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martes, 11 de noviembre de 2008

FOTOS: Las ruinas de la Cocosa


No muy lejos de la ciudad Imperial de Emerita Augusta se encuentran aún hoy los restos de una de aquellas villas romanas que se dispersaban por el campo. Al sur de la ciudad de Badajoz se extienden las dehesas de encinas y alcornoques conocidas por el toponímico de El Cedeño. Una de esas fincas aloja las dependencias municipales que comprenden el Cementerio Nuevo, el vertedero y la planta de reciclaje que gestiona la Consejería de Medio Ambiente. Desde allí sale un camino en dirección suroeste que lleva hasta el cortijo de Los Cabezudos, atravesando magníficos alcornocales donde pastan hermosos ejemplares de ganado retinto. A unos dos kilómetros y medios rodeamos el cortijo y seguimos el camino que en dirección este discurre próximo al arroyo de Los Hinojales. Un kilómetro más adelante encontramos los restos de lo que fue la villa de La Cocosa. Solamente se ha construido un cerramiento metálico para evitar su deterioro.
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El ocaso del imperio romano se inicia con la ruralización. El desarrollo económico, cultural y social se había producido por el auge de las ciudades. La base del imperio era una ciudad: Roma y el concepto de civilización se correspondía con el mundo urbano (civitas). Con la decadencia de las ciudades llega, pues, la del Imperio Romano. No obstante, estas villas tenían la arquitectura sofisticada y el diseño constructivo propio de esa civilización, una forma de construcción que es la base de nuestra actual cultura arquitectónica.
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Es curioso observar que, pese a estar rodeada de inmensas dehesas de encinas y alcornoques, la zona de la Cocosa es una finca roturada. Esto se aprecia en muchas zonas que tuvieron un auge económico en épocas remotas. Se observa en toda la comarca de Mérida y en otras ciudades como Trujillo, Cáceres, cuyos alrededores están sin arbolar en varios kilómetros a la redonda. Toda la finca se asienta a lo largo del arroyo Hinojales, por lo que es fácil pensar que tendría huertos y frutales y tal vez algún sistema de riego. También era frecuente en la zona el cultivo del olivar, puesto que se exportaba aceite a la metrópolis romana.
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Es más que probable que de continuar excavando se encontraran más restos, pero la excavación actual, que fue realizada en los años cuarenta, se encuentra abandonada. Las encinas que nacen entre las piedras milenarias están destrozando algunos muros y nadie hace nada para sacar a la villa de la Cocosa del olvido. La finca pertenece a la Diputación Provincial que la explota y que fue la que encargó la excavación que solo sirivió para que se llevaran un mosaico al Palacio Provincial.
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He encontrado un blog de Badajoz que habla de esto.
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También un video que alguien colgó en YouTube.






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