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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Javier Cercas sobre PODEMOS

Me siento próximo a Javier Cercas por varias razones. Mis orígenes son en parte extremeños, pero soy un ciudadano del mundo; también me olvidé del cielo después de leer a Unamuno con quince años; y he disfrutado de la lectura de los libros de Javier Cercas empezando por la sorpresa inicial de Soldados de Salamina y terminando por Anatomía de un instante, aunque no siempre he coincidido con las conclusiones que extrae de sus análisis, lo cual es lógico. Ya sé que no hay mucha ciencia en la vía de la opinión, como decía Parménides, pero apuntaré alguna sobre su artículo del domingo día nueve en EL PAIS.
Dice que no le gustó la alusión de Pablo Iglesias sobre el cielo en la clausura de la asamblea de Podemos. Es verdad a mí tampoco, pero supongo que lo haría como un reconocimiento a Marx, cuyos análisis no debe olvidar nadie que se sienta de izquierdas. Porque hay que renegar del estalinismo y de las dictaduras aun del proletariado, pero no de los certeros análisis del filósofo alemán, (error que cometió Felipe González hace ya algunos años), porque te puede pasar lo que le ha pasado a la socialdemocracia europea: que te quedes sin saber dónde andas; o lo que es peor, sabiéndolo y no haciendo crítica de ello sino aprovechándote para engañar al personal.
Menciona después el escritor esa idea que anda por ahí que afirma que “los dirigentes de Podemos parecen haber corregido algunas de sus disparatadas ideas del principio”. No Sr. Cercas, Podemos nunca dijo, por ejemplo, que iba a dejar de pagar la deuda del Estado si llegaba al poder como han dicho algunos medios, lo que siempre ha dicho es que hay que hacer una auditoría de la deuda para dirimir qué deuda es lícita y cual no, como han hecho ya países como Islandia, Ecuador y otros, los cuales están saliendo de la crisis bastante mejor que nosotros. Lo puede leer en el libro “El gobierno de las palabras” escrito por Juan Carlos Monedero hace más de cinco años.
A pesar de que el Sr. Cercas dice muy certeramente que el primer problema político de este país desde hace años, no es otro que la colonización de la vida pública por los partidos políticos,  pasa luego a hacer la crítica de que Podemos no haya concretado aun lo que va a hacer para solucionar este y otros problemas. ¡Vaya!, Podemos en siete meses, cuando aún no se ha organizado, cuando todavía no tiene secretario general, se ve obligado a dar tantas explicaciones y, sin embargo, no se las pedimos a los que llevan treinta y cinco años dirigiendo la política nacional.  
Pero, además, no es así. Podemos ahora sólo está en el Parlamento Europeo, pero en este organismo, entre otras cosas, ya ha pedido, con otros grupos de izquierda, que se clarifiquen las conversaciones que la Unión Europea mantiene en secreto con Estados Unidos de cara a una mayor liberalización del comercio mundial (para las grandes empresas). Puede uno pensar: ¿y qué tienen de malo las grandes empresas? Pues en mi humilde opinión ese es el hecho más grave que se está produciendo en estos momentos en Europa; mírese sino las informaciones que estos días trae la prensa sobre la tributación de éstas. Los que no han hecho nada sobre todo esto son los conservadores, liberales y socialdemócratas. Ya verá cómo Podemos si lo hace.
Se suele decir que podemos es gente normal haciendo cosas extraordinarias. Se acusó al movimiento del 15M de que sólo había tomado la calle pero no había hecho nada para participar en política. Después, un grupo de expertos en ciencia política creó un partido con el éxito por todos conocidos, y ahora se le pide a ese partido que explique lo que va a hacer cada ministerio si gana las elecciones. Vamos a hacer las cosas bien y a su tiempo. Pablo Iglesias ha dicho que no tiene prisa en presentarse a las municipales, que hay que ir dando pasos firmes, que hay mucho trabajo por delante y que no se puede fracasar.

Ahora mismo se están debatiendo estas y otras cosas en el seno de la formación. En la pasada asamblea de Podemos se aprobó que si la gente está en desacuerdo con cualquier cargo orgánico, incluido el secretario general, llegando a contar con un veinticinco por ciento de militantes puede pedir una votación para revocar su nombramiento. Por ahí se empieza a cambiar. Le invitaría al Sr. Cercas, a que conozca mejor Podemos acudiendo a sus propias fuentes en lugar de hacer caso de lo que se dice por ahí.  

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