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martes, 16 de diciembre de 2008

Que treinta años no es nada.


Dice el tango que veinte años no es nada. Algunos llevaban hasta treinta sin enterarse de lo que pasaba. Ahora se ha enterado la opinión pública de lo que era G.W. Bush. Pronto sabrán lo que fue su padre y hasta incluso su antecesor, Ronald Reagan, (R.R.). Llevan treinta años con la cantinela de que el liberalismo es la solución a los males del mundo y ahora… ¡Toma Madoff! Va el tío y se lleva nuestro dinero, así, por la cara. Algunos llevan treinta años pidiendo el 0,7% del P.I.B. para atajar el hambre en el tercer mundo y nunca lo han conseguido. Ahora le damos el 1,5% del P.I.B. a los banqueros liberales que decían que eso de subvencionar (incluso a los muertos de hambre) no era una costumbre sana. Antes de ayer, en plena campaña electoral norteamericana se quejaba McCain de que Obama quería quitarle el dinero a los ricos para dárselo a los pobres. Ahora se lo quitan a los pobres para dárselo a los ricos. En realidad así es como ha sido siempre. That’s the way it is. Lo que pasa es que un día te levantas por la mañana y te dicen que todo se ha acabado, que ya no hay crecimiento económico ni nada y te ves que no has salido de la miseria y se te pone muy mala leche. Eso le ha pasado a los jóvenes griegos, que han visto que su gobierno ha dejado pasar una oportunidad de oro para solucionar sus problemas y ahora no saben hasta cuando tendrán que postponerla. Pero los griegos sabían que no estaban saliendo adelante, peor lo tienen los españoles el día que sean conscientes de las mentiras. ¿Cómo se pueden mantener tanto tiempo las mentiras? Es un mérito doble: del que las hace y del que se las traga.

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