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sábado, 27 de octubre de 2012

Suicidios



Tal vez la imagen que ha quedado de la crisis del 29 es la de los empresarios tirándose por la ventana de su oficina en Wall Street al ver hundirse sus empresas.

¿Dónde está hoy la imagen del suicidio a consecuencia de la crisis?

En la gente humilde a la que han desahuciado y tiene que seguir pagando una hipoteca de un bien que ya no es suyo. 
Para que luego digamos que los economistas no han aprendido a suavizar los efectos de las crisis del capitalismo.
Lo que pasa es que se lo suavizan a los que les pagan. A costa nuestra.

jueves, 25 de octubre de 2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

Apostillas al artículo de Habermas.


El artículo de Habermas no parece decir nada nuevo que no supiéramos ya los sufridos europeos del sur. Por otro lado, es una hoja de ruta para un cambio que debería iniciarse de inmediato y que debería ser llevado a cabo por los representantes políticos, sin embargo hay varias cosas que, creo, merecen ser destacadas. 
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En primer lugar, que quien hace estas afirmaciones es un equipo de intelectuales, (en el sentido antiguo de la palabra), alemanes y del mayor nivel, encabezados por el propio Habermas.
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En segundo lugar, que deja muy claro dos cosas sobre la integración política europea: que no debe ser un nuevo estado federal, (como EE.UU.), ya que las culturas nacionales existentes en Europa son muy importantes y no lo consentirían; y además, que la integración política es una urgencia que ya debería haber sido acometida y no un final de recorrido para un futuro lejano. Sobre este tema escribían ayer en el país dos expertos europeos, (un sueco y una inglesa), Olaf Cramme y Sara B. Hobolt, que titulaban su artículo: “¿Qué es exactamente la unión política?” y en el que coincidían con este extremo.
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En tercer lugar, el artículo de Habermas propone que sea Alemania la que tome la iniciativa en este asunto y que lo haga deshaciendo la estrategia que ha seguido la canciller Merkel hasta ahora, cosa que requiere de una cierta dosis de generosidad.
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Para evitar que este cambio de rumbo sea un enconamiento entre políticas enfrentadas propone Habermas, (en un sentido dialógico, como él suele decir), que se realice mediante un consenso de los principales partidos alemanes: SPD, CDU y Grünnen, es decir socialistas, conservadores y verdes.  
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El fin último de la propuesta es acabar con el predominio de la economía de la especulación, dando paso a una recuperación de la economía de la producción de bienes y servicios, mediante el control por el estado del sistema financiero, recuperando el ámbito normativo que nunca debió de abandonarse en manos privadas, como se ha hecho desde los años ochenta del siglo pasado.
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No menos importante que lo anterior es tratar de conseguir una Unión Europea más democrática, en la que los sistemas de representación estén bien resueltos para evitar situaciones como la actual: quien manda en Europa son los mercados financieros y países como Italia tienen un gobierno presidido por un tecnócrata de las finanzas. 
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Por último, con esta integración política y la democratización del sistema se podría exigir, ahora sí de verdad, el cumplimiento de los compromisos fiscales de los países miembros para cumplir los objetivos del euro. 
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Este sistema potenciaría el euro y permitiría extenderlo al resto de Europa. A nivel internacional sería el principio de un cambio en la gobernanza mundial que permitiría caminar hacia un mundo más justo. 
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¿Tendrá la Kanzlerin Merkel la suficiente generosidad para acometer las reformas que el informe propone? Nos va mucho en ello.

martes, 23 de octubre de 2012

Publicado en la prensa alemana, (éste sí).


Hemos tenido conocimiento de un informe que se publicó, (ahora sí de verdad), en la prensa alemana a través del colaborador de “Público”, Vicenç Navarro. Se trata de un informe realizado bajo la dirección de Jürgen Habermas, quizás el filósofo europeo más influyente, firmado junto con su colega Julian Nida-Rümelin y el economista  Peter Bofinger, publicado en el Frankfurter AllgemeineZeitung, afortunadamente traducido al inglés por The Guardian. En alemán aparece bajo el epígrafe de Einspruch gegen die Fassadendemokratie, que se puede traducir por “democracia real ya”; y en inglés “Sólo una más profunda unificación europea puede salvar la eurozona”. Vicenç Navarro llama al artículo: Ahora más que nunca, Europa; que es un título que nos parece bien.
Hemos buscado por toda la red una traducción del informe y no la hemos encontrado, así que, con la valentía habitual, proponemos una traducción. Si alguien al constatar algún malentendido en la traducción realizada se ríe de nuestra ignorancia le rogamos que ayude a mejorarla y publique una mejor traducción o, si lo quiere, que nos lo haga saber para que lo corrijamos si fuera necesario. 

Ahora más que nunca, Europa.  
Jürgen Habermas, Peter Bofinger y Julian Nida-Rümelin
Traducción del inglés Manuel Larios. 

La crisis del euro refleja el fracaso de una política sin salida. El gobierno alemán no tiene la valentía de ir más allá del simple mantenimiento de una situación que se ha vuelto insostenible. Por esta razón, a pesar de los extensos programas de rescate y las cumbres para las innumerables crisis, la situación de la zona euro no ha dejado de deteriorarse en los últimos dos años. Por causa de la crisis económica, Grecia se enfrenta a la perspectiva de abandonar la zona euro, lo que tendría incalculables efectos en cadena para los otros países miembros. Italia, España y Portugal están entre las garras de una recesión severa, que está haciendo aumentar el desempleo. La recesión económica en estos países con problemas convierte la frágil situación de los bancos en otra aún más precaria, y la creciente incertidumbre sobre el futuro de la unión monetaria está minando la confianza de los inversores, que son cada vez más reacios a comprar bonos emitidos por países con problemas. El aumento de las tasas de interés de los bonos del gobierno, junto con el progresivo deterioro de la situación económica, están dificultando los procesos de recuperación, los cuales nunca son fáciles en una primera fase de la recesión.
Esta desestabilización que se auto-refuerza es en gran parte el producto de determinadas estrategias de gestión de la crisis, que apenas han comenzado a abordar el reto de la consolidación de las instituciones europeas. El hecho de que los intentos de hacer frente a la crisis en los últimos años se hayan caracterizado por un alarmismo que sólo ha empeorado las cosas sirve para poner de relieve la falta de creatividad política.
Sin embargo, la necesidad de dar un paso adelante importante en la integración europea no se deriva únicamente de la actual crisis de la eurozona, sino también para poner freno a las malas prácticas del sombrío universo paralelo que los bancos y fondos de inversión han creado junto a la economía real de bienes y servicios. Para ello es preciso que nuestros políticos se impliquen en tomar el control de nuevo. Las medidas necesarias para recuperar una adecuada regulación son bastante obvias. Sin embargo, no se están aplicando, en primer lugar porque una aplicación de estas medidas a nivel nacional, tendría consecuencias contraproducentes, y en segundo lugar porque la agenda regulatoria que surgió de la primera cumbre del G20 en Londres en 2008 podría requerir una acción coordinada a nivel mundial, lo que para el presente se hace imposible por la fragmentación política de la comunidad internacional.
Una gran potencia económica como la UE, o en su defecto la eurozona, podría convertirse en  abanderado del camino a seguir a partir de ahora. Sólo una consolidación significativa de la integración europea puede sostener una moneda común sin la necesidad de una serie interminable de rescates, lo que a largo plazo pondría a prueba la solidaridad de las poblaciones nacionales europeas de la zona euro en ambos lados - los países donantes y beneficiarios – que podrían alcanzar un punto de ruptura. Esto significa, sin embargo, que la transferencia de la soberanía a las instituciones europeas es inevitable para imponer disciplina fiscal efectiva y garantizar un sistema financiero estable. Al mismo tiempo, necesitamos una coordinación más estrecha de las políticas financieras, económicas y sociales de los países miembros, con el fin de corregir los desequilibrios estructurales en la zona de moneda común.
Los problemas actuales
La escalada de la crisis muestra que la estrategia previamente impulsada por el gobierno alemán en Europa se basa en un diagnóstico equivocado. La crisis actual no es una crisis del euro. El euro ha demostrado ser una moneda estable. Tampoco la crisis actual es una crisis de deuda específicamente europea. En comparación con los EE.UU. y Japón, la Unión Europea - y dentro de la UE la zona euro - tiene el más bajo nivel de endeudamiento de las tres regiones económicas. La crisis es una crisis de refinanciación que afecta a los distintos países de la zona euro, y se debe principalmente a un insuficiente apuntalamiento institucional de la moneda común.
La profundización de la crisis deja en claro que las soluciones probadas hasta ahora han fallado. De modo que el peligro reside en que la unión monetaria en su forma actual no pueda sobrevivir mucho tiempo sin un cambio fundamental de estrategia. El punto de partida para un cambio de rumbo en nuestra forma de pensar reside en un diagnóstico claro de las causas de la crisis. El gobierno alemán parece asumir que los problemas han sido básicamente causados por la falta de disciplina fiscal a nivel nacional, y que la solución es ante todo una rigurosa política de recortes de gasto de los distintos países. A nivel institucional, los alemanes quieren que este enfoque se sustente en estrictas reglas fiscales en el primer caso, complementados con fondos de rescate que resultan cuantitativamente limitados y están sujetos a ciertas condiciones, de tal modo que se fuerce a los países interesados ​​a adoptar políticas de austeridad extrema, que ya han debilitado sus economías e impulsado el desempleo.
Actualmente, los países con problemas no han logrado limitar sus costes de refinanciación a un nivel manejable, a pesar de amplias reformas estructurales y unas políticas de recortes de gastos inusualmente severas para los estándares internacionales. Los acontecimientos de los últimos meses apuntan a una conclusión: que el diagnóstico del gobierno alemán y su terapia han sido demasiado unidimensionales en su concepción desde el principio. La crisis no ha surgido sólo porque ciertos  países se han portado mal, sino que se debe en gran parte a problemas sistémicos. Estos no pueden ser resueltos por un mayor esfuerzo a nivel nacional, sino que requieren una respuesta sistémica.
La actual inestabilidad de los mercados financieros está siendo motivada por el riesgo de que un país en particular pueda llegar a ser insolvente, y porque los riesgos sólo pueden ser eliminados, o al menos limitados, por las garantías colectivas de los bonos gubernamentales emitidos en la eurozona. Existe la preocupación de que esto podría crear desincentivos, lo que debe ser tomado muy en serio. La única forma de disipar estas preocupaciones es asegurar que las garantías colectivas se combinen con un estricto control colectivo sobre los presupuestos nacionales. Esto significa, sin embargo, que el grado de control fiscal necesario para sostener las garantías colectivas ya no es factible en el contexto de la soberanía nacional a través de reglas estipuladas contractualmente.
Opciones alternativas
Sólo hay dos estrategias coherentes para hacer frente a la crisis actual: un retorno a las monedas nacionales en toda la UE, lo que expondría a cada país a fluctuaciones imprevisibles de los mercados de cambio extranjeros, altamente especulativas, o la fundamentación institucional de una política económica colectiva, fiscal y social en la zona euro, con el objetivo adicional de restaurar a los responsables políticos su capacidad perdida a causa de los imperativos del mercado a nivel transnacional. Y mirando más allá de la crisis actual, la promesa de una "Europa social" también depende de esto. Sólo una Europa unida políticamente ofrece alguna esperanza de revertir el proceso - ya muy avanzado - de transformación de una democracia de ciudadanía basado en la idea del Estado social en un simulacro de democracia regida por los principios del mercado. Sólo por esta razón - porque se refiere a esta perspectiva más amplia - la segunda opción merece preferencia sobre la primera.
Si queremos evitar un retorno al nacionalismo monetario y una crisis del euro permanente, tenemos que hacer ahora lo que no se hizo en el momento del lanzamiento del euro: hay que comenzar el proceso de avance hacia la unión política, empezando por el núcleo europeo de los 17 países miembros de la UME.
Creemos que debemos estar totalmente abiertos a este proceso. Sencillamente, no es posible mantener la moneda común sin que se defienda también la idea de la responsabilidad colectiva y la corrección del déficit institucional en la eurozona. La propuesta del Consejo de Expertos Económicos sobre la creación de un fondo de deuda para el rescate colegiado ha sido rechazada por el gobierno alemán, pero su atractivo reside precisamente en el hecho de que pone fin a la ilusión de la soberanía nacional continúa apostando abiertamente por establecer el principio de responsabilidad colectiva. Sin embargo, tendría más sentido mutualizar la deuda de la eurozona dentro de los criterios de Maastricht - así hasta el límite del 60%, en lugar de por encima de ese nivel.
 Mientras los gobiernos europeos no digan claramente lo que realmente están haciendo, se seguirán socavando los cimientos democráticos ya de por sí débiles en la Unión Europea. El grito de batalla de la Guerra de la Independencia Americana - "No taxation without representation" - tiene una resonancia nueva e inesperada hoy: toda vez que se cree un espacio en la zona euro para políticas que resulten con efectos redistributivos a través de fronteras nacionales, los legisladores europeos que representan a las personas (directamente a través del Parlamento Europeo y del Consejo de forma indirecta), debe ser capaces de decidir y votar estas políticas. De lo contrario, se estaría violando el principio de que el legislador quien decida cómo el dinero público se gasta es el mismo que el legislador democráticamente electo que aumenta los impuestos para financiar este gasto. 
No a la comunitarización de la política por la puerta trasera
Sin embargo, la memoria histórica de la unificación del Reich alemán que fue forzada en muchas partes del país por encima de razones dinásticas debe servir como una advertencia para nosotros. Los mercados financieros no deben ser obligados a jugar con complejas y poco transparentes estructuras, mientras que los gobiernos aceptan mansamente la imposición a los pueblos de un poder ejecutivo centralizado que asume una vida propia por encima de sus cabezas. Antes de que se llegue a eso, la gente tiene que dar su opinión. Como representante del país más grande de los donantes en el Consejo Europeo, la República Federal debe tomar la iniciativa y presentar una resolución para convocar una convención constitucional. Esta es la única forma de salvar la brecha de tiempo inevitable entre las medidas económicas inmediatas que se deben poner en marcha, pero que todavía pueden ser revocadas, y la legitimación retrospectiva que pueda ser exigida. Si los resultados de los referendos son positivos, los pueblos de Europa podrían recuperar, a nivel europeo, la soberanía que les fue robada por "los mercados" hace mucho tiempo.
La estrategia del cambio de tratado está diseñada para lograr el establecimiento del núcleo político de la moneda única europea, la que a otros países de la UE - en particular Polonia - se les permitiría unirse. Esto requiere de un pensamiento claro acerca de la composición política de una democracia supranacional que permita el gobierno colectivo sin asumir la forma de un Estado federal. El Estado federal europeo es un modelo equivocado, exigiendo una mayor solidaridad de la que las naciones europeas históricamente autónomas están dispuestas a contemplar. La consolidación de las instituciones que ahora se requieren podría estar guiada por el principio de que el núcleo de una Europa democrática debe representar a la totalidad de los ciudadanos de los estados miembros de la UEM, pero a cada ciudadano individual en el desempeño de su doble capacidad como ciudadano participante directamente de la reformada Unión por un lado, y como miembro indirectamente participante de una de las naciones europeas implicadas, por otro. 
No estaría fuera de lugar que el Tribunal Constitucional Federal tome la iniciativa de los partidos políticos y anuncie un plebiscito para reformar la Constitución. Eso significaría que las partes ya no podrían evitar tomar una posición sobre las opciones que se han mantenido en la sombra hasta ahora. Una iniciativa conjunta apoyada por el SPD, CDU y los Verdes para establecer una convención constitucional, que podría ser votada en el mismo momento que el plebiscito sobre la Constitución (pero no antes del final de la próxima legislatura), no podría tildarse de irrealista. Esta sería la primera vez que Alemania llevaría a cabo un debate público de este tipo, en el que se formarían las opiniones y las decisiones sobre las diferentes opciones políticas para el futuro de Europa, y creemos que hay una buena probabilidad de que en el curso de este debate una alianza de partidos políticos sea capaz de persuadir a una mayoría del electorado de las ventajas de una unión política.
Un amplio debate público es necesario.
Los cuatro años de crisis han traído todo tipo de temas a la palestra y han centrado la atención de los diferentes públicos nacionales, como nunca antes, sobre las cuestiones europeas. Uno de los resultados de esto ha sido el despertar de una conciencia de la necesidad de regular los mercados financieros y corregir los desequilibrios estructurales en la zona euro. Por primera vez en la historia del capitalismo, una crisis provocada por el sector más avanzado, los bancos, ha tenido que ser resuelta por los gobiernos al obligar que sus ciudadanos, en su calidad de contribuyentes, paguen por las pérdidas sufridas. En este punto, la barrera entre procesos sistémicos y los procesos de la vida real desaparece. Los ciudadanos están indignados con razón. El sentimiento generalizado de injusticia se deriva del hecho de que los procesos sin rostro de los mercados hayan asumido una dimensión directamente política en la percepción popular. Este sentimiento se combina con un sentimiento de ira, reprimida o no, de la propia impotencia. Para contrarrestar esto, necesitamos una nueva política de auto-recuperación.
El debate sobre el propósito y el objetivo del proceso de unificación presentaría una oportunidad para ampliar el centro del debate público, que hasta ahora se ha limitado a las cuestiones económicas. La conciencia de que el poder político mundial está pasando de Occidente a Oriente, y la sensación de que nuestra relación con los EE.UU. está cambiando, se combinan para presentar los beneficios sinérgicos de la unificación europea en una nueva luz. En el mundo post-colonial el papel de Europa ha cambiado, y no sólo con referencia a la dudosa reputación de los antiguos poderes imperiales, por no hablar del Holocausto. Proyecciones futuras respaldadas por datos estadísticos indican que Europa se encamina a profundizar el cambio consistente en transformarse en un continente de contracción poblacional, disminución de la importancia económica y disminución de significación política. Los pueblos de Europa deben aprender que sólo pueden conservar su bienestar, su modelo de estado social y la diversidad de sus culturas de Estado-nación al unir fuerzas y trabajar juntos. Deben aunar sus recursos, si quieren ejercer cualquier tipo de influencia en la agenda política internacional y en la solución de los problemas globales. El abandono de la unificación europea supondría ahora la  salida de la escena mundial.
(N. del T.) Las negritas en el texto son mías.

lunes, 22 de octubre de 2012

Información manipulada (2)


El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través del IMSERSO publica anuncios a toda plana en los principales periódicos del país para anunciarles a los mayores que pueden solicitar ya los viajes del Programa de Vacaciones de este año.  Nos preguntamos si estos anuncios son necesarios para que los mayores acudan a solicitar los viajes. Como no lo sabemos, realizamos una rápida investigación y encontramos un amplio informe del propio Gobierno de España, en este caso del Ministerio de Política Territorial y Administración Pública que en el 2011 hacía una evaluación a través de la Agencia de Evaluación y Calidad, titulado: “Evaluación de los Programas de Vacaciones para Personas Mayores y Termalismo Social”. En este amplio trabajo de 174 páginas, no se aprecia en ningún momento ningún tipo de alarma sobre el hecho de que los mayores no utilicen los programas de vacaciones por desconocimiento de éstos sino que, como pensaría cualquiera, los mayores los conocen de sobra. Solamente, en algún punto, como el termalismo se afirma que existe una demanda de información para conocer mejor la oferta en este campo, aunque se refiere a un porcentaje pequeño, pues se afirma que en su gran mayoría es conocido por todos. 
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Sin embargo, en nuestra investigación encontramos la clave que explica este asunto: La partida para programas de vacaciones del IMSERSO cae un 5,8% en 2013, hasta 105,4 millones; según informa Europa Press
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Esta es la forma en que actúa el Gobierno de España: reduce las prestaciones a los ciudadanos y aumenta el gasto en publicidad institucional.
Esta argucia de jugadores tramposos está muy vista y, algunos, estamos hartos ya de que se haga porque se está haciendo con el dinero que sale de nuestro bolsillo y que se destina a mantener los gastos del Estado que es quien tiene la responsabilidad de realizar prestaciones como son los merecidos viajes de vacaciones que nuestros mayores disfrutan cada año.
Que nadie dude que los anuncios que se publican en prensa tienen por única finalidad la de hacer ver (engañosamente) que el Estado se preocupa de cumplir con sus responsabilidades. Su única intención es dar a conocer la labor que realizan con la clara intención de que los ciudadanos lo tengan en cuenta y piensen que este Partido Político que ahora gobierna el país lo está haciendo muy bien y es merecedor de que en próximas elecciones depositemos nuestro voto para ellos.
Es cierto que otros partidos, también han utilizado este sistema para comunicarnos que se inauguraba una autovía o para decirnos que el país estaba mejorando gracias a su gestión, pero lo que está sucediendo ahora supone un nivel de cinismo que supera todo lo conocido hasta el momento, ya que al mismo tiempo que se realiza un gasto cuyo único fin tiene que ser necesariamente la promoción partidista, se está recortando el gasto de lo que debería ser lo único importante para nuestros gestores: el cumplimiento efectivo del programa de vacaciones para mayores. Se les está pidiendo que participen, que soliciten sus vacaciones al IMSERSO, al tiempo que se ha reducido casi un 6% en un año la partida destinada a ello. ¿Dónde está el recorte en las partidas de medios de comunicación y publicidad institucional?
Ya está bien de que nos traten como a necios. Si tenemos que tragar la dolorosa píldora de los recortes, cosa que es muy discutible, (del mismo modo que es discutible dónde y cómo se recorta), no hay derecho a que nos agredan además con el despilfarro absurdo que se realiza con el dinero gastado en publicidad, dinero que nos quitan para promocionar ellos a su partido. Esto es lo que no podemos permitirnos: no hay pan para tanto chorizo.
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¿Por qué no se hace una ley que prohíba la publicidad institucional o la limite únicamente a los intereses generales y no a los de los partidos?

viernes, 19 de octubre de 2012

Información manipulada



La caverna mediática está histérica en su heróica defensa del gobierno de Rajoy y de algo tan indefendible como el ministro Wert. 
Por aquí, por Extremadura, está la gente de derechas escandalizada con las informaciones, (totalmente manipuladas), que han aparecido en El Mundo, la COPE, Intereconomía, ABC y La Razón, según las cuales los estudiantes habrían "invadido" el colegio de los Salesianos de Mérida al grito de "¿dónde están los curas, que los vamos a quemar?
Algún medio más objetivo, como Europa-Press, está informando de que los estudiantes no llegaron a entrar en el centro y que se limitaron a manifestarse cómo habían hecho en otros institutos y colegios, haciéndose eco de las opiniones de unos y otros, al contrario de lo que ha hecho la caverna mediática, cosa que ya es habitual. 
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¡Que no pierdan el tiempo, que vamos a seguir manifestándonos pacífica y democráticamente todo lo que nos de la real gana, porque esto todavía es un país democrático y no va a dejar de serlo por mucho que se empeñen algunos!

jueves, 18 de octubre de 2012

Poblado Dirigido de Fuencarral IV



Actualmente el barrio está algo abandonado. Desde luego ha conocido momentos mejores. Los mercados, (en realidad galerías comerciales), están casi clausurados. En el primero de ellos quedan dos comercios, en el segundo ya no queda ninguno: está totalmente desocupado.
El consultorio médico ha sido cerrado. Han aprovechado un problema estructural que padecía el edificio, al parecer unas fisuras aparecidas hace décadas, para, en lugar de arreglarlo, utilizar estas deficiencias para cerrarlo de forma indefinida.  
El Ayuntamiento ha elaborado lo que pomposamente llama “Plan Especial de protección e intervención en elPoblado Dirigido de Fuencarral”, aprobado inicialmente el 8 de abril de 2010 y con aprobación definitiva del 28 de septiembre de 2010. ¿Será todo el Plan ese par de folios que aparecen en Internet? Se han gastado más en poner carteles en el barrio en vallas metálicas y en anunciarlo en la red
De momento está catalogado con protección de Nivel 3 grado Ambiental, lo que quiere decir que no existe previsión de modificar el barrio. Sin embargo no es de esperar que reciba muchas subvenciones o ayudas para su rehabilitación. 
Foto: tomada del Foro de El Espinillo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

martes, 16 de octubre de 2012

Poblado Dirigido de Fuencarral II


Aquel era un buen barrio. No porque fuera mejor o peor que otros de viviendas sociales que se construyeron por aquella época y aún después, sino porque se había hecho con una gran calidad urbanística y un diseño innovador para la época. Desgraciadamente, con el tiempo se fue desfigurando por la intervención de los vecinos que en cuanto mejoró su nivel económico empezaron a invertir en obras que no hacían más que modificar la fisonomía de los edificios y  romper la uniformidad, creando un amasijo de nuevas ventanas, nuevas mamparas de aluminio de diversos colores, cerrando huecos o abriendo otros nuevos. 
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Antes de eso, recuerdo los primeros años, allá por los sesenta, como los años en que se produjo el acceso a una modernidad que hasta entonces no habíamos conocido. Una vez que se terminaron las obras de urbanización, varios años después de empezar a vivir en él, y después de que se ajardinara y se plantaran árboles por todas las calles, el barrio llegó a ser un sitio donde se podía vivir con una cierta calidad de vida. Recuerdo la primera vez que divisé desde allí la línea lejana de luces de la carretera de La Coruña que acababa de ser iluminada. En aquellos años se construyó al otro lado de la vía la urbanización de Mirasierra dónde, por aquel entonces, en sus caros chalets sólo podían vivir los americanos que estaban destacados en la base de Torrejón. Conocimos la forma de vida de aquella gente, el mismo american-way-of-live que se podía observar en las películas y series americanas.
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De alguna manera era un oasis en medio de una ciudad en la que la vida era tan gris como los edificios del centro que siempre recuerdo de un color tirando a negro, tiznados de los humos de los coches, de la humedad y de la escasez de pintura en las fachadas. Negras sotanas de curas vestían nuestros profesores de bachillerato y grises policías nos perseguían después por la universidad. Cuando íbamos al centro decíamos que íbamos a Madrid, como si el barrio estuviera en otra provincia. 
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Me gustaban especialmente los centros comerciales que habían creado. Tres centros se construyeron por todo el barrio. Eran como los "plaza" que se construyen en los Estados Unidos. Con una cubierta ligera, muy abierto en los frentes y con cristales en el techo, daba una gran sensación de aire libre y al tiempo protección. Cuando se ponía a llover nos refugiábamos en ellos para no mojarnos.


Fotos tomadas de la red.