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miércoles, 2 de marzo de 2011

Homilía.


Contar cosas y sobre todo opiniones en un blog tiene que parecer necesariamente una homilía, un sermón, según he leído recientemente en algún sitio. Ya lo sé. De todas maneras, uno se ha educado escuchando sermones:

donde hay mozos hay fachenda,(1)
donde hay mozas alegrías,
donde hay viejos setentones
sermones todos los días.
(1) coloquial: vanidad, jactancia. (diccionario R.A.E.)

Decía Guy Debord, de la Internacional Situacionista, allá por el mayo del 68, que vivíamos en la “sociedad del espectáculo”. Tenía razón, hoy día lo hemos visto todos. El espectáculo de la política, el espectáculo social, el espectáculo de la mercancía y el consumo, etc. En el siglo XXI hemos dado un paso más: vivimos en una sociedad de la irresponsabilidad. Nuestra forma de ver la vida, nuestra cultura, es una cultura irresponsable. Si no véase como el mundo se derrumba a nuestros pies y nosotros nos preocupamos de que no nos suban la gasolina unos céntimos. Eso sí que es nihilismo.
Hemos vivido durante mucho tiempo en una riqueza que no teníamos. No importaba nada, nos daban créditos. Ahora no nos los dan: este Zapatero es un sinvergüenza. ¡Menos mal que ya queda poco para que cambie el gobierno!. Entonces sí que volverán el ladrillo, los créditos y la vida muelle.

Nuestras administraciones han venido manteniendo la sociedad del espectáculo a base de obras faraónicas que no nos podíamos permitir: no importaba se pedían créditos. Y así hemos pasado de carecer de una red ferroviaria moderna a tener la mayor red mundial (después de Japón) de trenes de alta velocidad. Ahora tenemos un tren de alta velocidad para ir los viernes a la segunda residencia, aunque a nosotros nos gusta más ir quemando gasolina, es nuestra idiosincrasia.
Tenemos problemas para pagar estos créditos. No hay problema, pedimos más créditos.

Ahora resulta que estos moros se han puesto de revuelta y nos suben la gasolina. ¡Señor, qué cruz, tener que soportar a Zapatero! A ver si cambia pronto el gobierno. Pero la cosa no queda ahí. Si nos suben la gasolina la pagamos y punto. Con mucho dolor de tener que soportar a un gobierno así, pero la pagamos y ya está. Pero no, ahora dicen que no es cuestión de pagarla si no que no hay petróleo porque los países productores han parado. Y digo yo: a mí que carajos me importa lo que hagan estos moros. Este gobierno no tiene agallas, ¿te acuerdas de cuando invadíamos la isla de Perejil?

Tengo la impresión de que este gobierno, además de enfrentarse a una crisis económica, además de ser consciente de que hay que disminuir la dependencia de los mercados del crudo, se ha dado cuenta de que tenemos que disminuir el consumo de gases efecto invernadero porque, (aunque a las personas decentes nos la trae floja todo esto del cambio climático y demás payasadas), tenemos compromisos internacionales que, si no cumplimos, nos van a costar dinero.

¿Cómo le pedimos a la gente que disminuya el consumo energético y conseguimos que nos hagan caso?
No podemos. Si acaso, les bajaremos el precio de los trenes de cercanía.

Aunque, la verdad es que a nosotros nos gusta quemar gasolina.



Y sin dormirnos. ¡Ligerito!


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