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martes, 21 de mayo de 2013

Cominda basura



Dice el académico don Antonio Muñoz Molina que ha leído un informe que afirma que los inmigrantes llegan más sanos a EE. UU. de lo que lo están cuando llevan allí varios años viviendo y señala la contradicción que supone el que tengan que sufrir grandes sacrificios para establecerse en un país extraño con el objeto de mejorar su vida cuando en realidad lo que sucede es que empeoran su salud debido al “american way of live” y en especial a la alimentación basada en la “comida basura”.

Es una gran paradoja pero es más: es toda una imagen de lo que es en realidad el capitalismo salvaje monopolista. Piensan los liberales que el capitalismo es bueno para todo porque el mercado tiene la virtud salvífica de regular toda acción que suceda bajo el maravilloso imperio de sus leyes.  Un ejemplo de ello, te dirán, es lo que está sucediendo ahora mismo en Venezuela.  Vayamos por partes.

CAPITALISMO+MONOPOLIO = ADIOS POSIBILIDAD DE DECISIÓN.

Cualquiera que viaje a la capital imperial o a otra ciudad de los EE.UU. puede comprobar que en aquel país los monopolios son los amos y señores de la economía y el comercio. Es difícil encontrar una cafetería en cualquier ciudad de las que hemos visitado cuando hemos estado allí que no sea de la marca Starbucks (qué maravilla, pongo Starbucks y el diccionario de Word no me corrige como hace otras veces con palabras del castellano que son correctas pero que él no tiene). Esa es la libertad de mercado: la de los mercaderes, no la de los consumidores. Ellos han decidido por tí el café que puedes tomar: cualquier variedad de los que se sirven en sus locales. Puedes suponer que tu libertad de elección a la hora de comer consiste en elegir entre Burger King (el diccionario de Word me corrige porque he puesto una “u” después de la g, thank you dictionary), McDonald’s, (el pobre diccionario me vuelve a corregir porque no hay una “a” después de la “m” inicial, poniendo de manifiesto que Burger King y McDonald’s están entre sus términos correctos), Kentucky Fried Chicken o Pizza Hut. El abanico es así de amplio.

AZUCAR + GRASA = ÉXITO COMERCIAL Y UN GRAN MARGEN ECONÓMICO.

Cuando han querido poner en el mercado un producto alimenticio de gran éxito sin necesidad de un coste elevado, los grandes estrategas de las finanzas y el marketing han consultado a los científicos e ingenieros que trabajan para la empresa y estos han dado una repuesta sencilla: azúcar y grasas. En lugar de una elaboración esmerada (y cara), en lugar de utilizar productos de alta calidad (y caros), si utilizamos azúcar y grasa tendremos éxito. El organismo humano que ha vivido más periodos de escasez que de sobreabundancia está preparado para aceptar con delectación las sustancias que aportan muchas calorías a la alimentación. Esto es parte de la estrategia de conservación de la especie: hay que premiar los hábitos alimentarios que permitan la supervivencia de los individuos. No hace falta que esas grasas vengan del aceite de oliva o de la carne de cerdo ibérico criado en la montanera, cualquier tipo de grasa es admitida por el cuerpo con agrado. El pobre cuerpo no ha cambiado nada porque llevemos cincuenta años disponiendo de abundante comida, su forma de comportarse sigue siendo muy parecida a la de nuestros ancestros de hace millones de años. Así que estos grandes magnates de las finanzas y el marketing hacen lo que tienen que hacer, añaden kétchup que es una salsa que en lugar de mucha sal lleva mucha azúcar y ponen a disposición de los clientes mucha carne grasienta, es decir: la fórmula mágica de la comida basura. 

HAZ CASO A LOS GRANDES MAGNATES, ELLOS SABEN LO QUE ES BUENO PARA TI.

Hemos visto en la prensa que el gobierno federal de Obama trata de modificar esta forma de alimentación con programas destinados a convencer a los americanos de que hay que modificar la dieta.  Sin embargo, las grandes corporaciones llevan años induciendo en la cultura americana hábitos que cuesta mucho modificar. Disponen de un producto deseable y lo llevan vendiendo desde hace mucho tiempo. Toda una cultura pop creada en torno a los hot dogs, las hamburguesas y las bebidas superazucaradas, no se cambia de la noche a la mañana. Las bebidas de cola llevan cafeína y otros productos que crean adicción. También está comprobada la adicción que produce el consumo continuado de azúcar. De manera que los programas de mejora alimenticia del gobierno Obama no son capaces de calar en una población que lleva años sucumbiendo a lo inevitable. Si no comen hamburguesas, ¿qué van a comer? Es verdad que las corporaciones, para contrarrestar las campañas del gobierno, han tomado medidas, como es poner a disposición de los clientes las ensaladas que venden en los Burger y la Coca Cola Zero, pero todo esto es para que la gente siga consumiendo lo mismo, cambiando el azúcar por poderosos edulcorantes artificiales cuyos efectos en el organismo humano nadie conoce por ser productos sintéticos de los que no saben nada los científicos. Obama no puede imponer sus muy razonables tesis frente a años de películas, canciones, imágenes de adolescentes bebiendo Coca Cola y toda una cultura americana arraigada en su población y en la de los países satélites, que somos todos los demás. 




ADORABLES INOCENTES.

¿Cómo se puede pensar que los intereses de las grandes corporaciones coinciden con los nuestros y que los estados lo único que hacen es inmiscuirse impropiamente en nuestras vidas? Porque ellos quieren que lo pensemos y utilizan muchos medios culturales para imponer esa opinión entre la gente.

No se puede ser tan inocente como para creerles.

P.D. ¿Qué pasa en Venezuela? De eso hablaremos otro día, si tenemos tiempo.


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