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viernes, 11 de febrero de 2011

Malos modales.

Respiramos porque vivimos. Vivimos porque respiramos. Es así de rotundo. Por eso respirar es una cosa muy importante. Respirar es tomar aire para que los alveolos pulmonares cojan el oxígeno y lo pasen a la sangre y podamos quemar las calorías que mueven los motores del cuerpo. Quiero decir con esta perorata que los pulmones están hechos para respirar aire, no para respirar humo, ya sea del tabaco o de la contaminación.

Por eso, el tabaco no se ha prohibido pero se ha limitado su uso de manera que un fumador no perjudique al resto de la gente, aunque si lo quiere así, puede seguir perjudicando a su organismo, que para eso es suyo.

Sin embargo, en cuanto a lo otro: nada de nada. En España no se toma medida alguna para mejorar la calidad del aire pues cualquier medida pasa por el control, la limitación o la prohibición de los vehículos privados y el control, la limitación o la prohibición de la contaminación industrial. Lo primero atentaría contra uno de los valores culturales de los urbanitas modernos, el uso y disfrute del coche privado. Lo segundo costaría un dinero a las empresas implicadas que no están dispuestas a gastarse para que los demás respiremos bien.

El hecho de que en España no se tomen medidas y que tan solo se vaya engañando a la Unión Europea de la mejor manera posible, no es una actitud que se corresponda con el resto de las naciones vecinas. Si no, véase el artículo de El País sobre la muy mediterránea y displicente Italia y las medidas que han decidido adoptar.

La concejala de medio ambiente del Ayuntamiento de Madrid, una tal Ana Botella, ha dicho: “que le pregunten a ese 20% de parados si le preocupa la contaminación”.
No sé lo que le preocupará a ese 20% de españoles, pero en todo caso, si sé que deberían empezar a preocuparse por el aire que respiran, no sea que cuando encuentren trabajo hayan enfermado y no puedan disfrutar de su nueva condición trabajadora.








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