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lunes, 11 de noviembre de 2013

Aprender de África.


De la noticia aparecida en El País del domingo sobre la lucha que han iniciado muchos países de África contra las bolsas de plástico podemos sacar varias conclusiones.
La primera podría consistir en la importancia que tiene la toma de conciencia sobre la peligrosidad que conlleva el uso y sobre todo abuso de las bolsas de plástico. En el reportaje se ofrecen datos muy alarmantes, como que el 80% de los ganados en Mauritania contienen plástico en su aparato digestivo, lo que les dificulta la asimilación de los alimentos, pudiendo llegar en muchos casos a la muerte por inanición; o la constatación en Bangladesh de que muchas de las inundaciones allí producidas, que se saldan con cientos de muertes, son potenciadas por la gran cantidad de plásticos que se amontonan obstruyendo los pasos del agua.
También deberíamos reconocer que estos países, recordemos que entre ellos se encuentran algunos de los países más olvidados del planeta, pueden adoptar medidas que sean un ejemplo a seguir por todos. Los países más avanzados de Europa en la protección del medio ambiente, como Suiza, también han tomado medidas contra estos productos que contaminan los suelos, las aguas y hasta el aire de todos, pero en otros, como el nuestro se producen avances pero de una manera muy lenta y con una eficacia todavía muy limitada.
Publica el periódico un comentario de Fabrice Laviolette sobre las medidas adoptadas en Ruanda que muestra a las claras el alcance y la eficacia de éstas: “La prohibición de este tipo de bolsas es total. Y puedo asegurar que funciona. A diferencia de lo que pasa en la mayor parte del continente, en las calles de Kigali está todo limpísimo, no se ve una sola bolsa de plástico”.


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