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jueves, 5 de noviembre de 2015

¿Qué se debe?


(Gráfico de El Faro de Vigo)

En el año 2011 España tenía un paro del 22.56%. En el año 2015 España tiene un paro del 22.37% (y subiendo). Es decir el mismo. Eso lo dicen las estadísticas oficiales del gobierno, en concreto el Instituto Nacional de Estadística. ¿Cómo se ha conseguido esto que el gobierno quiere vender como un magnífico logro? Mediante dos cosas: con un aumento dramático de la deuda del estado para pagar los servicios públicos y convirtiendo todo el empleo creado en empleo precario, con sueldos que llevan a la miseria a pesar de estar trabajando.

La primera consecuencia de la política económica del gobierno pone de manifiesto su fracaso. Si para seguir aguantando tenemos que endeudarnos pasando de una deuda del 68.5% del P.I.B. al iniciarse la legislatura a una deuda del 99.26%, (en agosto de este año), esto quiere decir que no hemos hecho nada en nuestro sistema económico para superar las dificultades que venimos padeciendo desde el 2007, cuando nuestra deuda pública era del 35,5%. Europa ya nos ha dado la voz de alarma. El gobierno espera a que pasen las elecciones para ponernos unos recortes que han de ser más duros ahora, pues nuestra situación de crédito ha empeorado. Este nivel de deuda es una carga insoportable. Si cada español debía en 2007 8.482€ y pasó en 2011 a 15.919 €, ahora mismo debemos 22.621 € (en agosto de 2015). Cuando decimos cada español, incluimos a todos: parados, jubilados, niños, enfermos, todos. Así, una familia media de cuatro miembros debe más de 90.000 € de media. Cualquiera puede imaginar el volumen de recortes que nos van a caer una vez pasen las elecciones del 20D. No hay que ser un adivino, ni un sabio de Harvard, para imaginar el 2016 como el peor año económico de la crisis.

La segunda consecuencia de estas políticas es la propia de las políticas neoliberales: traspasar recursos de los más pobres a los más ricos, como un nuevo Robin Hood. En realidad, todo este drama de la crisis económica, (a la que pronto habrá que cambiar el nombre cuando pase una década y vayamos cada vez peor), ha surgido porque los que tienen la gobernanza del mundo, (es decir las redes de interacción público-privado-civil a lo largo del eje local/global, según Joan Prats, lo que se ha simplificado con el nombre poco adecuado pero eficaz de casta), trabajan cada día para que los recursos de los más desfavorecidos y los recursos de todos nosotros (públicos) pasen, de manera paulatina e imperceptible, a manos de los ricos-ricos que detentan todo el poder económico. Son los que han logrado hacerse con el poder hegemónico en nuestra sociedad, hegemonía que obtienen mediante el control cultural, (de hábitos, costumbres, formas de vida), el control político, (a través del control de los medios de comunicación), y del control, en última instancia, económico como resultado de todo ello.

Esta situación sería, en el fondo, cómica si no fuera tan dramática como las estadísticas nos muestran. ¿Cómo es posible que aguantemos tantas injusticias, tantos ataques a nuestra hacienda, tanta humillación sin siquiera revelarnos un poquito? La última fase de este proceso es esa en la que la derecha española, apoyada por la derecha europea, nos está diciendo que estamos superando la crisis, que ya es cosa del pasado, (de un pasado socialdemócrata por supuesto), y que a partir de ahora todo va a volver a su sitio.

Mientras sufríamos los tremendos avatares de nuestra maltrecha economía hemos ido conociendo que el partido del gobierno se financiaba con la corrupción de las adjudicaciones públicas, (lo que se puso de manifiesto con la investigación judicial que concluyó que la sede de Génova se había reformado con dinero negro). En esa corrupción han participado las grandes empresas, de la misma manera que lo han hecho en Cataluña. En ese sentido es llamativo comprobar como en Cataluña han triunfado en las adjudicaciones de obras unas determinadas compañías, mientras que en el resto del país esas adjudicaciones han recaído en otras, según la red clientelar de cada partido en el gobierno. Hemos sabido que el presidente de la Generalitat se llevaba bolsas de dinero a Andorra y que las empresas evaden sus beneficios a paraísos fiscales sin pagar impuestos, al tiempo que los gobiernos se los reducían aquí y los autónomos pagaban más que en ningún país de Europa. Hemos cenado cada noche con las noticias sobre Bárcenas, la Gürtel, la Púnica, los Eres de Andalucía. Han metido en la cárcel al presidente de una Comunidad Autónoma, (el balear Jaume Matas). Han pillado millones de euros en manos de un líder carismático del sindicalismo, el líder de la UGT minera, (Fernández Villa). Tenemos la luz, la telefonía, los carburantes (antes de impuestos), el gas, más caros de Europa y sabemos que en esas compañías ganan sueldos de privilegio como asesores los que fueran ministros y altos cargos de los gobiernos tanto de la derecha como de la izquierda. Algunos han llegado a pasar hambre porque hemos tenido que destinar miles de millones para salvar la banca, una banca en la que los altos cargos se jubilan con cincuenta años cobrando indemnizaciones multimillonarias, al tiempo que nos dicen que tenemos que subir la edad de jubilación 1. Hemos sabido que las Cajas de Ahorro, (en su origen públicas), pasaron a manos de políticos corruptos de todos los partidos que se iban de putas con nuestros ahorros de día y de noche, mientras expulsan a la calle a la gente que no puede pagar la hipoteca, sin siquiera tener derecho a la dación en pago. Mientras tanto el hijo del que fuera presidente de nuestro gobierno hace negocio vendiéndole esas viviendas, (viviendas sociales que se construyeron con nuestros dineros), a fondos buitres que expulsan a los inquilinos para especular con ellas.

Todas estas cosas son la realidad, pero el gobierno y la oposición “moderada” construyen otra realidad, sujeta a sus intereses, en la que lo único que importa es el pulso entre Cataluña y la España constitucional. Tanto en Cataluña como en España los problemas son los mismos: paro, corrupción, crisis económica, falta de créditos, de investigación para el desarrollo, deudas impagables, etc. En las elecciones catalanas, la derecha local se salvó al llevar el juego a su terreno: el de la independencia. Nos salimos de España y todos nuestros problemas se van a terminar, decían, como si en Cataluña no se generara paro, corrupción, etc.  

Ahora llegan las elecciones generales y tanto la derecha catalana como la española han decidido que centrar todo el debate en el tema nacional les va bien a los dos: a los catalanes en Cataluña y a los españoles en España. Tienen a casi todos los medios de comunicación a sus órdenes y nada va a evitar que estemos hablando hasta el 20D de este bonito asunto.

¿Sabéis de lo que vamos a hablar a partir del uno de enero? Pues de la que se nos viene encima sin que hayamos solucionado ninguno de nuestros problemas estructurales.


1 Para promover los planes de pensiones de los bancos y que ellos se sigan jubilando como millonarios.