilitado. Ayer estuve en la capital de la Comunidad y pude ver, paseando por sus calles, qué las iglesias barrocas, los palacios renacentistas y el patrimonio histórico de la ciudad en general presenta un estado de abandono propio de otras épocas, al igual que otras poblaciones extremeñas, (no quiero hablar de Badajoz que me hago mala sangre). En el resto de España, al menos los edificios principales de las ciudades están bien conservados y han tenido obras de restauración para que su aspecto sea tan esplendoroso como merecen. Aquí no.

En Extremadura cerraron hospitales, consultorios médicos, consultas de urgencia, y demás instalaciones de salud pública, especialmente en el mundo rural, como consecuencia de la crisis económica. Y no los han repuesto.

En Extremadura, como en el resto del país, hay niños que si no comen en el colegio no tienen una alimentación adecuada y completa. No es que pasen hambre, pero no comen bien. Y todavía hay recortes en los comedores escolares.

En Extremadura hay muchos trabajadores que han terminado de recibir el subsidio por desempleo y no tienen ni empleo ni subsidio.

Extremadura está entre las peores zonas de España en lo referente al nivel educativo de la población. En un país que ocupa las peores posiciones de la OCDE. Podíamos haber invertido una parte importante de nuestra riqueza (y de los fondos europeos recibidos) en educación como ha hecho, por ejemplo, Finlandia. Un país que tenía menos renta per cápita que nosotros en los años ochenta y que ahora es un ejemplo mundial de educación y, consecuentemente, de eficacia económica y desarrollo. Pero nosotros no. Aquí preferimos hacer un inmenso edificio para alojar la biblioteca del Estado, aunque los fondos de libros no aumenten, que estamos en crisis. O construir un inmenso museo de arte contemporáneo, mientras que no destinamos ni un euro a financiar proyectos artísticos entre los jóvenes.

En Extremadura, en mi ciudad, se rebajaron los bordillos para hacer los pasos accesibles a minusválidos, pero yo he visto que en la mitad de ellos se tienen que parar y saltar el obstáculo como buenamente puedan, porque no están bien hechos. Pero no pasa nada.

En Extremadura, en mi ciudad, hay zonas que todavía no están pavimentadas, que están con el suelo de tierra porque la administración dice que no sabe si son particulares o públicas. No pasa nada, así siguen, pero necesitamos un AVE.

En Extremadura no tenemos un solo kilómetro de vía de ferrocarril electrificada. Pedimos muchos tramos de alta velocidad pero la red ferroviaria en todo el país es mínima comparada con cualquier país de Europa, donde utilizan el ferrocarril como un medio de comunicación habitual, por ser más limpio y cómodo. Hablamos de coches eléctricos y no tenemos ni trenes eléctricos.

En Extremadura, en mi ciudad, tenemos unos pocos carriles para bicicletas, pero no está resuelto el uso de la bici en todas las calles. Nadie se queja, hasta que algún ciclista pasa deprisa por la acera y entonces sí, maldecimos a los ciclistas. Pero necesitamos un AVE y una autovía.

Los fondos de la Comunidad Autónoma y del Estado Español son limitados, de hecho nos hemos gastado lo que no teníamos y nuestra deuda es propia de eso que se llama despectivamente el Tercer Mundo.

Pero exigimos un AVE a Madrid y una autovía a Cáceres.

Algún día nos daremos cuenta de que lo de las infraestructuras, las grandes obras públicas, son un engaño que nos han colado las grandes empresas con la inestimable colaboración de los políticos y que ambos, empresas y políticos, se han llenado los bolsillos a costa nuestra, mientras nosotros les aplaudíamos y les votábamos.

fotos Google Maps

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