
viernes, 29 de febrero de 2008
Primeros datos sobre la niña

La niña
JUAN JOSÉ MILLÁS 29/02/2008
JUAN JOSÉ MILLÁS 29/02/2008
En el taller literario de los miércoles alguien propuso que comentáramos La niña de Rajoy para desentrañar si se trataba de un relato de humor o de terror, pues había quien al escucharlo se había tronchado de la risa y quien se había muerto de miedo. No hubo acuerdo. Tampoco fuimos capaces de valorar la influencia de la expresión desquiciada de Rajoy en los oyentes. El hecho de que lo leyera mirando con inquietud hacia los lados, como si le persiguieran, pero que salivara en exceso, como si le gustara que le persiguieran, no contribuyó a aclarar las cosas. Una de las participantes logró ponernos los pelos de punta al relatar que la noche del lunes había soñado que la niña de Rajoy, al hacerse mayor (y psicópata), se aparecía a la niña de Otegi (que había escrito un cuento idéntico, pero con una niña vasca), a la que susurraba en medio de la noche: "Tengo un título profesional cotizado, sé idiomas y pertenezco a una nación vieja". A lo que la niña de Otegi respondía con un baile regional andaluz, y no vasco, como cabría suponer, porque también se había vuelto loca.
Alguien propuso que nos centráramos en la construcción del personaje, pues causaba asombro que en tan sólo un minuto, y con la enumeración de apenas cuatro rasgos, el líder del PP hubiera construido una protagonista de tanto carácter. Tras estudiar el asunto, estuvimos de acuerdo en que la niña, pese a tener todo lo que su creador había imaginado para ella (casa, familia, orgullo español, etcétera), era profundamente desdichada, otra contradicción enormemente eficaz desde el punto de vista narrativo. El miércoles próximo estudiaremos el porqué de su infelicidad, que en principio podría deberse al consumo de fármacos, al hecho de que sus padres cenen los viernes con Zaplana, a que sean del Opus o a la combinación diabólica de todas esas posibilidades.
© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900
Alguien propuso que nos centráramos en la construcción del personaje, pues causaba asombro que en tan sólo un minuto, y con la enumeración de apenas cuatro rasgos, el líder del PP hubiera construido una protagonista de tanto carácter. Tras estudiar el asunto, estuvimos de acuerdo en que la niña, pese a tener todo lo que su creador había imaginado para ella (casa, familia, orgullo español, etcétera), era profundamente desdichada, otra contradicción enormemente eficaz desde el punto de vista narrativo. El miércoles próximo estudiaremos el porqué de su infelicidad, que en principio podría deberse al consumo de fármacos, al hecho de que sus padres cenen los viernes con Zaplana, a que sean del Opus o a la combinación diabólica de todas esas posibilidades.
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¿De qué se alimenta la derecha?

Sánchez Dragó es un intelectual del régimen pero sin régimen. Está en espera de destino. Es el intelectual de cabecera de la familia Aznar. ¿Será él quien ha aconsejado a la hija ponerle Pelayo al niñó que acaba de tener? Mientras tanto se relaja y suelta una clase magistral de fascismo en las páginas (culturales por supuesto) de El Mundo: la democracia es una religión. Yo no soy demócrata soy aristócrata. El multiculturalismo es ácido sulfúrico para las culturas. El sufragio no debería ser universal.
Ha buscado la memoria de su padre (militar asesinado al inicio de la guerra), pero está en contra de la memoria histórica. Será porque como aristócrata él sí tiene derecho, los pobres desgraciados, (como dice Sarko), esos no.
Ha buscado la memoria de su padre (militar asesinado al inicio de la guerra), pero está en contra de la memoria histórica. Será porque como aristócrata él sí tiene derecho, los pobres desgraciados, (como dice Sarko), esos no.
jueves, 28 de febrero de 2008
Especial elecciones (3): Manifiesto contra el voto xenófobo
La población que ha inmigrado en España en las últimas décadas lo ha hecho atendiendo, entre otras razones, a la fuerte demanda de mano de obra que nuestro mercado laboral ha planteado. Su inserción laboral ha corregido determinados desajustes y carencias que se producían en este mercado, y con ello ha permitido el mantenimiento de unos índices de crecimiento económico que han sido los mayores de nuestra historia reciente. Las aportaciones de la inmigración van mucho más allá de las económicas, pero éstas han de ser hoy afirmadas con claridad a la luz del debate que se está produciendo.
Esta inmigración ha sido recibida con unas políticas restrictivas que respondían a la idea de que aquí no necesitábamos inmigrantes, las mismas que rigen en toda Europa desde hace tres décadas. El resultado ha sido que la mayor parte de las personas no comunitarias establecidas en España no han podido inmigrar por un cauce legal y han pasado por largos períodos de situación administrativa irregular, períodos en los que han carecido de derechos y han sido fácilmente explotables en el terreno laboral. Nuestra sociedad no ha dado la bienvenida a unas personas de las que tanto beneficio ha sacado, y el trato que éstas han recibido no puede ser calificado de ningún modo como integrador.
Por otra parte, la ausencia de políticas de integración, que no aparecen en el ámbito del gobierno español hasta 2004, y la falta de adaptación de los servicios públicos al crecimiento demográfico que la inmigración ha supuesto (especialmente desde mediados de los noventa), han generado déficits de los que sólo las administraciones públicas son responsables. De tales déficits, las víctimas son tanto la población autóctona como la inmigrada.
Los planteamientos realizados en la presente campaña electoral por parte del PP, tales como el contrato de integración, la obligación de los inmigrantes a adaptarse a las costumbres españolas, o la vinculación entre inmigración y delincuencia, constituyen una nueva agresión contra unas personas que no han recibido un trato integrador y a las que se ha mantenido en situación de inferioridad de derechos en muchos aspectos. Tales propuestas culpabilizan a los inmigrantes de falta de integración y acentúan los prejuicios populares que también los culpabilizan de casi todos los males que afectan a nuestra sociedad: de las carencias de los servicios públicos, de los bajos salarios, de la delincuencia, etc.
La intencionalidad de estas propuestas responde a lo experimentado en los últimos 20 años en casi todos los países europeos: el mensaje xenófobo da votos. Muchos son los partidos conservadores que han ganado elecciones recurriendo a este mensaje. No importa el daño que se le hace a la sociedad, el quiebro que se produce en la cohesión social, los conflictos sociales que se incentivan. Todo vale para ganar las elecciones.
Quienes subscribimos este manifiesto queremos afirmar que no todo vale, y que quien recurre a incentivar la xenofobia para ganar unas elecciones debe pagar un precio por ello.
Es necesario que los votantes demos una lección a los partidos políticos, demostrándoles que el discurso xenófobo también puede servir para perder elecciones. Si bien en Europa hasta ahora siempre había sucedido lo contrario, el año 2008 comenzó con un cambio de signo: fue precisamente el discurso xenófobo lo que hizo perder las elecciones en el Estado alemán de Hesse al candidato conservador. El electorado alemán mostró, en esta ocasión, una madurez que se ha convertido en una lección para todos los europeos y que nos ha de guiar en España en las elecciones del 9 de marzo.
Frente al discurso xenófobo reivindicamos unas políticas relacionadas con la inmigración cuyos ejes sean el avance en las medidas antidiscriminatorias, la inversión en servicios públicos acorde con los incrementos de población producidos y la equiparación efectiva de derechos para todas las personas que residen en nuestro país. Emplazamos a todas las fuerzas políticas a concluir, de una vez por todas en la próxima legislatura, las reformas que sean necesarias para la concesión del derecho de voto a todas las personas mayores de edad con residencia estable en España.
El 9 de marzo la xenofobia ha de ser derrotada y hemos de encaminarnos hacia la construcción de una sociedad más integradora. Quienes han apostado por el discurso xenófobo para ganar las elecciones deben perderlas. Es mucho lo que está en juego, y es por ello por lo que convocamos, a cuantas personas se quieran sumar a esta iniciativa, a ser activas en la lucha contra el voto xenófobo.
Adhesiones al manifiesto:
Enviar un e-mail a: contraxenofobia (arroba) gmail.com
Con el texto “me adhiero al manifiesto contra el voto xenófobo”, poniendo nombre y entidad a la que se pertenece.
Se recopilarán las adhesiones hasta el 28 de febrero, día en el que se hará público el manifiesto. Después de esta fecha se seguirán recogiendo adhesiones de forma más amplia y se seguirán comunicando a los medios hasta el 7 de marzo.
Colabora en la recogida de adhesiones remitiendo el manifiesto a otras personas, especialmente a representantes de las entidades sociales y del mundo académico y cultural.
Esta inmigración ha sido recibida con unas políticas restrictivas que respondían a la idea de que aquí no necesitábamos inmigrantes, las mismas que rigen en toda Europa desde hace tres décadas. El resultado ha sido que la mayor parte de las personas no comunitarias establecidas en España no han podido inmigrar por un cauce legal y han pasado por largos períodos de situación administrativa irregular, períodos en los que han carecido de derechos y han sido fácilmente explotables en el terreno laboral. Nuestra sociedad no ha dado la bienvenida a unas personas de las que tanto beneficio ha sacado, y el trato que éstas han recibido no puede ser calificado de ningún modo como integrador.
Por otra parte, la ausencia de políticas de integración, que no aparecen en el ámbito del gobierno español hasta 2004, y la falta de adaptación de los servicios públicos al crecimiento demográfico que la inmigración ha supuesto (especialmente desde mediados de los noventa), han generado déficits de los que sólo las administraciones públicas son responsables. De tales déficits, las víctimas son tanto la población autóctona como la inmigrada.
Los planteamientos realizados en la presente campaña electoral por parte del PP, tales como el contrato de integración, la obligación de los inmigrantes a adaptarse a las costumbres españolas, o la vinculación entre inmigración y delincuencia, constituyen una nueva agresión contra unas personas que no han recibido un trato integrador y a las que se ha mantenido en situación de inferioridad de derechos en muchos aspectos. Tales propuestas culpabilizan a los inmigrantes de falta de integración y acentúan los prejuicios populares que también los culpabilizan de casi todos los males que afectan a nuestra sociedad: de las carencias de los servicios públicos, de los bajos salarios, de la delincuencia, etc.
La intencionalidad de estas propuestas responde a lo experimentado en los últimos 20 años en casi todos los países europeos: el mensaje xenófobo da votos. Muchos son los partidos conservadores que han ganado elecciones recurriendo a este mensaje. No importa el daño que se le hace a la sociedad, el quiebro que se produce en la cohesión social, los conflictos sociales que se incentivan. Todo vale para ganar las elecciones.
Quienes subscribimos este manifiesto queremos afirmar que no todo vale, y que quien recurre a incentivar la xenofobia para ganar unas elecciones debe pagar un precio por ello.
Es necesario que los votantes demos una lección a los partidos políticos, demostrándoles que el discurso xenófobo también puede servir para perder elecciones. Si bien en Europa hasta ahora siempre había sucedido lo contrario, el año 2008 comenzó con un cambio de signo: fue precisamente el discurso xenófobo lo que hizo perder las elecciones en el Estado alemán de Hesse al candidato conservador. El electorado alemán mostró, en esta ocasión, una madurez que se ha convertido en una lección para todos los europeos y que nos ha de guiar en España en las elecciones del 9 de marzo.
Frente al discurso xenófobo reivindicamos unas políticas relacionadas con la inmigración cuyos ejes sean el avance en las medidas antidiscriminatorias, la inversión en servicios públicos acorde con los incrementos de población producidos y la equiparación efectiva de derechos para todas las personas que residen en nuestro país. Emplazamos a todas las fuerzas políticas a concluir, de una vez por todas en la próxima legislatura, las reformas que sean necesarias para la concesión del derecho de voto a todas las personas mayores de edad con residencia estable en España.
El 9 de marzo la xenofobia ha de ser derrotada y hemos de encaminarnos hacia la construcción de una sociedad más integradora. Quienes han apostado por el discurso xenófobo para ganar las elecciones deben perderlas. Es mucho lo que está en juego, y es por ello por lo que convocamos, a cuantas personas se quieran sumar a esta iniciativa, a ser activas en la lucha contra el voto xenófobo.
Adhesiones al manifiesto:
Enviar un e-mail a: contraxenofobia (arroba) gmail.com
Con el texto “me adhiero al manifiesto contra el voto xenófobo”, poniendo nombre y entidad a la que se pertenece.
Se recopilarán las adhesiones hasta el 28 de febrero, día en el que se hará público el manifiesto. Después de esta fecha se seguirán recogiendo adhesiones de forma más amplia y se seguirán comunicando a los medios hasta el 7 de marzo.
Colabora en la recogida de adhesiones remitiendo el manifiesto a otras personas, especialmente a representantes de las entidades sociales y del mundo académico y cultural.
miércoles, 27 de febrero de 2008
Especial elecciones (2) Los líderes de verdad.

La verdad se construye día a día, con paciencia. Cuando digo que se construye, quiero decir que en un principio no existe. Vamos, que la mayoría de las verdades no son más que mentiras que se han ido puliendo y publicando hasta convertirlas en verdad. Por ejemplo: necesitamos a los líderes para construir una política fuerte. Todo en esa frase es mentira. Nadie necesita un líder. Todo el mundo necesita, al menos, un amigo, un amante y alguien a quien pueda ayudar. Pero nadie necesita un líder para nada. Los líderes son mentiras que están ahí y lo único para lo que sirven es para construir mentiras. ¡Miente usted!, dice Mariano el agrio. Pues claro que miente, es su trabajo. Y el suyo, señor Mariano. Construir una política no es hacer política, es inventársela. Y una política fuerte es opresión. Luego no necesitamos a los líderes para construir una política fuerte, lo que necesitamos es llegar a final de mes con dignidad. No como llegan ellos, (que de eso van sobrados), pero al menos con un mínimo de dignidad.
Es fundamental que la gente crea que necesita líderes y políticas fuertes para dejar los asuntos públicos en manos de personajes tan dotados como Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero. Lo necesitan personas que no son más que simples registradores de la propiedad o profesores universitarios y que no tienen la inmensa capacidad de solucionar problemas que tienen nuestros líderes máximos, que además lo hacen todo con un gran sentido del servicio público y un sacrificio inmenso.
Es fundamental que la gente crea que necesita líderes y políticas fuertes para dejar los asuntos públicos en manos de personajes tan dotados como Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero. Lo necesitan personas que no son más que simples registradores de la propiedad o profesores universitarios y que no tienen la inmensa capacidad de solucionar problemas que tienen nuestros líderes máximos, que además lo hacen todo con un gran sentido del servicio público y un sacrificio inmenso.
martes, 26 de febrero de 2008
Especial elecciones (1) El debate.
Conozco muchas personas inteligentes, bueno, tampoco muchas, digamos algunas, que no hay que exagerar, en fin, conozco personas que piensan que lo de los debates televisivos entre candidatos es un espectáculo que no tiene nada de político y mucho de mediático. Pues bien, estas inteligentes personas al día siguiente al consabido debate están desde la hora del primer café deliberando como le fue a cada uno y cuál es la valoración que les merecen los susodichos y así se lo cuentan a todo el que se les ponga a tiro, porque una vez que la competición ha empezado nadie quiere quedarse fuera. Uno puede quedarse sin ver un partido de futbol porque tenga un montón de cosas mejores que hacer, pero si por casualidad ese día decide verlo, puede sufrir un infarto de la subida de tensión que le produce ver como el árbitro (cabrón) maltrata a su inocente equipo. Lo mismo pasa con los debates políticos. Lo mismo. Todos, incluso los propios candidatos, hemos afirmado hasta la saciedad que no son importantes, que lo que allí se diga está sujeto a múltiples imponderables y que el éxito o el fracaso en los mismos no es señal más que de un mal día: un mal día lo tiene cualquiera. Pero una vez que se enciende el televisor y aparecen los dos candidatos, nos volcamos en un duelo al sol, como si no hubiera más candidatos que esos dos. Como si no fuéramos a elegir 350 diputados y un número parecido de senadores. Es la competición. Un mecanismo al que respondemos de forma automática y que los políticos y los medios saben aprovechar muy bien.Una cuestión lexicográfica: ¿Se llaman candidatos porque se dirigen a los cándidos?.
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