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jueves, 18 de noviembre de 2010

¡Qué bruto es el producto interior!

¿Alguien se acuerda ya de cuando un grupo de frikis se concentraba en la ciudad cada poco para pedir que el 0.7% del P.I.B. (Producto Interior Bruto) se dedicara a la ayuda al Tercer Mundo? Salvo algún país escandinavo, nadie llegó a poner en riesgo su economía para ayudar a los países pobres (o a los países de los que nosotros nos hacemos ricos).

Hoy explica El País la última crisis bancaria, la de Irlanda, y nos cuenta que el Gobierno de la república celta se ha gastado el 170% del P.I.B. en ayudar a los bancos. Es decir más de toda la riqueza del país producida en un año, cerca del doble.

Después de esto, ahora Europa tiene que ayudarles a salir del hoyo, pero se produce una situación paradójica: toda Europa quiere ayudarles, incluso el Reino Unido, que no está en el euro, pero Irlanda no quiere que le ayuden.

¿No será una construcción mental manipulada todo lo que nos cuenta sobre economía? Es decir, una chorrada para engañarnos, para ser más claros.

 

martes, 16 de noviembre de 2010

Ŷabhet al Bolisariu

Hay un aspecto que a veces se olvida cuando hablamos del conflicto del Sahara Occidental, me refiero al demográfico. Según la Wikipedia, el Sahara tenía en 2004 unos 250.000 habitantes. La población de Marruecos es de más de 30 millones de habitantes, es decir, se trata de un país con una población y una superficie parecidos a los de España. Por eso el gobierno no quiere entrar en un conflicto con un país como Marruecos por causa de un territorio y una población tan poco significativos. Hasta ahí estamos de acuerdo y las peroratas del P.P., con el Sr. González Pons acudiendo a las manifestaciones como si de un metalúrgico o de un joven airado se tratara, no dejan de ser una demagogia barata, además de una constatación de que su política exterior pasa por considerar enemigos a todos los países árabes y no existe coordinación alguna entre la derecha y la izquierda sobre lo que queremos que sea España. Es decir un desastre. Más desastre aún es el de esta población apátrida. El desánimo de los jóvenes les está llevando a radicalizarse con Marruecos, lo han reconocido en el propio Frente Polisario. ¿Siendo un número tan limitado de personas no habría posibilidades de darles una oportunidad vital construyendo un acuerdo multilateral que les garantice un futuro?

Pero de lo que no se han dado cuenta los políticos socialistas es que a los españoles nos preocupan mucho esos 250.000 habitantes por muchas razones. En primer lugar, porque nos preocupa cualquier habitante, sea de donde sea, que esté sufriendo lo que está sufriendo el pueblo saharaui. En segundo lugar, porque la gente de cierta edad del Sahara Occidental, tiene un carnet de identidad que dice que son españoles y, los que creemos en la ciudadanía por acuerdo y no por cuestiones de raza, pensamos que son españoles mientras no se les de otra solución. En tercer lugar porque debido a todo esto, hace ya años que se realiza una campaña de vacaciones en España de niños saharauis que vienen a pasar el verano aquí con familias de acogida, cosa que ha acercado a la gente al problema de esta población marginada. Por último, los que coinciden con estas apreciaciones en poco o en nada pero están enfrente del PSOE han sabido darse cuenta de la gran contradicción que supone apoyar a los saharauis en casa y a Marruecos en las cancillerías y lo están aprovechando como las aves de rapiña que son, como esas gaviotas oportunistas que viven de cualquier basura y que ese partido ha elegido como logotipo.

Con todo esto el PSOE está perdiendo la ventaja que había conseguido con el cambio de gobierno. Personalmente a mí lo que de verdad me preocupa es el futuro de esas 250.000 personas.

Qué tenga cuidado el gobierno de que no les pase nada peor o se verá sometido a un descrédito inmenso.

 

domingo, 14 de noviembre de 2010

Macrolepiota Procera.

La pieza de la izquierda es una Macrolepiota Konradii.
hay unas Lepiotas que son muy tóxicas, pero si sólo coges las que miden más de 10 cm de diámetro del sombrero no hay peligro ninguno. Sólo se deben coger las Macrolepiotas de más de ese tamaño.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Carlos Edmundo de Ory

"Si me fumo, me fumo hasta el humo
Si me hundo me Carlos Edmundo."

viernes, 5 de noviembre de 2010

FOTOS: Las torres.


Lo que me gusta de esta foto, (que saqué en septiembre en Madrid), es la naturaleza imponiéndose a la arquitectura descomunal a través de los árboles, el cielo, las nubes, incluso la luna que se ve allá al fondo, y el resplandor de la tarde que se refleja en un descampado próximo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Más sobre el empleo y la crisis.

En la última entrada publicada no sé si ha quedado claro alguna cosa que quiero matizar.
Cuando hablo del optimismo que ha creado esta crisis no me refiero al de los jóvenes, me refiero al de los bancos, los especuladores, los dueños del mundo y los políticos que nos han estado vendiendo lo que todos sabemos.
Parece que los jóvenes empiezan a enterarse de lo que les viene encima. Si no véase el artículo de nuestro amigo Enrique Falcó del domingo pasado y la reacción que han tenido los jóvenes franceses a las leyes antijubilación.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Crisis y empleo.


La crísis, la crisis. No hay otra cosa que crisis económica. Escribe en El País, en el suplemento Negocios, Nouriel Roubini. Este economista de origen judío iraní, nacido en Turquía y que trabaja en Wall Street, es un pesimista profesional, hasta el extremo, (¡admirénse!), de que fue el único en el mundo que auguró la crisis que padecemos. El titular de El País para la entrevista con Roubini es claro, dice que “viene otra crisis: la cuestión es solo cuándo”. No es extraño que hiciera falta un pesimista tan grande para prevenirnos de lo que vino porque en la base de esta crisis hay un problema de optimismo, de lo que en este blog llamamos optimismo irresponsable. Por eso ningún economista vislumbró la posibilidad de que llegáramos a donde hemos llegado, porque estábamos sujetos a un entorno mundial de optimismo que cegaba a todo el mundo, incluso a esos premios Nobel de economía que saben tantas matemáticas. Roubini dice que él, en lugar de fiarse de las matemáticas, lo que hace es viajar mucho. No me parece mal sistema. 
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En el dominical del mismo periódico escribe Javier Marías sobre economía. Se pregunta, en primer lugar, si vamos a salir de la crisis reduciendo personal como están haciendo las empresas. Dicen los expertos que una de las dificultades que tiene España es su alto índice de paro. Eso supone dos cosas: la primera, que tengamos que destinar el doble de recursos para cubrir el desempleo que el resto de los países de nuestro entorno, la segunda, que la demanda interna no prospere porque disminuyen las posibilidades de consumir del conjunto de la población, lo que produce recesión. En consecuencia, el paro es malo para los que lo padecen, pero también es malo para el conjunto del país. A mi entender, la cosa no termina ahí. Me explicaré. 
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Uno, que hace como Roubini y viaja lo que puede, (que no es mucho), ha visto que en los países del entorno, como Francia y Alemania, hace tiempo que han disminuido drásticamente el uso de la mano de obra en determinadas tareas. Como ya comentamos en su día, en el metro de Berlín no hay un solo empleado a la vista. Solamente los conductores de los trenes, que todavía son humanos, representan a la empresa metropolitana. Lo demás lo solucionan con unas máquinas expendedoras de billetes, (que te hacen perder una gran cantidad de tiempo si eres turista y no te has sacado el abono del mes, como supongo que harán ellos), y unos inspectores que no se ven pero que son suficientes para que la gente no deje de pagar sus billetes: el miedo guarda la viña. Con esto quiero decir que en España todavía sobran empleos. Pronto instalarán unas máquinas de éstas y despedirán a un gran número de empleados. En Francia hay muchas gasolineras que funcionan con máquinas expendedoras que te cobran directamente de la tarjeta y por tanto sin ningún empleado. A la empresa le ingresas el importe vía cajero automático y ellos están en algún despacho de la Défense de París haciéndose ricos mientras tu te llenas el deposito en Burdeos y se lo pagas en la máquina automática. En España hay mucho que hacer aún para aumentar el paro y de que lo haremos no hay duda. Por esto es por lo que viene diciendo la derecha y los empresarios que en España hay poca productividad. Hay poca productividad porque se emplea mucha mano de obra en hacer lo mismo que en otros países de Europa se hace con menos personal. Así que lo que Javier Marías ha visto no es más que el principio de lo que viene. Por eso han insistido tanto en que había que abaratar el despido, porque hay mucha gente que despedir aún en España. En Alemania el paro es la mitad que aquí porque hay muchas ocupaciones en que trabajar, mientras que aquí sólo teníamos la especulación inmobiliaria y ahora tenemos poco. El futuro no va a ser que aumenten los empleados que atienden al público, como reivindica Javier Marías.


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Uno se pregunta si todo esto quiere decir que España no tiene solución. En realidad sí la tiene, pero no va a ser cosa de meses sino de muchos años. Entre tanto hay una generación de optimistas irresponsables bien preparados que no saben dónde van a encontrar trabajo. Cuando algún joven bien preparado, con talento y ganas de trabajar me pide un consejo, le respondo siempre: estudia alemán.
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P.D. El último párrafo es una licencia narrativa. Ningún joven bien preparado con talento y ganas de trabajar me ha pedido jamás consejo.