
Viene esto a colación por el juicio que se celebra en Barcelona contra dos jóvenes que mataron a una mendigo en un cajero automático. Ya sé que un blog que tiene miles de lectores, (tal vez millones), como es éste, no debería tomar partido antes de que lo haga la Justicia para no interferir en las decisiones de los jueces, pero si el New York Times se atreve a apoyar a Obama, (al que están apoyando ahora hasta los republicanos), ¿por qué tendría yo que guardarme mis opiniones en este otro asunto?.
Mi opinión sobre esto es que la violencia de estos individuos no es gratuita, es violencia fascista, pura y dura. El fascismo defiende el recurso a la violencia y la violencia del fuerte sobre el débil. No es una opinión mía, es una opinión de ellos. Se basa en una interpretación maliciosa del pensamiento de Nietsche, al que frecuentemente acudían los nazis alemanes para justificar su “pensamiento”.
Lo que sí es una opinión mía es la de que el mundo está lleno de nazis y debemos estar muy atentos para saber distinguirlos en medio de la masa. Discernir dónde hay un nazi y dónde una persona razonable es muy difícil en un mundo que se basa en apariencias, porque, efectivamente, los nazis no van por ahí con su uniforme, sus cruces gamadas y sus cascos alemanes, (bueno, algunos motoristas sí). Pero en cuanto que nos olvidamos de las apariencias y hurgamos en el pensamiento de las personas, deja de ser difícil encontrar nazis por la calle. Esto no es una propuesta paranoica, no digo que vayamos mirando con lupa el alma de las personas para encontrar fascistas, (como en "The Stranger" de Orson Welles) y ponerlos a disposición judicial, entre otras cosas porque en este país ser un fascista no es ningún delito, al contrario de lo que sucede en Alemania. Lo que digo, es que hay que estar atentos para descubrir la mentalidad que hace que una persona pierda su condición de ser humano razonable para transformarse en un nazi.
La xenofobia, el militarismo, el desprecio por los débiles, el nacionalismo…
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